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| ¡Revolución no, zarpazo! Aleaga Pesant LA HABANA, Cuba, diciembre (www.cubanet.org) - “No escupas para arriba porque te puede caer encima”, reza el proverbio castellano, hecho realidad al cumplirse el aniversario cincuenta de la revolución. La frase, ¡Revolución no, zarpazo!, fue el titulo de un artículo escrito por Fidel Castro, luego del golpe de estado de Fulgencio Batista el 10 de marzo de 1952. La historia demostró que el aguacero de saliva cayó en pleno rostro del entonces joven abogado, que más tarde asaltó el cuartel Moncada y llevó a la nación a la guerra civil, de la cual salió victorioso y con todos los poderes. Cincuenta años después de la entrada triunfal del Ejército Rebelde a la capital, el saldo indica que cerca del 20 por ciento de la población vive en el exilio, la prensa es una polea de trasmisión de las órdenes del partido único y de los intereses personales de su secretario general, y que el país tiene uno de los mayores índices de reclusos comunes, presos políticos y periodistas presos en el mundo. La débil democracia atacada por Batista en 1952, se convirtió en el feudo personal de los hermanos Castro luego de 1959, quienes eliminaron los poderes legislativo y judicial, además de organizar otras fuerzas armadas, crear un nuevo Ministerio del Interior y subyugar al Ministerio de Educación. Desde el principio fusilaron indiscriminadamente, llegaron a tener más de cien mil prisioneros políticos, condenados la mayoría a más de veinte años de prisión, además de crear pueblos cautivos, adonde fueron a parar los campesinos no confiables. El mesianismo político y el voluntarismo económico llevaron a una de las más prosperas naciones del área al listado de las más pobres del planeta. Destruyeron la industria azucarera, el sector agropecuario y convirtieron a la isla de exportador en importador de alimentos, a pesar de los créditos ventajosos que puso en manos de Fidel Castro durante treinta años, la Unión Soviética. Si las causas que condujeron al golpe de estado de Batista y a la guerra civil que trastocó la historia patria se encuentran en la corrupción imperante durante los gobiernos de Ramón Grau y Carlos Prío, la revolución empobreció a tal nivel a la nación, que la búsqueda del sustento diario de sus ciudadanos les impide participar de alguna manera en la exploración de opciones políticas. El desencanto y la miseria luego de cincuenta años provocan en la mayoría de los ciudadanos un irresistible impulso por emigrar a cualquier lugar del mundo, donde la estabilidad económica, el equilibrio político y el respeto al estado de derecho permitan la prosperidad ciudadana. Camarioca (1966), Mariel (1980) y la crisis de los balseros (1994), indican la inconformidad de los cubanos con el régimen. El fortalecimiento, en tan adversas circunstancias, del movimiento prodemocrático, mantiene al cabo de medio siglo la esperanza del renacimiento de la nación cubana, sin importar revoluciones ni zarpazos.
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