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A diestra y siniestra 

Juan Carlos Linares Balmaseda

LA HABANA, Cuba, marzo ( www.cubanet.org) - Una vez aceptado el argumento de que se puede ser derecho y comunista, o izquierdo y liberal, es tranquilizadoramente terrenal admitir la existencia de una conexión entre herencia genética y desgracia generacional.
 
De lo contrario ¿como juzgar el comportamiento de ciertos intelectuales obsesionados en clasificar la geopolítica universal en izquierda y derecha; o (lo que para ellos es igual), en socialismo y capitalismo?  ¡Como si el mundo fuese un dial de radio sintonizado con un botón izquierdo-derechista!
 
“La unidad del pueblo en torno al partido”, frase desgastada por los jefazos del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, y la frase “el pueblo unido jamás será vencido”, diseminada por toda Latinoamérica, guardan concordancia porque llevan en sí mismas el mensaje para aupar gobernantes de temperamentos autoritarios. Son lemas de las conductas intergrupales que por su esquematismo funcionan, aunque sea funcionalidad hacia la perversidad dictatorial “izquierdista”.

El reciente descubrimiento del RRTM1, un gen que determina que las personas sean zurdas, proyecta luz sobre el tema de los radicalismos ideológicos. Porque en el otro extremo del dial va, en boca de los “derechistas”, el eslogan “libertades políticas, económicas y sociales” sin la debida puntualización de que libertad es el deber de hacer todo cuanto uno quiere sin que perjudique los derechos de los demás.
 
Analizando el mensaje de Barack Obama durante su campaña, dos palabras deben haber influido en los genes de la decencia, genes abundantes en los Estados Unidos, Cambio y transparencia fueron palabras correctivas de la corrupción.
 
Si seguimos la línea del genoma humano, llegamos a otra coincidencia entre la herencia genética y la desgracia generacional, esta vez con punto de partida en la intolerancia y la prepotencia criollas. Los científicos estiman que aproximadamente una de cada diez personas nacen zurdas. Porcentaje que concuerda con la membresía del PCC, que con menos del diez por ciento de la población cubana es la organización rectora, única autorizada en el espectro político nacional y con su octogenario primer secretario anulado por la biología humana.
 
Quién sabe si juntando a mutantes izquierdistas y derechistas se obtiene el veinte por ciento de la población a escala global, fraccionados a partes iguales por un hasta ahora desconocido equilibrio genético. Y en el medio del derechismo y el izquierdismo una mayoría que tampoco es centrista, sino seres humanos. 
 
Algo puede haber por esos rumbos genotípicos, porque si el odio es amor, de seguro hay amorío existencial de la diestra por la siniestra, y viceversa.