Testimonios
1964 - 1967
Los
años del Trabajo Forzado
Saturnino Polón
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Los años que van del 64 al 67 no sólo fueron los últimos de la prisión política anticomunista de Isla de Pinos, fueron también los más terribles y difíciles. Fue la época del trabajo forzado, de las golpizas, de las heridas y de los asesinatos. Fue una época intensa, de una oposición militante, de una intransigencia patriótica, heroica, quijotesca. Al recordarla, parecen breves aquellos tres años. Pero cuando la vivimos pareció eterna y de hecho no sabíamos cómo ni cuándo terminaría aquella pesadilla, hasta justamente su final. |
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A principios del 64 comenzó una forma experimental de trabajo que llamaron Plan Morejón. Un pequeño grupo, seleccionado al parecer al azar, fue sacado a trabajar. En los primeros días la novedad de salir del encierro de las circulares y el hecho de que el trabajo se propuso suavemente, sin apenas presión, hizo que, por un momento, muchos no lo consideraran tan mal. Pero pronto, producto del análisis de la situación, y de que no demoraron mucho los comunistas en sacar las garras, se vio que se trataba de un plan maquiavélico que procuraba destruirnos ideológicamente y llevarnos a la aceptación de la tiranía. No era más que la aplicación de los métodos de control y manipulación comunista ya probados en otros países, es especial en China. De modo que los presos pronto estuvieron de acuerdo en rechazar el proyecto. Ya a mediados del 64 el trabajo forzado se volvió universal y nos sacaron a todos. Comenzó entonces la represión organizada y despiadada y el trabajo de manipulación a través de los "instructores políticos", a quienes nosotros les apodamos "abuelitos". Fue cuando se sacaron los presos, como castigo, a trabajar en la "mojonera", para humillarlos y quebrarlos por la presión de la fuerza bruta. En los primeros meses fue una época confusa. Con mucha discusión interna entre los presos en torno a los objetivos y principios. En aquellos momentos a los que se sacaban a trabajar se le mejoró la comida y se les proporcionaban cigarros, mientras los que quedaban dentro seguían igual que antes; por los que los presos se negaron a comer en el campo hasta que se dio la misma comida para todos. La época cuando varios se negaron a trabajar y se les golpeó y encerró en solitario. Uno de ellos, Pedro Luis Boitel pasaría a otro plano de oposición protagonizando una huelga de hambre permanente hasta que, varios años después, ya terminada Isla de Pinos, se convertiría en símbolo histórico cuando lo dejaron morir. En agosto del 64, tras el asesinato de Ernesto Díaz Madruga, la situación madura. Los presos asumen una posición más unitaria y diáfana en contra del trabajo. Y los comunistas, descubriendo que o iba a ser fácil manipularnos, asumen una forma más brutalmente represiva. Desaparecen los "abuelitos" de los bloques de trabajo y sólo quedaron los "cabos de brigada", jenízaros compitiendo a ver quien era más criminal y abusador. Luego del traslado grande el 65, cuando ocurrió un conato de motín en la circular tres, la represión se vuele más metódica y cruel. De esta época son casi todos los muertos, la mayoría de los mutilados, y los heridos, los golpeados, la brutalidad desnuda. Son también las fugas. La de Aquit y la de Pablo Muñoz, conocido en la prisión como Pablo Suárez. Y la muy ingeniosa fuga de cuatro, desde la cantera de mármol, que fracasaría al no poder los fugados abandonar la Isla hacia Cuba. Es la época de una lucha espiritual intensa por mantener nuestra integridad y nuestros ideales. Cuando a pesar del cansancio y la tensión, hacíamos conferencias, seminarios, discutíamos de política. Circulábamos diariamente las noticias obtenidas a través de los radios primitivos y clandestinos. Epoca difícil, pues la lucha de acción directa en Cuba ya había sido liquidada y la tiranía, que parecía consolidada, barría con los últimos focos. Es la época en que desde el exterior se intentaban