| Para
la censura totalitaria no existen dispensas de jerarquía
Miguel Saludes
MIAMI, FL, diciembre (www.cubanet.org) -La desaparición de una
entrevista hecha al jefe de Cultura del Partido Comunista de Cuba, y
la no inclusión del funcionario en la lista de candidatos a las
próximas elecciones de la Asamblea Nacional, parecen confirmar
que se avecinan momentos tensos en la Isla. Los criterios expuestos
por Eliades Acosta al periodista Isachi Fernández de Cubarte,
han sido reseñados con amplitud por diversos medios de la izquierda.
El escrito, titulado Los intelectuales cubanos apoyan los cambios revolucionarios,
fue removido de la página donde apareciera originalmente. Ni
siquiera se encuentra entre los trabajos publicados por su autor.
Que la entrevista haya sido retirada de un medio perteneciente a las
fuentes del oficialismo cubano, no es inusual ni sorpresivo. Lo llamativo
del hecho es que se produce en medio de la campaña lanzada por
Raúl Castro pidiendo hablar francamente acerca de los problemas
que aquejan a la Revolución. Existen dos explicaciones plausibles.
O bien se trata del esfuerzo por parte de quienes en el círculo
de poder no se resignan a enfrentar el cuestionamiento libre, que rompa
lo establecido por la censura, o simplemente estamos ante una estrategia
para demostrar que las cosas se van a mover en el país.
Se pudiera pensar en una maniobra con doble propósito. Primero
la difusión de la entrevista dirigida a despertar el interés
de los medios externos para que estos amplifiquen el mensaje sobre los
cambios que se preparan en Cuba bajo la dirección del gobierno.
Una vez conseguido ese objetivo borrar todo vestigio de lo expresado
en un sitio que está más al alcance de los cubanos. El
hecho de que Acosta no continúe figurando entre las personalidades
del parlamento, necesariamente no significa que haya sido castigado
por sus inconvenientes palabras. Tampoco serán nominados, Silvio
Rodríguez, Alberto Juantorena o la madre de René González.
Estas movidas posibilitan la inclusión de nuevos rostros sin
que por ello se afecte la integridad del partido único. Incluso
ello permite dar un perfil positivo sobre la democracia socialista.
¿Que ha dicho Eliades Acosta que sea inspirador para los cubanos?
Que existe la aspiración a una sociedad que hable de sus problemas
en voz alta, donde los errores se ventilen a plena luz en la búsqueda
de soluciones. Que las opiniones honestas se encausen sin temores, la
economía marche y los ciudadanos no sufran diferencias de categorías.
Reconoce que existen reclamos en la sociedad, aunque los enfoca desde
la perspectiva de los creadores, artistas, e instituciones culturales.
Se refiere a iniciativas como las llamadas casinotecas en zonas muy
humildes de La Habana, al languidecimiento de los carnavales, al respeto
que merecen los rockeros y su espacio dentro de la identidad nacional,
así como a la problemática de los bailables. Es increíble
que todavía esos tópicos sigan siendo polémicas
a resolver en la Cuba actual.
Pero Eliades se cuida de señalar que estas opiniones
no significan una crítica al trabajo de “otros” o
una falta de reconocimiento del sacrificio hecho en etapas anteriores.
Aunque estamos en un momento de transformaciones, estas van acompañadas
por la adjetivación de revolucionarias. Se habla de una dinámica
de diálogo directo y eficaz con la sociedad, pero concebida dentro
del marco partidista. Que el pueblo tenga mayor participación
en las decisiones que se tomen es tan relativo como la afirmación
de que la Revolución garantiza el ejercicio a la discusión
libre y que la Constitución ampara ese derecho.
Las pretensiones al desarrollo personal y social, mayor acceso al conocimiento,
a una vida más plena, siguen estrechamente ligadas a los imprescindibles
principios revolucionarios. En el lenguaje de atrincheramiento, tan
conocido por el pueblo cubano, se sigue apelando a los peligros de la
disgregación y la sombra de una potencia extranjera, como condicionantes
de una sociedad más eficiente, más participativa, donde
se reconozca y respete la diferencia. Este elemento resulta muy útil
a la hora de encausar los anhelos o pretensiones de la gente. Cualquier
pedido que parezca refutar el monopolio del poder totalitario es declarado
conflictivo, contra revolucionario y al servicio de intereses foráneos.
Por tanto anti nacionalista. Según se dijo en esta entrevista
publicada en Cubarte, casi cinco millones de personas han participado
de la discusión promovida por Raúl Castro. Un millón
200 mil planteamientos se han hecho hasta el momento. En el Proyecto
Varela, presentado ante la Asamblea Nacional con el crédito legal
de poco más de 20 000 firmas ciudadanas, se hacían cinco
propuestas elementales que nunca fueron llevadas a discusión
como correspondía hacerse.
“Institucionalmente la crítica no siempre se permitió,
ni se comprendió, ni se estimuló”. A pesar de mencionar
esa realidad como algo perteneciente al pasado, Eliades Acosta ha dejado
en evidencias las limitaciones impuestas contra la libertad de expresión
y la práctica de silenciar los problemas, por miedo o por conveniencia,
según el caso. A la pregunta del entrevistador sobre el próximo
congreso de la UNEAC, Acosta dijo que la institución debe ser
un enorme reservorio cívico, ético y cultural para los
artistas e intelectuales cubanos. Agregó que la misma debe cambiar
su fachada de agencia de viajes, sociedad comercializadora, centro para
el disfrute social de la élite cultural o sitio favorecedor de
aquellos que buscan cuotas de poder. En cambio propone una UNEAC valiente
y cívica, que sea escuchada y respetada. Tal vez esta declaración
fue la que provocó la intervención de los suspicaces censores.
No importa que la opinión viniera de fuente tan autorizada.
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