|
Futuro
de la prensa independiente cubana, entre la esperanza
y la incertidumbre
Por Miguel Saludes
¿Tendrá futuro la prensa independiente
en Cuba? ¿Podrán insertarse los
periodistas que actualmente trabajan en los medios
oficiales a una Cuba democrática? ¿Estarán
dispuestos a regresar los periodistas exiliados
una vez cambien las actuales condiciones en la
Isla? Los anteriores cuestionamientos sirvieron
de pauta en el encuentro sostenido con un pequeño
grupo de miembros de la prensa independiente cubana.
La cita tuvo lugar en la Universidad Internacional
de la Florida el pasado 27 de enero.
La coyuntura que vive Cuba nos hace pensar que
el momento del cambio hacia una sociedad plenamente
democrática está cada día
más cercano. En esas circunstancias la
presencia activa de la prensa independiente cobrará
importancia vital para brindar un servicio informativo
en condiciones desconocidas por tres generaciones
de cubanos. El compromiso de estos años,
la experiencia adquirida y el haber enfrentado
al totalitarismo, afrontando todos los riesgos
de esta labor, constituye un aval en favor de
su posible inserción en el desarrollo posterior
de una prensa no comprometida con grupos de poder
o ideologías. Contar con ellos en esos
instantes será necesario para la buena
marcha de una sociedad democrática.
El movimiento de prensa independiente surgido
en los albores de los noventa y que cobró
auge a mediados de esa década, pudo imponer
su sello en las condiciones más adversas:
economía crítica, falta de preparación
suficiente para asumir el rol de informadores,
en la mayoría de los casos con más
disposición a trabajar que conocimientos,
sin acceso a las modernas tecnologías de
la comunicación y bajo constante persecución.
A esto se suman ahora nuevas adversidades que
se avizoran en el horizonte. Estas hacen temer
por su permanencia en un futuro democrático
donde su misión, lejos de haber acabado,
adquirirá nueva importancia ante el reto
que significa la formación de una prensa
no comprometida con grupos de poder o de ideología.
La mayor amenaza proviene precisamente de sus
colegas reconocidos oficialmente, quienes pudieran
echar a un lado a los periodistas independientes
ante el crédito que ofrecen sus títulos,
mejor preparación y conocimientos, así
como mayor experiencia en el medio. Desde temprano
comienzan a llegar al exilio varios profesionales
que dieron un giro total a sus anteriores posiciones
en la prensa castrista, opción que no deja
de ser válida. Lo mismo demuestra que el
llamado reciclaje no es improbable para los que
quedan en el país. Lo vimos en la prensa
soviética cuando se abrió la brecha
perestroikista. Esta realidad crearía una
situación difícil para aquellos
que defendieron la libertad de expresión
cuando pocos asumieron el riesgo. Quedar fuera
del ruedo, una vez logrado el anhelo por el que
lo arriesgaron todo, es la posibilidad que se
dibuja en el horizonte para ellos.
La mayoría de los que trabajan como informadores
independientes en Cuba siguen necesitando de una
formación integral que les prepare como
profesionales de la comunicación. Así
no continuarán recibiendo el trato de improvisados
y hasta podrían evitar ser desplazados
por los que acrediten de mejor manera sus derechos
como profesionales. No se trata de cerrar puertas
a los que traspasan las fronteras del control
para apegarse a los principios de la libertad
de expresión. Tampoco alimentar una futura
democracia que niegue espacios a quienes pretendan
mantener desde el concepto del pensamiento libre,
las posiciones políticas e ideológicas
que hasta ahora han defendido. Pero desechar a
quienes sin miedo, con pocos recursos, no obstante
la represión y apenas formados, se atrevieron
a decir, cuando pocos lo hacían, sería
la mayor deslealtad que se le pueda hacer a la
prensa independiente cubana. La palabra puede
parecer dura. Algunos alegarán que se trata
de un problema de calidad donde lo menos que importa
es el espacio obtenido mediante el valor personal.
Es incuestionable que ellos tienen un lugar bien
ganado en la nueva prensa democrática que
se constituya y contribuir por todos los medios
a que su paso a ese instante ocurra sin mayores
traumas es un deber que tiene la sociedad libre
que en parte se deberá a su esfuerzo.
|