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domingo, 26 de octubre 2014

El Desarrollo Biotecnológico bajo la Tiranía Castrista: 1-Desarrollo Biotecnológico

Desde 1982 el régimen ha realizado extensas investigaciones y desarrollo en el campo del bioterrorismo con fines militares

LOS ANGELES, California, EE. UU. , febrero, 173.203.82.38 -El régimen castrista comenzó el proyecto biológico en 1982, y desde entonces ha llevado a cabo extensas investigaciones y desarrollo en el campo del bioterrorismo con fines militares. Desde principio de los noventa la tiranía castrista ha invertido $3,500 millones de dólares en el desarrollo de instalaciones para ser usadas en la “Guerra Bacteriológica”. Estas investigaciones se llevan a cabo, entre otros, en el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), el más importante de todos los centros, creado en 1986, en La Habana, a un costo de $150 millones; el Instituto Finlay, remodelado en 1994 a un costo de $10 millones; el Centro Nacional de Biopreparados (BIOCEN), inaugurado en febrero de 1992, con un costo $15 millones;  Centro de Inmunología Molecular (CIM) abierto en diciembre de 1994, con un costo $10 millones; Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), relocalizado en 1992, a un costo de $12 millones.  La CIA sospecha que dichos centros son usados en el desarrollo de armas biológicas. Cuba ha sido clasificada por el U.S. State Department como una nación terrorista. El odio y hostilidad de Castro hacia los Estados Unidos representa, sin lugar a dudas, una seria amenaza debido a la proximidad de Cuba, a solo 90 millas de Cayo Hueso.

El CIGB cuenta con laboratorios para la investigación y producción de agentes biológicos. Esta habilitado con modernos equipos e instrumentos como: fermentadores, centrifugas, espectrómetros de masas, contadores gamma, sintetizadores de ADN, etc. Tiene una zona para alojar animales de laboratorio, zonas de aislamiento, cuartos blancos y termales, que son requeridos para la fabricación de armas biológicas. El centro cuenta con todos los equipos, instrumentos e  instalaciones necesarias para producir armas biológicas.

El Instituto Finlay tiene como funciones principales la investigación y desarrollo de  bacterias y virus de enfermedades tropicales como influenza, dengue, fiebre amarilla, encefalitis, etc. Una de  las tres áreas del Instituto es de máxima seguridad, habilitada con equipos e instrumentos para la producción de armas biológicas.

BIOCEN ha desarrollado técnicas innovadoras par la obtención de medios de cultivo de fuentes alternativas de proteínas. La mayoría de las toxinas más letales son extraídas de pescados. Este desarrollo es vital para la producción de armas biológicas.

El CIM se especializa en la investigación de agentes cancerosos, y el desarrollo de toxinas, virus y bacterias de gran resistencia a los antibióticos conocidos. Los laboratorios están equipados para llevar a cabo cultura de células, investigaciones immunoquimicas y radioquímicas. En sus instalaciones se llevan a cabo investigaciones secretas. El CIM cuenta con todos los elementos para la producción de  armas biológicas.

El IKP cuenta con los equipos más modernos para la investigación y desarrollo de armas biológicas basadas en  los virus tropicales y bacterias patógenas. El Instituto ha llevado a cabo investigaciones sobre el dengue hemorrágico, la fiebre amarilla, la malaria, etc., todos los cuales pueden ser utilizados como armas biológicas.

El Dr. Manuel Cereijo tiene un excelente artículo sobre el desarrollo biológico, “Cuba: The Threat”, en el cual provee información detallada sobre los centros biotecnológicos más importantes.

En áreas cercanas a las instalaciones de dichos centros se han producidos epidemias de hepatitis viral, conjuntivitis hemorrágica y dengue hemorrágico.  Los centros de investigación  biotecnológicos son usados como pantalla para la elaboración de  armas biológicas.

En la década de los 80 en la Escuela de Medicina Girón la hepatitis viral ocasiono un cierto número de víctimas entre los médicos y biólogos que hacían investigaciones sobre la misma, debido a la manipulación inadecuada del virus.  También en dicha década  se llevaron a cabo experimentos de propagación de la conjuntivitis y el dengue hemorrágico en el IPK. La “fuga’ de dicho  instituto de moscas de las frutas (guasasas) ocasiono un brote de conjuntivitis hemorrágica en el  Reparto Siboney, lugar de ubicación del Instituto.

