SUPLEMENTO ESPECIAL DEDICADO A JORGE MAS CANOSA
Publicado el sábado, 6 de diciembre de 1997 en El Nuevo Herald
24 de noviembre

..."mi lealtad
es a los altos ideales democráticos, al respeto a los derechos humanos, y
a promover en Cuba las mismas oportunidades que disfrutamos los cubanos que
vivimos en democracia fuera del país, porque en Cuba no las hay..." Jorge
Mas Canosa 1939-1997
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Primera Pagina
"Lo perdimos en cuerpo, no en alma," dijo su hijo
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald CYNTHIA
CORZO y PABLO ALFONSO Redactores de El Nuevo Herald
El carismático líder y empresario
Jorge Mas Canosa, que llevó la lucha anticastrista de los pantanos de los
Everglades hasta los pasillos del Capitolio y a las más importantes
cancillerías del mundo, falleció el domingo en Miami a los 58 años.
Perdimos un
hombre en cuerpo, pero no en alma, en espíritu, porque lo que Jorge Mas
Canosa representó para su familia, para la Fundación y para Cuba
siempre va a permanecer'', afirmó su hijo mayor, Jorge Mas Santos,
durante una conferencia de prensa celebrada en la sede de la Fundación
Nacional Cubano Americana (FNCA). "Mi padre, el chairman de la Fundación,
y lo que es más importante, un hombre que puso siempre a su familia por
encima de todo, falleció hoy a la 1:46 p.m.''
Flanqueado por los principales directores de la FNCA y vestido con una típica
guayabera cubana semejante a las que usaba su padre en ocasiones políticas
especiales, Mas, hijo, comenzó la conferencia hablando en español,
con voz emocionada pero firme.
Alberto Hernández, médico de Mas Canosa y recién
nombrado presidente de la junta directiva de la FNCA, explicó: "Murió
de un paro respiratorio, un fallo cardiaco, un fallo renal y tenía efusión
pleural con células malignasque tiene líquido en la pleura
con cáncer. Estuvo consciente hasta anoche''.
Tanto críticos como simpatizantes coinciden en que fue Mas Canosa el
líder que puso los reclamos de libertad de los exiliados en la agenda
nacional de Estados Unidos. Fue la fuerza impulsora tras dos importantes piezas
de legislación contra el gobierno de Fidel Castro: la Ley de la
Democracia Cubana en 1992 y el año pasado la controvertida Ley
Helms-Burton, que limita severamente la capacidad de Cuba de atraer inversión
extranjera.
Su muerte desató una oleada de condolencias de mandatarios, líderes
comunitarios y activistas que durante años compartieron con Mas Canosa y
la Fundación la batalla por mantener la causa de Cuba al frente de la
palestra pública internacional.
"Jorge fue un líder natural y un organizador, cuya tenacidad,
fuerza de convicción y pasión yo admiré enormemente'',
afirmó el presidente Bill Clinton desde Vancouver, Canadá. "El
fusionó a su comunidad, a su país de adopción y a personas
alrededor del mundo a favor de la causa de la libertad y la democracia en Cuba.
Hemos perdido una voz fuerte por la libertad de Cuba y otras partes, pero su sueño
vive''.
Roberto Rodríguez Aragón, presidente de la Junta Patriótica
Cubana que está ingresado en el Hospital Mercy, lamentó la muerte
de Mas Canosa e insistió en que su ausencia dejará un gran vacío
en el proceso para llevar la libertad a Cuba.
"Por su gestión personal Mas Canosa puso la causa de Cuba en un
plano mundial y pudo obtener grandes logros, como Radio Martí, TV Martí
y traer a los compatriotas de otros países y haber permitido que los
cubanos del Mariel y otros lugares puedan entrar a Estados Unidos'', dijo Rodríguez
Aragón. "Cuba ha perdido uno de sus más brillantes hijos''.
Para los representantes republicanos por la Florida, Ileana Ros-Lehtinen y
Lincoln Díaz-Balart, la pérdida provocó una dolorosa reacción.
"Es un golpe muy fuerte para la causa de la libertad de Cuba. Nos llega
a lo más profundo del corazón, pero él no hubiera deseado
que su desaparición provocase pesimismo en la lucha por la libertad de
Cuba. Nunca como ahora debemos luchar hombro a hombro con todos nuestas fuerzas
hasta alcanzar la libertad de nuestra añorada Cuba'', dijo Díaz-Balart.
"Hemos perdido a un amigo y a un líder. Para nosotros la
presencia de Mas Canosa ha sido de gran importancia en Washington. Fue el mejor
cabildero que tuvo la causa de Cuba Libre en Washigton'', dijo Ros-Lehtinen.
