![]() |
Junio 24, 2005 Eufemismos laborales: "Yo solo puedo tocar" Víctor Manuel Domínguez, Lux Info Press LA HABANA, Cuba - Junio (www.cubanet.org) - Si alguno de los periodistas o sindicalistas independientes cubanos escribe o denuncia que en la Isla se violan los convenios colectivos de trabajo, la capacitación de los trabajadores es insuficiente o nula, las administraciones responden ciegamente a los intereses del partido y los dirigentes sindicales son el eslabón perdido entre el obrero y el empleador, seguro acaba con los huesos en la cárcel, acusado de difundir noticias falsas. Si, por su parte, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) y la Central Latinoamericana de Trabajadores (CLAT) envían quejas contra esta realidad al seno del Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), se les acusará de lacayos del imperio, de responder a las campañas de descrédito contra Cuba, y en último caso, de pecar de desinformación, aunque se le niegue la visita al paraíso de los trabajadores. La cuestión está en que "nadie toque nada, yo solo puedo tocar", como decía un denominado humorista, enmascarando la omnipotencia de un solo mandante. Sin embargo, y como ejemplo de lo antes expuesto, en un trabajo periodístico firmado por Caridad Lafita Navarro aparecido este lunes en el semanario Trabajadores, se ahonda y justifican estas violaciones a los derechos sociolaborales y sindicales de los asalariados cubanos. En su trabajo, la representante del que sólo puede tocar se lanza en profundidad, aunque ligera de arpones, en las aguas tropelosas de 1,286 colectivos laborales, fundamentalmente que transitan por el "perfeccionamiento empresarial". Esta inmersión con lastre, pues no hay pulmón humano que resista tanta arbitrariedad, arrojó a la superficie que "a tres años de vigencia del Decreto-Ley No. 229, aún hay numerosos convenios pactados bajo el derogado No. 74/1983, donde la atención de los trabajadores y la seguridad, salud y medio ambiente laboral no aparecen bien reflejados para su control. ¿Acaso no es una violación que tres años después de derogado un decreto aún se aplique, pese a la mayor eficiencia por su alcance y actualidad del sucesor? ¿Qué hicieron durante estos años los sacrificados dirigentes sindicales, los aguerridos cuadros administrativos o los infalibles militantes del núcleo del partido y la juventud comunistas de los centros laborales inspeccionados? Nada. O mejor dicho, bastante, pues demostraron, según Caridad Lafita, que "en algunos lugares existe pasividad e incluso incomprensión administrativa", y que, además, los sindicatos, principales actores en el escenario laboral, "no siempre han asumido su papel en el control del convenio". Y, como si fuera poco, refiere la articulista que más del 98 por ciento de los convenios colectivos de trabajo son omisos, es decir, flojos, descuidados, no hacen caso a las obligaciones de las partes para la eliminación de las ilegalidades y el delito, entre otras barbaridades dignas de aparecer en un anuario de corrupciones abreviadas. ¿Cómo llamar entonces al desinterés sindical pasividad, y a la ineficiencia administrativa, incomprensión? En estos casos, con separarlos definitivamente de sus cargos se haría un gran favor a los trabajadores, que son quienes sufren en sus salarios y vida laboral estas eufemísticas pasividades e incomprensiones de los que los dirigen. A pesar de estas comprobadas veleidades de sindicalistas, administrativos y cuadros políticos en más de mil entidades del Estado cubano, la periodista argumenta que el control contó con una característica especial: la participación de una fuerza preparada para analizar, evaluar y dictaminar sobre un convenio colectivo: 280 instructores. ¿Es que acaso estos dirigentes sindicales y administrativos no saben, o no pueden o no los dejan analizar, discutir, imponer la estrategia que más produzca y beneficie a los trabajadores bajo su responsabilidad? Porque crear una fuerza sobre otra que asesora la nacida de las convicciones revolucionarias de los elegidos, es perder la de la razón y mantener en sus cargos por la fuerza a estos malhechores que se burlan de los derechos de los trabajadores. Y no basta con eso, pues para este año se pretende preparar de forma integral a los más de 400 instructores ya formados en materia de convenios, que asesoran a otros instructores que han capacitado ¿o discapacitado? a más de mil dirigentes sindicales de base. Todo esto demuestra que, aunque la responsabilidad del sindicato y la administración en la elaboración, ejecución y control del convenio no está resuelta, todo marcha bien, de victoria en victoria, gracias al optimismo fabricado en los talleres de los escribidores oficialistas. Pero eso sí, sindicalistas o periodistas independientes, aléjense, contrólense, no hablen sobre un tema que "yo solo puedo tocar".
LUX
INFO-PRESS CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material informativo, siempre que se le reconozca como fuente. | ||
SECCIONES EN CUBANET ...... NOTICIAS
...... Prensa Independiente | Prensa
Internacional | Prensa Gubernamental
...... |