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Uribe ruega sin soltar el mazo 

Miguel Saludes.

MIAMI, Florida, marzo, (www.cubanet.org)  -Dice el viejo proverbio que a Dios rogando y con el mazo dando. Es una enseñanza que puso en práctica el gobierno de Álvaro Uribe en el más reciente capitulo del drama colombiano, concluido entre apretones de mano, abrazos y bromas, todo acompañado por los aplausos de la Cumbre de Río efectuada en Santo Domingo. No han  faltado críticas para el presidente Uribe, quien no tuvo reparos en ofrecer excusas y gestos de buena voluntad hacia los agraviados mandatarios de Ecuador, Venezuela y Nicaragua. Con ello el presidente colombiano demostró poseer las mejores cualidades de sus compatriotas paisas, reconocidos por sus habilidades negociadoras. Álvaro Uribe consiguió de una vez asestar un duro golpe a la guerrilla, mostrar la doble cara de los que apoyan a estos y mantener la paz a toda costa.

La incursión militar que terminó con la carrera belicosa de Raúl Reyes, uno de los más buscados cabecillas de las FARC, representa una victoria sin precedentes en la larga y cruenta lucha que enfrenta el país sudamericano. La ocupación de documentos y materiales comprometedores fue el detonante que provocó la ofuscada reacción de Rafael Correa, apuntalada por la posición agresiva de su colega Hugo Chávez. El presidente venezolano puso la hoguera al rojo vivo cuando cerró la frontera con su vecino del oeste, reforzando drásticamente los efectivos militares en la zona limítrofe entre ambas naciones. Una respuesta violenta a un hecho que no le incumbía aparentemente.

La interpretación del papel de vecinos ultrajados fue el único recurso que les quedó a los hipócritas amigos de Colombia. Estos reclamaban la condena para la operación militar llevada a cabo contra un enemigo que apela a las armas más letales contra la democracia. Si por un lado es cierto que las tropas colombianas se adentraron dos kilómetros en el territorio de Ecuador para liquidar el campamento del número Dos de las fuerzas guerrilleras, el acontecimiento puso en evidencia la impunidad con que este actuaba en la  franja ecuatoriana. Las razones esgrimidas por Correa acerca del respaldo brindado por su país a la captura del Comandante Simón Trinidad, no bastan para justificar la presencia de Reyes en ese país. Las manifestaciones contra el ataque efectuado para acabar con el centro operativo de las FARC, emanan azufre, un olor al que suele referirse Chávez para relacionar ciertos acontecimientos con las cosas del diablo.  

No se puede explicar esta rasgadura de ropajes por la eliminación del enclave de las FARC, donde se planificaba la destrucción de una nación a la que se llama hermana. Solo el contubernio con las guerrillas puede explicar esta desproporcionada algaraza. Es paradójico que el lamento de Correa y sus amigos haya sido manifestado ante las pérdidas sufridas por un  grupo que combate a un gobierno con el que mantienen relaciones a todos los niveles y que está respaldado por la legitimidad de sus leyes. Lejos de mantener una posición discreta, los simpatizantes de las fuerzas guerrilleras mantuvieron el reconocimiento de beligerancia y la negativa rotunda a considerarlos terroristas.

Todo este panorama puede ser la punta visible de un peligroso risco que amenaza no sólo la estabilidad de la nave democrática de Colombia. Esta nación no ha entrado en el juego bolivarizador que ya comparten plenamente varios gobiernos del área. La instauración de un régimen afín a la corriente chavista añadiría una importante pieza al rompecabezas socialista que se conforma en el arco continental del Caribe. La barrera, extendida desde Centroamérica hasta Bolivia, quedaría cerrada. Tal vez su próximo objetivo pudiera ser Panamá, atrapada en medio de una tenaza. Con ello se lograría el control sobre dos recursos importantes: petróleo y comunicaciones, ambos esenciales para la pretensión de influir absolutamente en el futuro político de Sudamérica.

No se puede obviar un detalle interesante que se reveló después de la toma del campamento de Raúl Reyes. Entre los guerrilleros heridos o muertos por el ataque, varios eran de nacionalidad mexicana. No hay que olvidar la incidencia en el escenario azteca de Manuel López Obrador, quien estuvo muy cerca de ganar las elecciones en esa nación. No resulta tranquilizador saber que si el cambio de correlación en las fuerzas democráticas en México hubiese sido otro, un personaje de este talante estuviera en el poder. Solo imaginarlo resulta escalofriante.

Todos estos acontecimientos indican la importancia de que Colombia continué recibiendo el apoyo de las democracias continentales y del mundo. Las guerrillas han demostrado con sus acciones que el mejor calificativo que les pega es el de terroristas. El uso indiscriminado de minas antipersonales, los atentados que han dejado centenares de vidas cegadas, incluyendo gran cantidad de niños, familias masacradas, el intento de mantener bajo el terror a una sociedad a la que se pretende secuestrar de la misma manera que se hace con centenares de ciudadanos, la política de extorsión y chantaje, así como la mediación con el narcotráfico, son algunos de los métodos de lucha asumidos por las FARC. Si esto no es terror entonces que se busque una nueva palabra para describir la barbarie.

En República Dominicana quedó cerrado uno de los episodios más fuertes de una trama, cuya historia no ha terminado. El final se vislumbra incierto. El desenlace encierra tortuosas situaciones e interrogantes difíciles de contestar. Colombia, con Uribe y después de Uribe, debe contar con la solidaridad de todos los amantes de la democracia y la libertad. Con este apoyo, sin soltar el mazo y sin perder la capacidad de diálogo, podrá lograrse la paz definitiva.