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El
cierre de Vitral (II)
La
consumación del complot
Por Miguel Saludes
Vitral nunca fue bien vista por las autoridades
políticas de Cuba y razones no les faltaban.
La revista católica pinareña fue
un espacio para decir cívicamente lo que
otros prefirieron callar. Su ejemplo cundió
en otros medios católicos que decidieron
desarrollar la doctrina social de la Iglesia desde
los medios de comunicación, una misión
a la que no debe estar ajena la prédica
cristiana para iluminar todos los aspectos de
la sociedad humana, el político incluido.
Mientras José Ciro González Bacallao
estuvo al frente de la diócesis en Pinar
del Río el Centro Cívico y Religioso
donde estaban contenidas esta y otras publicaciones,
creció con fuerza y prendió sus
raíces. Con su retiro se produce el nombramiento
del nuevo obispo Monseñor Jorge Serpa.
Uno de los primeros gestos del nuevo prelado es
precisamente el cierre de Vitral y todos los proyectos
del Centro de Formación Cívica y
Religiosa, que ahora asegura sufrirán una
"adecuación" para funcionar según
las estipulaciones del nuevo mandato. De nada
sirven consideraciones de falta de recursos alegadas
en la breve nota de la Iglesia cubana. Si de recursos
económicos se tratara, no sería
una fortuna lo que se necesitaría, pues
la edición de la revista se hace con medios
muy austeros y bien administrados. Basta ver la
sencillez del sitio donde se produce y los pocos
recursos invertiros en cada tirada. Si esta justificación
es verídica queda muy mal parada la acción
solidaria de la Unión Católica de
Prensa Cubana, a la cual pertenecía. Por
qué no reducir otros gastos o sacrificar
medios para ayudar a su hermana en el occidente
del país. Por qué no buscar ayudas
si fuera preciso, sabiendo que en la diáspora
no faltarán cubanos dispuestos a evitar
esa drástica solución.
Testigo soy de la mala voluntad con que era acogida
la liberalidad de Vitral. Tanta iluminación
enceguece a quien se empeña en seguir andando
en la oscuridad, apegado a la conformidad de las
migajas regaladas por su majestad el poder. Quienes
alzan la frente y pregonan la verdad terminan
por ser molestos. Su esfuerzo es visto como alarde
de imprudencia se considera perjudicial para quienes
deben imitar el ejemplo.
A pesar de las limitaciones de los números
publicados muchos eran los lectores de Vitral
en toda la Isla. Como la suscripción se
hacía a través de las parroquias,
el medio eclesial era la vía de recepción
de Vitral, Meñique, el Boletín,
y otras creaciones del centro. Católicos
y no católicos se unieron entorno a la
luz emanada desde Vitral esperando con ansiedad
su salida. Solamente la pequeña comunidad
de Cojimar contaba en el 2005 con casi un centenar
de suscriptores y la cifra amenazaba con seguir
creciendo. Las revistas pasaban de mano en mano.
Posiblemente una sola era leída por un
estimado de diez personas.
Obstáculos siempre existieron en torno
a la distribución de Vitral. La frase de
contrarrevolucionaria que personeros del gobierno
esgrimían contra la revista y su director
era acompañada por la atenuada consideración
de algunos católicos quienes la veían
demasiado atrevida, incluso provocativa, por los
escritos aparecidos en sus páginas. Algo
parecido ocurrió con la habanera Espacios
que alcanzó un nivel destacado entre las
publicaciones católicas cubanas aparecidas
en la década de los noventa. Un buen día
se decretó su cierre y aunque reapareció
con el nombre cambiado, la calidad de su contenido
ya no fue igual.
¿Qué se obtiene a cambio del cierre
de Vitral? Puede ser que tranquilidad. Mayor cantidad
de permiso para procesiones, apertura de algún
templo, o la entrada de sacerdotes que deberán
cumplir a carta cabal los dictados de la Oficina
de Asuntos Religiosos. Si no lo hacen, si acogen
y dan crédito a las voces discordantes,
entonces tendrán que marcharse por donde
vinieron al desobedecer los gustos de Palacio.
Si esos son los espacios que se ganan silenciando
Vitral, entonces que se callen de una vez los
que no estén dispuestos a afrontar las
consecuencias que se derivan del apostolado de
la Doctrina Social de la Iglesia, Al menos que
no hablen más de Derechos Humanos o de
las enseñanzas de Juan Pablo II.
Tal vez algunos prefieran apuntar que la determinación
es el preámbulo de un diálogo entre
Iglesia y Estado. El gobierno cubano siempre ha
despreciado a las figuras cimeras de la institución
católica en Cuba. Pensar que tienen disposición
de diálogo franco y abierto con ella es
ingenuo. Por suerte nos queda el brillo que dejó
traspasar durante poco más de diez años
la revista. El esfuerzo de esos que con muy poco
hicieron tanto no se ha perdido. Vitral sigue
abierta en muchas casas cubanas donde cada día
se abrirán sus páginas para releer
los escritos publicados en estos años.
La sociedad civil ya está creciendo en
toda la Isla. La libertad de la luz no podrá
ser tapada nunca más.
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