Testimonios

Los pueblos cautivos
José "Pepe" Fernández Vera

Tal vez el término "Pueblos Cautivos" le diga poco al mundo pero, para los cubanos y en particular para los que lo sufrimos, los Pueblos Cautivos es uno de los experimentos más crueles que la tiranía castro-comunista desarrolló con el pueblo cubano.

En 1970, después de cumplir años de prisión por haber luchado contra la dictadura, regresé a mi Trinidad histórica. Al igual que yo, otros miles de cubanos de la región del Escambray estabamos haciendo lo posible por trabajar sin hacer concesiones políticas al régimen, pero éste, desconociéndolo nosotros, estaba preparando un plan diabólico para destruir y separar aún más a la familia cubana.

El 15 de diciembre de 1971, cientos de campesinos que se caracterizaban por no estar con el gobierno fueron citados por la Agrupación Nacional de Agricultores Pequeños, una organización de la dictadura que perseguía y acosaba a los campesinos, y se les comunicó que quedaban retenidos allí porque el gobierno tenía unos planes especiales para ellos.

Poco después los ex presos políticos de la región, campesinos o no, fueron recogidos por la Seguridad del Estado y concentrados, junto a los campesinos que no se caracterizaban por su simpatía hacia la revolución, en la granja avícola Rancho Consuelo. Más tarde fueron trasladados a una unidad militar en la ciudad de Santa Clara, y aclaro que todo esto fue realizado sin mediar orden de detención y en contra de la voluntad de los concentrados, que fueron separado de sus hijos, esposas y madres sin previo aviso y ninguna explicación.

En Santa Clara se nos comunicó que seríamos trasladados para la provincia de Pinar del Río, que allí tendríamos que construir nuestras viviendas para que nuestra familia se pudiese reunir con nosotros y que "nunca más" regresaríamos a nuestras casas; ni a las tierras que trabajaban aquellos campesinos humildes que eran propiedad de sus ancestros.

Nos subieron a los trenes como ganado y cuando llegamos a la provincia de Pinar del Río un grupo fue dejado en áreas del central San Cristóbal, en la cárcel Fajardo, y el resto a las conocidas prisiones de Sandino 1, 2 y 3, que al igual que la Fajardo las habían vaciado para llenarla con miles de hombres que no habían cometido ningún delito y que estaban tranquilamente trabajando en el momento de la detención.

El trato fue el mismo sin importar la prisión que nos albergaba. Se nos identificó como presos, nos organizaron en bloques de trabajo y nos obligaron a trabajar en la agricultura, en tierras confiscadas arbitrariamente como habían hecho con las nuestras.

Cada 90 días nos permitían salir de la prisión con un pase de 5 días que podía ser suspendido a la voluntad de nuestros carceleros.

Lo más doloroso era la situación de nuestra familia en las tierras que la dictadura nos había confiscado y desterrado. Nuestras mujeres e hijos quedaron solos, el gobierno les decomisó los aperos de labranza, caballos y ganado. La familia quedó desamparada y en la más completa miseria.

Los más jóvenes de los "secuestrados" fueron llevados a construir viviendas, a crear pueblos en los que estarían cautivos los desafectos a la revolución, y por supuesto, custodiados por miembros del Ministerio del Interior que también serían puestos en cautiverio para controlar la vida de los recluidos.

Los de la cárcel Fajardo estaban en los pueblos Ramón López Peña y San Carlos, y los de Sandino en Briones Montoto y también en Mira Flores, en Camagüey, porque los de Sandino fueron divididos en varios grupos.

La injustificada separación de la familia se extendió por años; al extremo que muchas mujeres con sus hijos se iban para Pinar del Río a vivir en barracones miserables porque en el Escambray se morían literalmente de hambre, ya que no tenían con qué cultivar la tierra.

Casi tres años después (1973) empezaron a distribuir las casas; pero todavía en 1980 vivían en barracones personas que habían perdido sus casas por la voluntad de la dictadura.

A quien le otorgaban casa le traían la familia directa que aún residía en la región del Escambray. Las mujeres y niños eran concentrados por las fuerzas policiales y trasladados masivamente para sus nuevas viviendas.

A pesar del despojo de sus propiedades de que habían sido objeto, los "concentrados o cautivos" estaban en la obligación de pagar por la casa que ellos mismos habían construido.

En cada pueblo cautivo un 20% de sus habitantes eran policías o agentes del Ministerio del Interior que sólo realizaban funciones de vigilancia y el resto, los "concentrados", que habían salido de los campos de trabajo, tenían que laborar en granjas avícolas, campos de caña o en la construcción.

Una expresión inconcebible de la violación de los Derechos Individuales por parte de la dictadura fue el que los hombres solteros, para poder obtener una vivienda, tenían que casarse y, en 1986, 15 años después de haber sido despojados de sus casas y desterrados en su propio país, cuando los campamentos de trabajo fueron cerrados por la dictadura, estos hombres se quedaron sin casas y sin barracones.

En 1985 la situación en los campamentos y en los pueblos cautivos empieza a cambiar gracias a las denuncias que se producen ante la Comisión de los Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.

Los horrores de los Pueblos Cautivos, los destierros internos que practicaba el régimen castrista, no son un crimen más de la dictadura sino una expresión de genocidio a través de la planificación y secto- rización del ser humano que la dictadura ha practicado sistemática y cruelmente contra el pueblo cubano.

José "Pepe" Fernández Vera
Causa: 125/63
Condena: 20
Número de ingreso en Isla de Pinos: 32671

Tomado del libro XXX Aniversario de la Clausura del Presidio de Islas de Pinos