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¡Vivir
libre y ahora mismo!
Luis Tornés Aguililla
El pasado 25 de abril, Fidel Castro organizó
y autorizó un acto fascista contra Martha
Beatriz Roque Cabello en La Habana.
Fue un acto bestial en el que la horda organizada
propinó golpes y patadas a esa mujer indefensa
en medio de una lluvia de insultos quizá
para que todavía a estas horas algunos
cubanos nos pongamos a imaginar cómo la
sociedad cubana podría encontrar ese sosiego
que hace de la vida una carga menos penosa.
La verdadera solución a largo plazo para
que Cuba entre en el sosiego de un país
normal en el que nadie tenga que temer por una
opinión opuesta a la del gobierno, no puede
venir simplemente del entierro de un tirano porque
los cubanos merecemos más y, porque encontrar
la manera de llevar la esperanza a los ojos de
la gente es un deber mucho más complejo
que un funeral.
Si bien la única noticia esperada del
protodinosaurio del Caribe será una realidad
que precipitará en el encanto a mucha gente
y en el terror a sus cómplices, la verdad
es que al día siguiente de la histórica
jornada tanto los del cetro actual como los del
fondo de la nasa tendrán que seguir viviendo
en aquella isla.
¡La verdadera solución hay que encontrarla
ahora mismo! Si aceptamos la idea de que el sistema
impuesto por la Banda Armada de Fidel Castro es
una de las dictaduras más largas y feroces
de toda la historia del mundo occidental arropada
en el paripé de un socialismo de fachada,
el asunto principal no puede ser la muerte de
Fidel Castro, sino el impensable peligro de la
muy posible continuidad del sistema con los mismos
métodos, las mismas caras y la misma finalidad:
someter al pueblo cubano durante otro medio siglo.
Ante esa patética eventualidad de la continuidad
de las estructuras y del modus operandi del régimen
actual LA SOLUCION sería quizá que
el pueblo cubano y, en particular la juventud,
pase hoy a una actitud activa en la exigencia
a la dictadura del respeto de las libertades fundamentales.
Es indispensable que la dictadura comprenda.
Y para facilitar la comprensión es necesario
que el tirano reciba una serie de mensajes claros
de parte de la juventud cubana, una serie de mensajes
gracias a los cuales la dictadura repare en que
la neutralización de la sociedad ante las
injusticias y brutalidades del gobierno no serán
aceptadas en lo adelante.
Muchos gobiernos e instituciones internacionales
profesan la teoría de que hay otros lugares
del mundo con problemas más graves que
los vividos por la población cubana y lo
anterior es la tela de fondo de no pocas conversaciones
de nosotros, los que vivimos fuera de la isla,
ante instituciones y personalidades. Cuando nos
presentamos para recabar solidaridad hacia los
presos políticos cubanos o hacia los que
intentan propiciar el nacimiento de una sociedad
civil pacífica en Cuba, algunos nos responden
que hay casos peores
y esa respuesta tienen
mil causas: la deuda externa de Cuba hacia sus
países, lo que les regala o les vende Fidel
Castro, lo que ellos recuerdan de sus locas juventudes
en Cuba, en fin, miles de razones justificadas
además porque mientras la bestialidad de
lo que ocurre en Cuba no pase masivamente en la
televisión no hay para esas personalidades
buena pesca de votos.
A contrario, demos gracias a los que nos ayudan
y se muestran solidarios desinteresadamente con
el humillado pueblo cubano en estos tiempos tristes
e infames.
Pero es verdad en el fondo, lo de Cuba es asunto
nuestro, con nuestros presos, nuestra miseria
y nuestros tiburones al acecho de lo que caiga
al mar (hay tiburones que llevan ropa).
¿Qué es sosiego? Vivir fundamentalmente
libre sin una Banda Armada en el poder, emitir
sin temores un juicio públicamente y aceptar
la réplica, marcharse de Cuba, volver,
decretar utópicamente que cayo Paredón
Grande es, en definitiva, tan grandioso como París,
querer viajar y no poder por ser uno decididamente
vago. ¡En fin, vivir! Pero sin chivatos,
sin actos de repudio, sin esa miseria negra que
invade las familias y los corazones. ¡Todo
eso es posible hoy mismo si la juventud cubana
dijera: basta ya!
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