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| Primavera Negra y palomas blancas Miguel Saludes MIAMI, Florida, abril, (www.cubanet.org) -El quinto aniversario de los hechos acontecidos en marzo del 2003 fue recordado en Cuba desde dos enfoques opuestos diametralmente. Uno de ellos, un escrito atribuido al ex gobernante cubano Fidel Castro, trató la efeméride según el punto de vista del poder. En la otra perspectiva estaban las Damas de Blanco, caminando por las calles en demanda de la liberación de los presos. Castro señaló en su reflexión que ninguno de estos presos fue torturado, ni privado del derecho a la defensa, durante los desmesurados procesos. Igualmente pondera el sistema carcelario de la Isla por otorgar ciertos beneficios a estos prisioneros, tales como recibir visitas de familiares y acceso a pabellón privado. Así mismo nos habla de la generosa liberación de alguno de estos reclusos debido al empeoramiento de la salud durante su encierro. El contenido virulento del escrito encuentra como contrapartida la respuesta pacífica y civilista de los familiares de los prisioneros, que aprovecharon el marco conmemorativo para desfilar por céntricas calles de habaneras, como ya es costumbre. Cada protesta silenciosa trata de ser opacada por gritones al servicio de la represión. Algún anciano y personas con mal talante lanzan improperios contra las mujeres y ofenden a sus seres queridos en desgracia. Las Damas de Blanco, les responden de manera muy diferente. Y esta es la imagen que definitivamente va calando favorablemente entre los ciudadanos que observan los hechos. La mejor ilustración de esta realidad viene desde La Habana en la descripción de un testigo que presenció lo acontecido en la conmemoración del quinto aniversario de la Primavera Negra. “…fuimos a la misa el domingo 16 de marzo a marchar con las damas. Pero lo más impresionante ocurrió el 19 de marzo. Ese día salimos de casa de Laura hacia la Iglesia de la Caridad en la calle Salud. Con ella iban varias Damas de Blanco y el periodista Carlos Serpa Maceira. Cada una de las Damas llevaba en sus manos cuatro gladiolos, dos palomitas dibujadas sobre papel y dos lazos blancos, para darlos a los transeúntes. Mientras se trasladaban por Neptuno, pude ser testigo de la manera en que la gente se solidarizaba con ellas. No las rechazaban, aceptando sus sencillos obsequios. Oí varias expresiones de aliento: “sigan así que esos presos no han hecho nada y tienen que salir libres”. Otra voz manifestó: “ellas son mujeres pacificas que no se meten con nadie.” Quizás la frase que más me impresionó fue la emitida por una señora cuando dijo en voz alta: “Esa son las damas de blanco, son mujeres muy valientes. Esto jamás se había visto en Cuba.” Otros no sabían acerca de aquella caminata pero observaban respetuosamente. Solo unos pocos, por decir casi nadie, rompían las palomas o botaba los lazos blancos que le daban. El ambiente aparentemente tranquilo, transpiraba tensión. Carlos Serpa tomó fotos. Posiblemente la reacción aparecida en Granma sea por el hecho de la aceptación que están teniendo las Damas entre el pueblo. Esto les inquieta y quieren por todos los medios desacreditar a las personas por la que ellas están pidiendo la libertad.”
¿Qué tonalidad debe representar tanto dolor vivido? Castro se empeña en buscar matices pálidos para representar el cuadro de aquella primavera. Dice que usar el negro puede ser apreciado como un gesto racista. Según su criterio es mejor el color blanco. Precisamente ese es el han escogido las mujeres de los presos para manifestar la esperanza y la paz que les anima. En definitiva no importan los colores que se utilicen para describir el horror del 2003. Se trata de de una tragedia humana donde lo blanco y lo negro se unen para significar el mismo drama. Cualquiera de ellos, ambos inclusive, quedará recogido como una mancha indeleble en las páginas que la historia designe para recordar al castrismo. La represión, revestida de negro, verde o rojo, y el blancor de unas palomas de papel puede resultar una imagen alegórica del triste episodio que le tocó vivir a muchos cubanos en estos tiempos. |