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Otro asunto espinoso

Tania Díaz Castro 

 LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - El próximo 9 de abril se celebrará, en medio de un panorama bastante desolador en la Unión de Ferrocarriles de Cuba -UFC-, el Día del Trabajador Ferroviario. Quizás por esa razón, el pasado 12 de marzo su director general, Gregorio Bencomo, ofreció una entrevista a un estudiante de Periodismo en el diario Juventud Rebelde, calificando de “asunto espinoso” el grave problema del transporte ferroviario cubano. “La solución –dijo- está a largo plazo, cuando nos fortalezcamos económicamente”.

Entonces cualquiera puede preguntarse: ¿Cuándo será eso, después de medio siglo de crisis económica castrista?

O sea, que para resolver el deterioro de las vías a lo largo del territorio nacional, fundamentalmente la Línea Central, para evitar que las piezas viales no estén demasiado sobreexplotadas, puesto que sólo tienen una duración de 20 a 25 años; para modernizar los carriles, para solucionar las malas condiciones higiénico-sanitarias dentro de los coches y suministrar agua potable y alimentos bien elaborados a precios populares a los pasajeros, habrá que esperar a fortalecernos económicamente. Así dice el señor Bencomo.  


Pero dice más. Aclara, por ejemplo, que Cuba posee un total de 259 coches para el transporte local, de los cuales sólo pueden usarse 166, y que de 212 equipos para recorrer largas distancias, apenas funcionan sesenta. 


Hay crisis de fuerza de trabajo, pero no explica en detalles las razones. Sólo señala que el éxodo de técnicos es lógico porque prefieren irse a trabajar a otras ramas más atractivas y que su labor principal como director general en estos momentos es atraer a personal joven.  

Han sido muchos los accidentes que ha provocado el transporte ferroviario en Cuba, dejando por lo general miles de muertos y heridos. Se trata de un transporte obsoleto que en la mayoría de los países se exhibe en museos y parques, porque desde hace mucho el mundo se ha colocado en la era de los trenes eléctricos, super rápidos y climatizados. 

Sin embargo, Bencomo añade al “espinoso asunto”, que el talón de Aquiles del ámbito ferroviario es una tripulación que no ofrece buena atención a los pasajeros, la desaparición de itinerarios, y sobre todo, los horarios irregulares.  

Al parecer, todo se fue a bolina: además de la emulación y los planes socialistas, las palabras del ex Comandante en Jefe, expresadas hace una cuantas décadas, cuando llamó a convertir el ferrocarril cubano en un reloj.