www.cubanet.org
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente y su autor.
 

Nefasto y los congresos

Víctor Manuel Domínguez, Sindical Pres

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - A los cubanos nos roncan los congresos. No porque casi todos los participantes se queden dormidos, asistan sólo a degustar un buen café, o prefieran estrenar zapatos nuevos, sino por la vocación participativa que muestran lo mismo en un éxodo masivo que ante un fetecún congresional.

Y en esto los escritores y artistas de la Isla no se quedan atrás.

Según lo que interpreto del artículo Vocación participativa, publicado este miércoles en el periódico Granma con la firma de Pedro de la Hoz (y del martillo), el arte de la manada juiciosa o del me da igual que se repita el pasto, quedará demostrado en el VII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), a celebrarse del 1 al 4 de abril próximo en el Palacio de las Convenciones de la capital.

Los escritores y artistas de la Isla, dice el buen Pedro, apelarán a esta vocación  en las tareas relacionadas con el perfeccionamiento de nuestra sociedad y la identidad con la vanguardia política (léase con el estancamiento y los dinosaurios de la revolución).

Nada de trapitos sucios, reclamos ambidextros, cantilenas sobre la libertad de creación y otras resacas bien alejadas de los toques de tambores cazueleros a los que han sido convocados.

Aquí se deberá hablar sobre la enseñanza artística integral, es decir, de cómo tocar piano y cortar marabú; del reflejo de la cultura en el sector turístico, algo así como asistir, brincar, no mirar ni pedir nada y retirarse, y la economía en la cultura, consistente en fingir que se cobra mientras ellos se hacen los que pagan.

Pero sobre todo, prepararse para convertirse en soperos (actuar a cambio de propinas), vendedores por cuenta propia en la catedral, lectores de tabaquerías, amanuenses en consultorios del amor, o en actores privados en velatorios y bembés, si quieren culminar el mes con cinco pesos en el bolsillo.

Ya las críticas que se necesitaban hacer la expresaron los 414 delegados electos al congreso en las 13 plenarias provinciales realizadas con anterioridad.
Ahora sólo resta dormir. O mejor dicho, dirimir los caminos más rápidos que nos lleven al punto de partida, para empezar de nuevo con más paciencia que Job y tantas malas pulgas como una colchoneta de motel.

Eso sí, cualquiera puede aportar nuevos temas al congreso con la idea de criticar. Pero lejos de aquí, a cientos de kilómetros de las puertas del Palacio de Convenciones y nada le pasará.

Por ejemplo, y según un despacho de BBC Mundo, seis creadores cubanos invitados por el Instituto de las Artes Visuales Internacionales (INIVA) de Londres, se desinhiben y hablan y exponen hasta por los codos en la muestra “Estados de Intercambios: artistas de Cuba”, que culminará el 23 de marzo.

Y que yo sepa, la joven Jeannette Chávez, por su video perfomance “Autocensura” (2006), donde se amarra lentamente la lengua con un hilo oscuro, no ha recibido ningún acto de repudio en Londres, ni sus equipos confiscados, y mucho menos se le prohibió exhibir.

Tampoco a Joan Camejo, quien presenta en la neblinosa y no pérfida Albión su obra “Dinero Bilingüe” (donde una moneda de un peso cubano está incrustada en otra de 25 centavos de dólar, como si la nuestra fuera inferior), lo contactaron funcionarios culturales de la Seguridad del Estado encargados de velar por el buen arte en el país.

Vaya, y como si fuera poco, ni tan siquiera Gerardo Mosquera (el curador de la muestra por la parte cubana), será comido por las moscas en un calabozo, pese a decir que “en Cuba existe un permanente pulseo de fuerza entre una cultura crítica y un poder que trata de mantener un control, y es en ese pulseo donde se va trenzando lo que se hace y lo que no se puede hacer”

Y eso que dice Rufo Caballero que aún se bajan cuadros de las galerías.

¿Cuántos escritores cubanos no publican libros críticos sobre nuestra sociedad en el extranjero, y sólo con pagar la cuota de su militancia en el partido, participar en las marchas de reafirmación revolucionaria, asistir a cuanto movilización o firma se convoque para matar gorriones a cañonazos, quedan eximidos de culpas y participan en congresos, toman chácata (ron con té en la UPEC), viajan  y se retratan con ministros?

¿Existe o no existe la libertad de expresión en Cuba?

Como dijo Miguel Barnet, “el VII Congreso de la UNEAC será un foro optimista pero con las manos bien puestas en la realidad”. ¿Extranjera?