Testimonios
Política,
Cultura, Religión
Angel De Fana
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No era recibir maltratos y enfrentarnos a la represión lo único que ha integrado la vida de los presos políticos cubanos. Tal como se explicó en la introducción de este tema, nosotros teníamos una gran actividad política, cultural y religiosa en todas las cárceles en que estuvimos recluidos y en gran medida esto ha formado parte de nuestros instrumentos de resistencia y de enfrentamiento con el régimen. |
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Política Para un buen número de nosotros, el hecho de haber sido encarcelados no nos excluía de la lucha que se desarrollaba en el país contra los comunistas; en aquel tiempo la lucha armada. En algunos casos, inclusive, algunos compañeros mantenían el liderazgo de las organizaciones a las que pertenecíamos y a pesar de los perpetuos propósitos de nuestros carceleros por mantenernos aislados, y de aquellas requisas previas a las visitas, en que teníamos que desnudarnos, se mantenía la comunicación con los que continuaban luchando más allá de las rejas, tanto en la isla como en el extranjero. Nuestros familiares en todo momento jugaron un papel riesgoso y decisivo en aquel empeño. Por otra parte, además de la conspiración, el presidio de Isla de Pinos era cantera preparativa de cuadros políticos para la Cuba que entonces creíamos seria prontamente liberada del comunismo. De tal forma, continuamente los más capacitados adiestraban a sus compañeros. Algunas actividades eran a nivel de organizaciones: seminarios, conferencias, maduramiento de los propósitos ideológicos y programáticos para la nación democrática que intentábamos re-crear. En ocasiones un grupo de organizaciones pequeñas o que no mantenían militancia partidista. También las conmemoraciones patrióticas eran foro para el desarrollo político y el enfrentamiento ideológico con el régimen. Los "paños" del sexto piso servían de salas de conferencias o de teatros para estos propósitos, así como para las actividades religiosas y culturales. No puede dejar de mencionarse, aunque sea brevemente, la importancia que para nosotros tenia el mantenernos informados. Pequeños radios de fabricación rudimentaria servían para escuchar trasmisiones de emisoras extranjeras. Las informaciones eran transcritas y se hacían circular de celda a celda. Era necesario tomar sumas precauciones para evitar que los militares descubrieran esta actividad. Religión La práctica religiosa fue en todo momento un área de actividad comunitaria. Se dice que la fe religiosa nos ayudó a soportar el encierro, y debe señalarse que la organización de la religión en presidio, o sea, las iglesias (que son algo mas que templos), ayudaron a que algunos encontraran la fe y la practicaran. Cuando no había sacerdotes, las celebraciones paralitúrgicas desde los rosarios y las oraciones católicas hasta los cultos protestantes se efectuaban regularmente. También las manifestaciones del culto yoruba. La comunidad católica, mayoritaria entre los presos, estuvo dirigida por sacerdotes cuando algunos de éstos, como los padres Francisco, Lebroc o Loredo, se encontraban entre nosotros. En los casos en que no era así, se organizaron mecanismos de dirección, bien por las organizaciones laicas, que se mantenían estructuradas en presidio, o por Consejos Pastorales después de la llegada del Padre Loredo. Algo similar existía en las denominaciones evangélicas. La práctica religiosa fue también un elemento de quehacer democrático, por el respeto que existía entre una y otra Iglesia y, en sentido general, el respeto que manifestaban los no practicantes hacia los diferentes cultos. Las organizaciones religiosas contribuyeron asimismo a la formación política y cultural con sus propios cursos, de variados temas, que no siempre eran teológicos, y con iniciativas tales como los concursos literarios. Cultura Conozco a compañeros que entraron a la cárcel con muy poca instrucción -algunos incluso analfabetos- y al final de sus años de presidio contaban con conocimientos, aunque incompletos, de nivel profesional. En presidio estudiábamos mucho, incluyendo aquellos terribles tiempos del trabajo forzado. Unos estudiaban asignaturas elementales, otros avanzaban en sus interrumpidas carreras universitarias. Muchos estudiamos idiomas, así como lo que pudiera mejor servirnos en nuestro compromiso con el acontecer del país. Los temas de estudio eran tan variados como las ansias de conocimientos. La escasez de libros de texto se suplía con la memoria y el esfuerzo de quienes habían adquirido académicamente tales conocimientos. Se necesitaría ciertamente mucho tiempo para ofrecer una visión completa de como se desarrollaba el arte y la cultura en presidio. la producción literaria, principalmente la poesía, fue utilizada por muchos compañeros como medio de vencer el aislamiento. Los recuerdos, las esperanzas, el amor contenido, los sueños patrios; todo aquello que nos hacía crecer como seres humanos, se convertía en imagen versada. Se escribieron infinidad de poemas en aquellos largos años de encierro, y también cuentos, ensayos y teatro. Algo similar ocurría entre quienes poseíamos la mas limitada posibilidad de expresión artística en la pintura y la música. La lectura ha sido, naturalmente, una de las fuentes mas importantes de conocimiento y de distracción entre los presos políticos cubanos. Entre las actividades que servían para distraernos, se encuentran los actos artísticos en el marco del teatro o del show artístico y los conciertos musicales. También la labor artesanal, que además de servir de canalizador síquico, nos unía con nuestros familiares. Soy del criterio de que la mayor obra de los presos políticos cubanos, lo que más nos enaltece, se encuentra más allá de la resistencia heroica: está en nuestro quehacer político y cultural, que se realizó al margen de los carceleros, en oposición a sus intentos constantes de doblegarnos. Angel De Fana |
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Tomado del libro XXX Aniversario de la Clausura del Presidio de Islas de Pinos |