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Caza talentos

Reinaldo Cosano Alén, Sindical Press

LA HABANA, Cuba, abril (www.cubanet.org) - Los niños y sus padres fueron atrapados la noche anterior por sueños de batazos, carreras anotadas, strikes, bolas y outs. Madrugaron para estar a las nueve de la mañana en la Ciudad Deportiva. Era un sábado caluroso, y había que sortear las dificultades del transporte público.

Si llegar fue difícil, más difícil era entender lo que ocurría, o más exacto, lo que no ocurría en el coliseo. El medio millar de muchachos junto al mismo número de familiares que habían sacrificado su jornada laboral o de descanso, estaban desorientados.

Nadie sabía nada. Ni siquiera los pocos funcionarios del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER ), ocupados en otros eventos, podían dar respuesta. Ningún aviso corregía el desvarío informativo del INDER.

La convocatoria para la selección de los futuros talentos en varias disciplinas deportivas fue divulgada con tiempo en las escuelas primarias, la radio y prensa plana provinciales.

El grupo se acercó a un hombre que pasaba de los 60 años, con aspecto de ser funcionario del INDER por su animada conversación con peloteros del equipo Industriales. A la pregunta formulada, respondió:

-Las pruebas no son aquí sino en el estadio D'Beche, en Guanabacoa.

La andanada de injurias contra el supuesto funcionario se desató. El hombre respondió, molesto esta vez.

-Les hice el favor de informar para que no den más vueltas como locos. No pertenezco al INDER. Soy comentarista deportivo de la radio. ¡Si quieren van al D'Beche o adonde les dé la gana!

Dio la espalda y regresó al grupo de peloteros. Cada cual llegó al D'Beche como pudo para tragar otros buches amargos. Allí se enteraron de otra información equivocada. El periódico Tribuna de La Habana había publicado la convocatoria del INDER para los nacidos en 1996, 1997 y 1998. En el D'Beche sólo harían las pruebas los nacidos en 1997.

Automáticamente quedó descalificada una amplia legión infantil. Sólo había un par de ese deporte  para examinar a los posibles talentos. La única prueba consistió en lanzar la pelota varias veces para medir la velocidad.

La burla fue mayúscula, sobre todo por el desencanto que ocasionó entre los más pequeños, que casi a coro formularon la misma pregunta: ¿Es que lo único que se hace en el béisbol es tirar la pelota?

Se exigía lanzarla a 50 millas. Una madre exclamó: "¡Qué desconsideración con estos niños! Les exigen lanzamientos casi a la misma velocidad que a los peloteros de alto rendimiento. Están muy chiquitos y flaquitos para que les pidan tanto.

- Señora, ¿usted no comprende que el propósito de esta prueba no es captar deportistas sino eliminarlos? Sólo es un paripé para mostrar masividad deportiva por la televisión.

Tenía razón aquel padre. Sólo aprobaron a cuatro niños que, automáticamente, pasaron a ser becarios de una escuela de iniciación deportiva (EIDE).

El berrinche de los muchachos y los padres fue subiendo de tono, a tal punto que por poco tiene que intervenir la policía. Uno de los examinadores anunció.

-¡Pueden pasar dentro de veinte días por la Ciudad Deportiva  para conocer los resultados!

-¿Cómo que a recoger los resultados si nadie anotó nombre, dirección ni la escuela de los niños? Además, ya dieron los resultados –preguntó un padre, pero nadie le respondió.

La convocatoria para otra caza de talentos, esta vez de futbolistas, estaba fijada para el día siguiente en la Ciudad Deportiva. Ya se vaticinaban los mismos errores  informativos del béisbol