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Cumbres
Iberoamericanas: IGNOMINIA
Lázaro González Valdés
Cuando se es víctima pocos te dan la
mano y abundan los que permanecen sordos, pero
si se tiene el poder de la fuerza sobran manos
para dar espaldarazos y hasta hay quienes ignoran
los abusos o crímenes que el poderoso haya
cometido con tal de beneficiarse de las relaciones
comerciales y otras que todo victimario prodiga
a sus lacayos. Esta realidad se confirma hoy mediante
actos como el de laurear, tratando como auténtico,
al partido comunista de Cuba (PCC) en las cumbres
iberoamericanas.
A falta de solidaridad los cubanos humillados
tendrán que ir nuevamente a la guerra para
romper el yugo que los oprime. Así quedó
demostrado en la Cumbre de Salamanca donde los
participantes apoyaron la falacia castrista del
bloqueo al pueblo de Cuba sin analizar
la causa del conflicto que es la usurpación
del poder por parte del PCC. Sin embargo, hay
quienes erróneamente tienen fe en soluciones
pactadas con el opresor o esperan que los comunistas
se conviertan en demócratas por obra de
la casualidad pero el sentido común indica
que la fuerza, ya sea violenta, no violenta o
la combinación de ambas, son los únicos
métodos capaces de cambiar la ruta de nuestra
Historia.
Seguimos exigiendo libertades inalienables
del individuo en foros sin jurisdicción
para ello y a organismos internacionales con procedimientos
legales castrados porque carecen de vías
para penalizar a los gobiernos delincuentes. Hay
tratados como el de la tortura donde el torturador
sólo puede ser juzgado y castigado si antes
él aprueba este procedimiento y es obvio
que ningún violador quiere que lo penalicen
por sus crímenes.
Es inútil, pongamos por caso, la intransigencia
de quienes creen promover la democracia en Cuba
mediante la firma de documentos conteniendo peticiones
para la Asamblea Nacional del Poder Popular porque
este órgano es subalterno del PCC, sigue
las normas impuestas por este grupo minoritario
que ha llegado al extremo de imponerse a sí
mismo como la fuerza dirigente superior
de la sociedad y del Estado y de declarar
irrevocable el ordenamiento político con
que usurpa el poder y aplasta las libertades básicas
de la mayor parte del pueblo. Ese empecinamiento
y otros como exigir de palabra lo
que no hemos sido capaces de tomar de hecho constituyen
métodos que fomentan la infundada creencia
de que el opresor podría cesar de oprimirnos
en algún momento no precisado y de este
modo debilitan vías reales como la desobediencia
civil o la rebelión contra la injusticia
y la opresión a que nos autoriza la Declaración
Universal de los Derechos Humanos.
La Cumbre Iberoamericana de Salamanca prueba
irrefutablemente que los cubanos oprimidos no
obtendremos libertad ni democracia por la intersección
de ninguno de los 22 gobiernos participantes en
la misma. Esas son las cumbres de la ignominia.
Allí no cuentan las víctimas aunque
se diga y escriba lo contrario en cientos de folios.
¡Res, nom verba!
Quienes hoy gobiernan a España y comercian
con el PCC proceden erróneamente e ignoran
que la fuerza es relativa pues su duración
depende del grado de oposición que tenga
la misma. Por ahora pueden chocar copas y brindar
con nuestros opresores pero habrá un día
en que ni la copa podrán llevarse en su
equipaje de regreso al terruño. Si hoy
protegen y fomentan sus negocios escudándose
en las normas arbitrarias de los comunistas, mañana
mutatis mutandis podrían quedar como el
Gallo de Morón: sin plumas y cacareando.
¡Es lo menos que merecen los cómplices
de los opresores!
De nada ha servido el clamor de los activistas
desde Cuba. Por ejemplo el 27 de agosto de 1993
los dirigentes del Frente de Unidad Nacional entregaron
una carta dirigida al gobierno de España
en su embajada de la capital cubana. La respuesta
oficial del gobierno español fue prohibirle
a estos compatriotas la entrada a la embajada
por ofender a España. Los activistas
pro democracia sólo pedían solidaridad.
