OPINIONES
Octubre 5, 2007

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Cubano de Cuba y valga la redundancia

Miguel Saludes

MIAMI - El golpe militar de 1973 dejó profundas huellas en la sociedad chilena. Una de ellas fue la salida de miles de personas hacia un exilio cuya temporalidad se hizo relativamente larga. Numerosos países les recibieron. Suecia, Alemania, Estados Unidos y Cuba fueron algunos entre tantos. Por todos viajó el charango y Quilapayún. Con ellos salieron en sus canciones Víctor Jara y Violeta Parra. La cueca se extendió a escala internacional antes de ser decretada baile nacional. Al paso de los años, aún bajo la sombra del dictador en el poder, muchos decidieron retornar. Otros prefirieron radicarse en las tierras que les albergaron. El término chilenos de Estocolmo, de Berlín o de Madrid nunca les fue aplicado. Algo diferente a lo que ocurre con los cubanos que por diferentes vías, aunque por la misma causa, han tenido que emigrar de la Isla.

Los defensores del régimen que impera en Cuba aplican una diferenciación a los que abandonan la Isla, marcándolos con el signo de no pertenencia. Esto ocurre sobre todo si los isleños residen en Miami. Cubanos de Miami, es como suelen llamarles el gobierno castrista y sus aliados en el resto del mundo. El pasado 24 de septiembre ese fue el término utilizado en la página Crónica Digital chilena para comentar el escrito de un exiliado cubano en la ciudad floridana.

En Cuba, como en otras partes del mundo donde la libertad es reprimida, existen hombres y mujeres comprometidos con la causa democrática. No importa cual sea su orientación social y política. Todos merecen el mismo respeto. No se entiende la posición parcializada que asumen algunos, que por una parte manifiestan tener probado compromiso democrático mientras por otra ignoran, estigmatizan y etiquetan a los que sufren una situación similar a la que ellos pasaron.

Muchos cubanos, que en otras coyunturas se enfrentaron con las armas al castrismo, hoy buscan la vía pacífica para lograr una transición hacia la democracia en su país. Los que optaron por ese camino contra la dictadura militar en Chile no tenían diferente propósito que aquellos que vieron una Revolución, auténticamente democrática, convertida en el emporio unipersonal de un gobernante. En la nación andina hubo torturados y desaparecidos. No se trata de ocultar esa realidad. Como no se puede obviar que en Cuba existieron fusilados y torturados. Las torturas han sido de una categoría más científica, pero tortura en fin. Allí siguen existiendo ciudadanos encarcelados por ejercer sus derechos cívicos. El número de los que padecen el veto oficial por no comulgar con los edictos del sistema, es aún mayor. El exilio ha sido el calvario destinado a los condenados al ostracismo y al silencio.

Estos cubanos de Miami, de Madrid y de tantas partes, han salido de su país casi en condición de desterrados. Sin trabajo, familiares enfermos de los nervios ante el acoso constante, los hijos sin futuro y la omnipresencia de la policía política, conviven con la posibilidad de la cárcel pisándole de cerca. Los que han salido de Cuba como refugiados políticos se han expresado de manera abierta en su tierra. No les importó atraer sobre ellos las iras del poder, el aislamiento, incomprensión y rechazo oportunista Por eso no puede haber comparación con el caso de los que asisten a un evento con la venia gubernamental y deciden asilarse pretextando persecución política. Eso fue lo que ocurrió durante el encuentro con Juan Pablo II en Canadá. Los participantes cubanos en aquel evento contaban con la confianza de la Institución que los convocó y con la venia de las autoridades que les permitieron salir. Ningún joven católico disidente, ni siquiera hijo de opositores comprometidos con la fe cristiana, pudo nunca salir a estas actividades.

La tergiversación sobre el Proyecto Varela aparecida en la página antes referida se apoya en una sola vertiente: comentarios de ex diplomáticos de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana reseñados en un periódico de La Florida. Utilizar esa opinión publicada en Miami Herald, solo porque conviene, puede calificarse de acto manipulador y falaz. Para clarificar la honestidad de la intención queda acudir ante los propios gestores del proyecto ciudadano, que se basaron en la Constitución vigente en Cuba, que fuera violentada por el propio gobierno. Transmitan las versiones de Regis Iglesias, Antonio Díaz, José Daniel y Luis Enrique Ferrer. También publiquen las opiniones de Omar Rodríguez Saludes, Pedro Pablo Álvarez o José Miguel Martínez, por citar algunos. Ellos forman parte de un grupo que cumple entre 13 y 28 años de prisión por defender esa libertad que con todo derecho hoy disfrutan los demócratas de Chile.

El equipo de Crónica Digital pone su atención sobre un artículo dedicado al ex presidente Ronald Regan, que puede ser comprensible si se analizan los detalles. Pudiera resultar menos entendible la admiración que expresan algunos por personajes como José Stalin, Mao Tse Tung o Kim Il Sung. También se quejan de alguna medalla entregada a Pinochet. Distinciones se dieron muchas en tiempos de la Guerra Fría. Tal vez el dictador Mengistu Haile Mariam, responsable de miles de muerte en Etiopía, haya llevado consigo la Orden José Martí que le impuso el Consejo de Estado de Cuba. La historia no puede ser cambiada. Nos toca convivir con las complejas páginas del siglo pasado. Sólo que para leerlas hay que descongelar el contenido. Los que desembarcaron en Bahía de Cochinos, la mayoría luchadores anti batistianos, siguen siendo llamados mercenarios. El cuestionable apoyo que les dio Estados Unidos es la razón. En cambio los que recibieron amplia cobertura en países del Este europeo, armas, dinero y entrenamiento para inferir en otros territorios, continúan vistiendo el ropaje de internacionalistas.

Son las reflexiones de un Cubano de Cuba que debido a las circunstancias ahora vive en Miami, junto a muchos otros. Diminuta partícula integrada a una diáspora que se extiende por todo el mundo y que a pesar de ello sigue estando compuesta, sin exclusiones ni excepciones, por cubanos de Cuba.

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