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lunes, 28 de julio 2014

Los rastros de la traición

¿Qué se puede hacer para detectar a los posibles agentes infiltrados en la oposición?

MIAMI, Florida, 173.203.82.38 -Fidel Castro y su comparsa, desde su llegada al poder hicieron todo lo posible por acallar hasta el más leve indicio de lo que ellos llamaban “desviación ideológica”; obsérvese que digo “desviación ideológica” y no “disidencia u oposición, porque “padecer” de desviación ideológica podía implicar una temporada sembrando eucaliptos en Guanahacabibes; en cambio declararse abiertamente disidente u opositor implicaba ser encarcelado y hasta fusilado, sin la menor contemplación.

Con el transcurso de las décadas, esta situación ha generado que en nuestra patria exista una de las sociedades más cerradas del planeta, establecida a partir de la exaltación del terror y la mutua desconfianza. Hoy ningún cubano sabe a ciencia cierta quien es quien en su edificio, en su barrio, escuela o centro de trabajo. Todos desconfían de todos.

Por otra parte, para nadie es un secreto la habilidad, técnica y pericia alcanzada por los distintos órganos de la contrainteligencia para penetrar a todas y cada una de las organizaciones establecidas en Cuba; incluyendo a las diferentes agrupaciones religiosas y fraternales existentes en el país.

¿Estarán los grupos opositores exentos de esta penetración? Es evidente que no. Pero, ¿cómo detectar a los posibles infiltrados? Indudablemente que ello es una tarea muy complicada, difícil y hasta peligrosa. Se corre siempre el riesgo de incurrir en errores de apreciación y terminar sirviendo a los intereses del régimen castro-comunista.

¿Qué se puede hacer para detectar a los posibles agentes infiltrados? La práctica que mejores resultados ha dado, es seguir el rastro de los indicios que estos traidores van dejando a su paso por la vida, y particularmente por su trayectoria opositora.

Seguir estos indicios nos proporciona las piezas de un rompecabezas, que en ocasiones no significan nada cuando se miran de forma aislada, pero cuando cada una se inserta en el lugar adecuado y se ven todas como un conjunto, nos dan los elementos necesarios para identificar a esos despreciables seres.

Lamentablemente, lograr el entendimiento de lo anterior requiere una experiencia que generalmente solo se adquiere cuando se tienen muchos años de trabajo en la oposición, luchando por espacios dentro de una sociedad esclavizada.

Acerca del Autor

Gustavo E. Pardo
Gustavo E. Pardo

Gustavo Pardo. La Habana, 1941. Especialista geotécnico. Ingresó en la Masonería en el año 1984, y fue proclamado Gran Canciller del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba 2005-2008. Cumplió sentencia como preso político en las prisiones de La Cabaña, Isla de Pinos y Melena. Desde 2005 es Presidente de la Academia Cubana de Altos Estudios Masónicos. Ha publicado Martí masón, El Autonomismo en Cuba, La mujer en la Masonería, Ética y Familia, entre otras.

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