muchas cosas pero oíamos hablar de pocas. Poco a poco nuestra posición parecía más inútil y quijotesca, pero cada vez nos afirmábamos más en ella. Por cierto, que esa lucha fue, en lo fundamental, liderada en forma espontánea y casi intuitiva, por los más destacados y activos de los reclusos; y no precisamente por la dirigencia de los movimientos clandestinos. Ya en el año 66 la represión está en su apogeo. Se nos exigían jornadas agotadoras con una baja alimentación. También nuestra concientización y nuestra resistencia crecía. Hasta especulábamos con la posibilidad de un motín masivo para apoderarnos de las armas y de Isla de Pinos. Y aunque esto era una elaboración aparentemente irreal; ya empezaba a entrar en nuestras mentes y la inteligencia comunista seguro llegó a saberlo. Fue tanto la escalada del terror, sin que diéramos la menor muestra de quebrarnos, que el castro-comunismo terminó perdiendo la partida y optó por clausurar el penal de Isla de Pinos. Por cierto, que a continuación de esto también clausuró la cárcel de mujeres de Guanajay, que también había adquirido una terrible fama. Pero hasta el último momento se mantuvo la bestialidad en Isla de Pinos. Así tenemos que ya comenzando la evacuación de la Isla se asesino a Paco Pico dentro de una de las celdas de castigo solitario, fusilado a quemarropa. Que tampoco se piense que la prisión política anticomunista de los cubanos terminó con Isla de Pinos. Todo lo contrario, otras cárceles: La Cabaña, Boniato, el Combinado del Este, etc., serían conocidas por los terribles sucesos que ellas ocurrían. Y también fuera de Cuba los cubanos sufrirían prisión a causa de luchar contra el comunismo. La prisión política anticomunista de los cubanos es todavía una dolorosa realidad existente dentro y fuera de Cuba. Como se ha dicho, Isla de Pinos fue la primera gran derrota ideo- lógica del castro-comunismo; el cual fue incapaz de doblegarnos por la fuerza. Pero, ¿por qué un régimen tan criminal no prosiguió su represión brutal al menos hasta que un motín masivo, que ya venía naciendo, no los forzara a parar o modificar sus planes? La criminal voluntad de sus jenízaros estaba en plena potencia, véase como ejemplo el asesinato de Paco Pico. En aquel entonces no había una concientización del problema de los derechos humanos y apenas se hablaba en el exterior de los presos políticos cubanos. Internamente el gobierno tenía controlada la situación y el pueblo vivía ya en la más atroz desinformación de todo lo que pasaba. Aparentemente el gobierno podía controlar fácilmente cualquier motín de la forma más sangrienta imaginable y no hubiera significado gran problema para ellos. Por otro lado, la tiranía siempre ha demostrado el más profundo desprecio por la vida humana, no sólo de sus opositores sino incluso de sus seguidores. ¿Por qué de momento cambiaron radicalmente de dirección? Nuestra voluntad de lucha, nuestra decisión heroica y quijotesca fue la razón principal, sí, pero combinada con otra. Para cerrar quisiéramos señalar algo que nadie parece recibir. Los hombres que estaban en Isla de Pinos, formados en la lucha de acción directa y creyentes firmes de ella, resultaron, paradójicamente, los primeros que practicaron la resistencia pacífica patriótica. Instintivamente, llevados por la necesidad, desarrollaron verdaderos métodos de lucha y resistencia pacifica a costa de grandes sacrificios y lograron, mediante ellas, el más grande triunfo que hasta hoy se haya logrado por esa vía. Constituyen, pues, también en este campo, un ejemplo precursor. Porque de eso, del valor histórico como ejemplo de lucha consecuente y patriótica, es de lo que se trata en esta Conmemoración del 30 Aniversario del Cierre del Penal de Isla de Pinos. ¡Honor a los que se opusieron ayer a la tiranía castro-comunista! ¡Solidaridad con los que hoy sufren prisión, dentro y fuera de Cuba, por oponérsele! Saturnino Polón |
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Tomado del libro XXX Aniversario de la Clausura del Presidio de Islas de Pinos |