A continuación reproduzco algunos párrafos
de esta misiva y también se muestra la
única copia existente de la misma:
Como hijos o nietos o descendientes
de españoles nos sentimos orgullosos de
nuestra herencia ibérica. España
es, para nosotros, la Madre Patria. Hay lazos
que nunca podrán suprimirse entre España
y Cuba, los fuertes y eternos de la consanguinidad
y de las tradiciones; sin embargo, no podemos
evitar una profunda preocupación en lo
concerniente a las actuales relaciones entre España
y Cuba, la profunda preocupación que se
manifiesta en el seno del pueblo cubano.
Los cubanos estamos siendo testigo de
un hecho insólito que provoca inquietudes
y gran descontento dentro de la masa del pueblo.
El hombre de la calle ve con disgusto, y con enojo
comenta, la evidente colaboración que con
el déspota Fidel Castro mantienen el Gobierno
Español, instituciones oficiales y no gubernamentales
españolas, así como simples ciudadanos
españoles.
Vemos con disgusto la actividad de organizaciones
comunistas, anarquistas y socialistas de España
dirigida a brindarle sostén al paranóico
y resquebrajado régimen castrista.
"La participación cada vez más
activa de inversionistas españoles en la
economía cubana, en la industria y el turismo,
se ve con profundo desagrado por el pueblo cubano.
Se puede escuchar expresiones populares tales
como: Nos estamos volviendo nuevamente colonia
de España, o como Los españoles
se lo están cogiendo todo en Cuba.
El gran amor de los cubanos por España
y lo español se está viendo amenazado
por el calor con que muchos representantes de
la Península hablan a favor del régimen
de Castro, en tanto que, independientemente de
algunos actos realizados a favor de los presos
políticos, hay oídos sordos en españa
a los padecimientos del pueblo cubano".
"España sabe muy bien, o al menos
lo sabe el gobierno español, que la ruina
económica del país no se debe a
la existencia de un hipotético y justificativo
bloqueo, sino debido a los errores
y al aventurerismo económico y político
del gobierno cubano, a su afán de liderazgo
del Tercer Mundo, lo que le llevó a mantener
los gastos de una ruinosa guerra de más
de diez años en Angola y a subsidiar guerrillas
pro comunistas en América Latina"
(texto
completo de la carta).
Lo dicho por nuestros compatriotas del FUN en
1993 está vigente en 2005. Los gobiernos
que se reunen en las Cumbres Iberoamericanas saben
que en Cuba no hay elecciones auténticas
hace casi medio siglo, saben que hay represión
y presos políticos, saben que hay tortura,
destierro y que se mata hasta por querer huir
de la opresión, y saben que Fidel Castro
llama pluriporquería a los
sistemas democráticos.
Si hay algo cierto en lo dicho respecto a esta
Cumbre en Salamanca es que ¡para Cuba ya
es hora! Por eso las organizaciones del destierro,
los cubanos dispersos por la corteza terrestre
como espigas de trigo debemos actuar más
enérgica y directamente contra quienes
apoyan a nuestro opresor. Hay miles de formas
con que podemos contraatacar a los cómplices
de los comunistas cubanos. Tenemos que ser creativos,
perseverantes y unirnos según el método
de lucha que adoptemos. No debemos seguir exigiendo
derechos que nos pertenecen por norma natural
en foros sin jurisdicción ni a organizaciones
internacionales corruptas que reciben en sus sedes
a la embajada del opresor y le tiran la puerta
en la cara a las víctimas. Tenemos que
cuestionar a esos foros y organizaciones internacionales
porque en ellos radica parte del apoyo a nuestro
opresor.
¡No podemos perder más tiempo en
llamamientos para debatir asuntos sin importancia
ni en reeditar documentos con posiciones comunes
o elaborar planes tan generales que no marcan
ninguna ruta!
Debemos comprender que somos parte de un conflicto
bélico atípico, que nos enfrentamos
a una entidad poderosa, el PCC, la cual ha trabajado
para conseguir la red de cómplices que
lo apoya desde diversas partes del orbe. También
debemos saber que tenemos pocos aliados, que como
parte de un conflicto bélico atípico
tenemos que luchar por nuestra libertad porque
ésta no se consigue en asambleas ni mediante
peticiones. Miremos a Salamanca, donde tuvo lugar
la cumbre de la ignominia en esta ocasión,
y se podrá confirmar lo antedicho.
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