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miércoles, 30 de julio 2014

A la venta los derechos gay: La visita de “Mariliendra” Castro

La asociaciones GLBT norteamericanas se aferran al “radical chic” al asociarse con Mariela Castro y su exótico país

MIAMI, Florida, junio, 173.203.82.38 -La visita de Mariela Castro Espín provocó una iracunda reacción en la comunidad gay cubanoamericana. Es muestra de sana inocencia o inmadurez política. Sin ser médico, la sexóloga fue invitada a un hospital californiano. Hizo una ponencia en el importante centro comunitario San Francisco Lesbian Gay Bisexual and Transgender Community Center. Sin ser figura académica pudo figurar como panelista en la Latin American Studies Association (LASA). Sin credenciales en estudios “queer” o estudios de género fue asimismo conferencista en la Biblioteca Pública de Nueva York gracias a los organizadores de la Colección Gay, Lesbiana, Bisexual y Trasgénero de la propia institución y la National Gay and Lesbian Task Force.

A raíz de las fundaciones pro-gay conviene recordar un reciente escándalo. Según el periódico The Blade, un sondeo muestra que el salario promedio entre directores de estas organizaciones oscila entre los $180.000 a $300.000 más un per diem. Los ejecutivos de las instituciones GLBT se ven en la necesidad de organizar actos recaudatorios (fiestas de galas, premios de reconocimiento, “happy hours” y “mixers”) con el fin de sostener la estructura burocrática, mantener el nivel de gastos y atraer una mayor membresía que traiga legitimidad y estabilidad financiera. En término de eficiencia, la mayor parte del tiempo productivo se dedica a “development”, eufemismo para las labores de auto-permanencia y captación de nuevos socios.

Las organizaciones para la comunidad gay en Estados Unidos toman como modelo la empresa capitalista: crean una marca y un logotipo, hacen una segmentación del mercado y se dan a la tarea de penetrar ese mercado. Utilizan los medios de comunicación, afiches, invitaciones, eventos, crean una imagen y envían un mensaje. Con mayor número de miembros, se hace más fácil obtener “grants” o subsidios gubernamentales que ayudan a su misión específica y permiten la seguridad de la burocracia establecida. Los objetivos van desde el cabildeo, asuntos legales, anti-discriminación hasta la prevención y cura del SIDA. Todo está perfectamente encasillado. Todo se resuelve con dinero, fiestas y premios. Apelan a la vanidad y al instinto de legitimidad social. Existe, de la misma manera, un sistema de clientela. Quien más tiene, más vale. Quien está afiliado a bufetes o empresas más ilustres, más figura en los “boards” o juntas directivas. Quien asegura mayor acceso a los políticos o a la prensa, más peso tiene. Cuanto tienes, cuanto vales. Una minoría desplazada y sin derechos funciona con los cánones elitistas y exclusivistas de la mayoría que los segrega. El esquema capitalista les otorga el perfecto sistema compensatorio para contrarrestar cualquier filo de rebeldía.

Y a la sazón de estas empresas: ¿qué representa Mariela Castro? El boleto a la actuación de Mariela es presenciar a una diva, una “fag hag” extraordinaria (mariliendre o mariliendra en castellano), hija y sobrina de tiranos que hace la opción por los maricones y las lesbianas. En forma enfermiza, la comunidad GLBT norteamericana, obviando los abusos a las Damas de Blanco, los periodistas y prisioneros de conciencia, se aferra al “radical chic” de asociarse a una figura controvertida que trae publicidad y les remite a un país exótico y sensual. Dentro de la industria turística primermundista, Cuba se destaca por las excursiones eróticas. Muchos neocolonialistas gais han podido experimentar las delicias amatorias de los habilidosos “pingueros” isleños. Mariliendra Castro es la empresaria de los gais y se afana por erradicar la imagen de homofobia que creara las políticas machistas (purgas y campos de concentración) de su tío Fidel.

A diferencia del país que niega la visa de salida a Yoani Sánchez y bloquea las voces críticas, nuestro país tiene la libertad de acoger y dar foro a multitud de perspectivas. Un conversatorio cuestiona y somete los puntos de vista a escrutinio serio. No fueron así las presentaciones de la Castro. Sin mucho pensar, su posición anti-yanqui es lo suficiente para hacerla aliada y escudarla de cualquier cuestionamiento. ¿Sería como traer a Rosita Fornés? No. La Castro fascina porque es hija y sobrina de déspotas, elemento que imparte morbosidad a su espectáculo. En próximos shows deleitará al público con atuendo leather, látigos y tenazas. En la comunidad gay coexisten la autoaversión y la necesidad de validación.

En los Estados Unidos sólo seis estados reconocen la unión de parejas del mismo sexo. La batalla para la adopción ha sido ardua lo mismo que para los otros beneficios correspondientes a uniones establecidas. La administración del Presidente Obama dio fin a dos fósiles del conservador Bill Clinton: el “Acto en Defensa de la Familia” y “Ni Pregunte-Ni Diga” en las Fuerzas Armadas. Los derechos civiles a los gais y lesbianas son aún campo minado. Conviene preguntar: los derechos de nuestros hermanos afroamericanos ¿se compraron a base de fiestas? ¿A quién cabildeó Martin Luther King? ¿Cuántas fundaciones y juntas directivas organizaron Ralph Abernathy y Rosa Parks cuando el boicot a los autobuses de Montgomery y tras las agresiones físicas a las que fueron sometidos? ¿Cuántas organizaciones gay promueven la desobediencia civil pacífica? ¿Cuántos estudiantes y jóvenes gay organizan -como en tiempos de nuestros hermanos afroamericanos- Comités Estudiantiles para la No-Violencia? ¿Cuántos han sido arrestados en Albany? ¿Cuántos han organizado manifestaciones como la de Birmingham? (No contemplemos los penosos desfiles y competencia de músculos que se organizan en Nueva York y Miami Beach.) ¿Cuántas marchas a Washington han organizado la National Gay and Lesbian Task Force, Lambda Legal Defense, San Francisco Center, New York Public Library GLBT Collection y las otras organizaciones que invitaron a Mariliendra Castro? Ni Abernathy ni el Reverendo Martin Luther King ni Rosa Parks ni William Anderson recibieron altos salarios por su misión moral ni se prestaron a adoptar los métodos de sus opresores. La comunidad gay norteamericana se vende, prostituta, al mayor postor.

Justo J. Sánchez ha sido un galardonado periodista en Nueva York que recientemente ha publicado en EL LISTIN DIARIO. Aparece con frecuencia entrevistado en programas de televisión nacional y ha sido consultado por THE WALL STREET JOURNAL y NBC Nightly News. Sánchez ha ofrecido conferencias en importantes ferias de arte como Art Palm Beach y ha escrito ensayos en galerías como Pan American Art Projects y Cernuda Arte.

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