En diciembre de 1996 Mas Canosa fue diagnosticado con el mal de Paget,
padecimiento óseo que produce deformaciones y fuertes dolores. La
enfermedad, que se detecta generalmente después de los 40 años,
acelera y distorsiona el proceso de reemplazo de las células en los
huesos. Con el tiempo, los huesos aumentan de grosor y se debilitan, adquiriendo
un número desproporcionado de vasos sanguíneos.
En los últimos meses, Mas Canosa sufrió varias recaídas
y fue hospitalizado en el Hospital Pan American. La más reciente fue el
28 de septiembre, cuando fue ingresado en la unidad de ciudados intensivos a
causa de una infección pulmonar. El 10 de octubre, sufrió una
fuerte recaída pero se recuperó y fue dado de alta.
El miércoles 1ro de octubre, miles de miamenses acudieron a la
Iglesia St. Michael, en Miami, para unirse en oración durante una misa
por su restablecimiento, en un homenaje singular de la comunidad cubanoamericana
a un líder anticastrista.
"Los pensamientos de mi padre hasta sus últimos minutos eran con
su familia, con Dios y con Cuba'', dijo Mas, hijo. "Durante estos meses de
tanto sufrimiento siempre ofrecía su dolor por la libertad de su patria.
Son esas semillas y ese amor a Cuba que ha puesto, no sólo en su familia
y en los miembros de la Fundación, los que nos van a llevar a todos a la
libertad de Cuba".
Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la FNCA, habló
durante la conferencia de prensa del tesón que caracterizó a Mas
Canosa. Con la voz entrecortada por la emoción, señaló que
la libertad de Cuba había perdido "la más alta de las voces y
la más grande de las voluntades'' ante foros internacionales y en el
Congreso de Estados Unidos.
"Sin embargo, Cuba ha ganado en el cielo, el más grande y el más
influyente de los lobbistas'', dijo Hernández visiblemente conmovido. "Jorge
Más Canosa, sin duda alguna, en este mismo momento está junto a
Dios pidiendo por la libertad de la patria''.
A Mas Canosa le sobreviven su esposa, Irma, y sus hijos Jorge Jr., de 34 años,
Juan Carlos y José Ramón, además de nueras, nietos,
hermanos y otros familiares.
Hoy sus restos expuestos en la Iglesia St. Michael, 2987 West Flagler St. El
martes a las 11 a.m. familiares y amigos celebrarán allí una misa
cantada por su eterno descanso. Inmediatamente después de la misa, los
restos de Mas Canosa serán llevados en una procesión hasta el
cementerio Woodlawn Memorial Park, 3260 SW 8 St. La procesión viajará
por la avenida 27 del SW desde Flagler hasta la Calle Ocho, y continuará
en dirección oeste hasta el cementerio.
"Uno de sus últimos pensamientos a mí fue un recado que
di en la cena de anoche de la Fundación'', dijo Mas, hijo. "Quería
que yo les trasmitiera tres palabras a los directores y a sus íntimos
amigos:
`Adelante, adelante, adelante' ''.
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La muerte interrumpe tenaz lucha
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald CYNTHIA
CORZO Redactora de El Nuevo Herald
La muerte interrumpió la batalla de Jorge Mas Canosa, carismático
líder y empresario visionario, por restituir la democracia en Cuba.
Por su pasión y tenacidad, Mas Canosa era visto por muchos de sus
seguidores como un futuro presidente en la isla. En Miami, contaba con acceso
inmediato a emisoras de radio y televisión hispanas y obtenía la
atención de funcionarios locales, estatales y federales. Sus movimientos
eran propios de un jefe de estado: llevaba guardaespaldas, viajaba en un automóvil
blindado, cargaba un revólver Magnum .357 y volaba en aviones privados.
En muchas situaciones, cuando se trataba de asuntos cubanos, su opinión
era solicitada por senadores, representantes y hasta presidentes.
Tuvo una agitada carrera política llena de polémica, en parte
por las campañas en su contra promovidas por el gobierno cubano, quien lo
llamó su principal enemigo. En una tácita aceptación pública
de ese hecho, en septiembre del año pasado, Ricardo Alarcón,
presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, sostuvo un debate
televisivo con Mas Canosa desde La Habana. En los últimos años de
su vida, Mas Canosa era la máxima figura del anticastrismo, por encima de
los conflictos partidistas del exilio.
Aunque nunca se postuló a un puesto en la escena política
local, Mas Canosa alcanzó una poderosa influencia en Miami. Y en la década
de 1980, bajo la favorable atmósfera anticomunista del gobierno
republicano de Ronald Reagan, su acción se extendió a Washington,
donde como dirigente de la Fundación Nacional Cubano Americana su voz
tuvo considerable peso en la política estadounidense hacia La Habana.
Incluso, fue la máxima fuerza tras las dos piezas claves de legislación
de Estados Unidos contra el gobierno castrista: la Ley de la Democracia Cubana
y, luego, la controversial Ley Helms-Burton, que limita severamente la capacidad
de la isla para atraer inversión extranjera.