En 1994 en un “accidente” ocurrido en el BIOCEN, que realizaba experimentos con la enfermedad del dengue hemorrágico, se “escaparon” miles de mosquitos infectados que ocasionaron numerosos casos de dicha enfermedad  entre los residentes de Santiago de Las Vegas. El incidente no fue reportado en la prensa controlada por el régimen.

Fidel Castro, el 28 de enero de 1998, en una velada amenaza del posible uso de una guerra bacteriológica contra los Estados Unidos dijo: “Este cordero no puede ser devorado, ni con aviones, ni con bombas sofisticadas, porque este cordero tiene más inteligencia que ustedes y en su sangre hay y siempre habrá veneno para ustedes.”

Armas Químicas

Las armas químicas utilizan las propiedades tóxicas de sustancias químicas para matar  o incapacitar al enemigo. La primera instalación de armas químicas tuvo su origen en las instalaciones  de la industria química Quimonor en la provincia de Matanzas construida en 1981. En los túneles de dicha instalación se llevo a cabo la producción de Tricothecen o Gas T-2, usada en forma de aerosol (yellow rain) como arma biológica de guerra. Unos pocos años más tarde una segunda instalación fue construida en la Sierra del Rosario, cerca de Soroa, en la provincia de Pinar del Rio, donde se llevan a cabo experimentos con mezclas de microbios y toxinas para producir ántrax.

En 1988 UNITA descubrió un gran alijo de armas químicas de fabricación soviética en Luanda, y como resultado de esto, adquirió máscaras de gas para protegerse contra un ataque con armas químicas. Los equipos de detección de gases tóxicos capturados por las fuerzas de UNITA en posesión de soldados cubanos hechos prisioneros después de la batalla de Cuito Cuanavale eran de origen soviético. Se han hecho alegaciones previas que tropas cubanas han utilizado armas químicas en Angola en 1984 y 1986.

De acuerdo con el jefe de la inteligencia militar de UNITA General Peregrino Wambu Chindondo, las armas químicas usadas por las fuerzas apoyadas por los soviéticos han causado 83 casos graves de dificultad respiratoria, que ocasiono 38 muertes. La parálisis ocurrió en 293 personas, ocasionando la muerte a 42. Actualmente el General Wambu es director del Instituto Superior de Enseñanza Militar de las Fuerzas Armadas de Angola (FAA).

El 26 de agosto de 1988 la revista Jane’s Defence Weekly informó que Cuba ha utilizado armas químicas de fabricación soviética en contra del movimiento guerrillero angoleño UNITA.  La revista citó al Dr. Aubin Heyndrickx, jefe de toxicología de la Universidad de Gante, en Bélgica y especialista de la ONU sobre armas biológicas y químicas, diciendo que “su evidencia está basada en muestras ambientales tomadas en la zona de batalla angoleña en abril. Las muestras de suelo, hojas y agua mostró indicios claros de gas mostaza y gases neurotóxicos.”  Fragmentos recuperados de una bomba con inscripciones rusas, cuando fueron examinados en Gante, Bélgica, revelaron compuestos que contenían cianuro. Los aviones eran piloteados por pilotos  cubanos.

EL Dr. Heyndrickx, en una carta respondiendo a las preguntas del senador demócrata Dennis DeConcini, escribió: “No hay duda de que los cubanos estaban usando gases neurotóxicos contra las tropas del Sr. Jonas Savimbi.” También advirtió a los Estados Unidos que “si los directores soviéticos de los cubanos en Angola utilizaron gas en el pasado, podrían utilizarlo en el futuro.”1

El coronel Rolf Hallerbach, corresponsal de la European Security de la OTAN, dijo que: “’Parece como si el sureste de Angola es un laboratorio para experimentos químicos en la que UNITA está destinado a desempeñar el papel de conejillos de indias o ratas de laboratorio, eximiendo a aquellos que viven en países ‘civilizados’ de la agonía innecesaria.”

1. Rowland Evans and Robert Novak, “Cuban Troops In Angola Said To Use Poison Gas”, February 6, 1989.

*Humberto (Bert) Corzo nació en Cuba. Graduado de La Universidad de La Habana con el título de Ingeniero Civil en 1962. Desde su arribo a los Estados Unidos en 1969, como exiliado se estableció en Los Angeles, California, obteniendo la registración como Profesional Engineer en 1972. Cuenta con 45 años de experiencia en la rama de la Ingeniería Estructural. Miembro de la American Society of Civil Engineers y del Cuban-American Association of Civil Engineers.

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