| Renuncia de un fantasma
Armando López
JERSEY CITY, New Jersey, febrero, (www.cubanet.org) -La prensa internacional hace gárgaras con la renuncia de Fidel Castro al poder. Cientos de titulares auguran cambios en Cuba. ¿Son ignorantes o no saben leer?
El tiranosaurio bien lo aclara (y reitera), en su carta del 18 de febrero,
publicada por el periódico Granma. No aspiraré ni aceptaré —repito—no aspiraré ni aceptaré, el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.
¡Qué burla! Renuncia a dos cargos que no ejercía desde el 2006, cuando los
traspasó temporalmente a su hermano Raúl, pero no renuncia a su cargo de Primer Secretario del Partido Comunista, el omnipresente partido que dirige los
destinos de la Isla.
Sólo lean la carta de renuncia del dictador: No me despido de ustedes. Seguiré
escribiendo bajo el título Reflexiones del compañero Fidel. Será un arma más del
arsenal con la cual se podrá contar....
Seré cuidadoso—escribe— Qué descaro y prueba mayor de que piensa seguir siendo el capataz de la Isla cárcel.
El adversario a derrotar es sumamente fuerte —escribe Castro en su carta— pero
lo hemos mantenido a raya durante medio siglo. Lo quieren más claro, su cruzada contra el imperialismo debe seguir. Continuar con su odio infinito a Estados Unidos que justifica una economía de guerra, la militarización de cinco
generaciones, y el juzgar como traidores a los que no sean sus incondicionales
del odio.
El dictador mas viejo del mundo sabe que está posado sobre un palo podrido, que para las nuevas generaciones de cubanos él no es el héroe de la Sierra Maestra, ni el lider de una revolución, sino el culpable de la miseria de la población, un anciano molesto que hay que quitarse de arriba.
Bien sabe Castro que el comunismo no es la dictadura del proletariado sino del
Partido, que el que dirige el Partido es quien realmente gobierna, por eso se
mantiene como Primer Secretario del Partido Comunista.
No olvidan los hermanos Castro, ni Fidel ni Raúl, a Mikhail Gorbachev y su
ingenua democratización del comunismo que le costó el poder, ni que los
capitalistas de la nueva Rusia eran los generales soviéticos de la KGB. Bien
sabe el viejo zorro, y su hermanito hecho a su imagen y semejanza, que los
ratones abandonan el barco que se hunde, que la represión debe comenzar por sus íntimos, que a mayor miedo inculcado mayor fidelidad.
El presidente George Bush dijo de la renuncia de Fidel Castro debe ser el
comienzo de la transición democrática en Cuba, que eventualmente, esta
transición debería culminar con unas elecciones libres y justas. Pero el
diputado socialista al Parlamento Europeo, Jean-Christophe Cambadelis, lo
entendió mejor: "Una página queda atrás, pero no es seguro que el régimen quede atrás, seguirá habiendo una dictadura cubana
Pronto habrá cambios en la Casa Blanca. Las trasnacionales estadounidenses
sueñan con la chinización de Cuba. Hay cubanos en La Habana (y en Miami) que
estarían muy de acuerdo. Pero el fantasma de Fidel Castro sabe que si aligera
las riendas de la represión, los cubanos se desbocan, que un pueblo esclavizado
por 50 años, cuando recobre su libertad le va a pasar la cuenta.
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