Pero su mayor logro fue empujar la legislación que llevó a la
creación de Radio Martí, la estación radial del gobierno de
Estados Unidos que trasmite programación hacia Cuba.
"Para nosotros, Jorge Mas Canosa fue el impulsor principal del proyecto
de Radio Martí; por eso consideramos que él ha sido parte esencial
de una de las acciones más vitales del exilio para que la ciudadanía
dentro de Cuba conociera nuestro movimiento de derechos humanos'', dijo Ricardo
Bofill, presidente del Comité Cubano Pro Derechos Humanos. "Antes de
Radio Martí estábamos allí, pero no nos conocía
nadie''.
Su muerte deja un vacío en la vida política del exilio. Para
muchos significa la pérdida de un dirigente que conjugó una firme
e inteligente oposición al gobierno de Fidel Castro con una sensata
interpretación de los cambios ocurridos en el mundo en los últimos
años.
"Es muy difícil para nosotros, los cubanos, que Mas Canosa se
haya muerto'', afirmó Herminio San Román, director de la Oficina
de Trasmisiones a Cuba que dirige Radio y TV Martí. "Sus zapatos son
muy difíciles de llenar''.
Su legado político es una poderosa organización capaz de
cabildear a los más altos niveles y de sostener una presencia política
tanto entre los exiliados como entre los cubanos de la isla.
Como empresario lega a sus hijos MasTec, Inc., exitosa compañía
de construcción y telecomunicaciones que cuenta con un volumen de
negocios de más de $700 millones anuales. La firma creció de una
inversión inicial de unos $50,000 en 1971, bajo el nombre de Church &
Tower. En 1994, ya rebautizada, se convirtió en una compañía
de acciones públicas en la Bolsa de Valores de Nueva York.
En la década de 1960, Mas Canosa era un joven que planeaba
infiltraciones guerrilleras en Cuba y editaba un boletín anticastrista,
mientras se ganaba el pan repartiendo leche en La Pequeña Habana. Con los
litros de leche, entregaba discursos a favor de la liberación de la isla.
Años después, dividía su tiempo entre su labor en
Church & Tower y su hogar. Su destino político comenzó a tomar
forma a partir de 1980, con la creación de la Fundación. Acompañado
por un grupo de empresarios y activistas, Mas Canosa tocó a las puertas
de la política nacional e internacional para abogar por la restauración
de la democracia en Cuba.
En poco tiempo, la labor de la Fundación rindió sus frutos. La
causa de los exiliados y de los cubanos perseguidos en la isla se escuchó
tanto en la Casa Blanca como en los principales foros de la Organización
de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, así
como ante los gobiernos de Europa y América Latina.
Jorge Mas Canosa nació el 21 de septiembre de 1939 en Santiago de
Cuba. Su padre, Ramón Mas Canosa, era un veterinario del ejército,
con grado de mayor, que se mantenía alejado de la política.
Tercero de cinco hermanos y una hermana, desde temprana edad demostró un
carácter fuerte. En Juan Bautista Sagarra, una escuela secundaria
privada, dirigía las prácticas de marchas.
A finales de la década de 1950, cuando Castro luchaba para derrocar
la dictadura de Fulgencio Batista, Mas Canosa y otro joven masón tenían
un programa los fines de semana por Radio Santiago. Por sus críticas a
Batista, fue detenido e interrogado en varias ocasiones.
Para poner fin a estas actividades, su padre lo envió a estudiar al
Presbyterian Junior College, en Maxton, Carolina del Norte. Allí estuvo
dos años, hasta que el 8 de enero de 1959 volvió a Cuba para
matricularse en la Escuela de Derecho de la Universidad de Oriente. Una semana
antes, Castro había entrado triunfal en Santiago de Cuba tras la fuga de
Batista.
A medida que Castro aplazaba las elecciones y mostraba sus intenciones
dictatoriales, Mas Canosa se iba comprometiendo con la oposición
universitaria. El sofá de su casa ocultaba folletos de propaganda
anticastrista. En 1960 fue detenido varias veces.
Una mañana, tras empapelar la ciudad con carteles anticastristas, fue
detenido por última vez. Según contó en una ocasión,
pronunció "una bella pieza de oratoria'' y pudo salir en libertad.
Dos semanas más tarde, el 15 de julio de 1960, huyó a Miami.
Meses después, el 17 de abril de 1961, participó en la fallida
invasión de Bahía de Cochinos, organizada por Estados Unidos para
derrocar a Castro. Pero su brigada nunca recibió la orden de desembarcar.
Al tiempo de regresar a Miami se casó. Días más tarde,
matriculó en la escuela de oficiales del ejército de Estados
Unidos, en Fort Benning, con la esperanza de que fuera armada otra expedición
contra Castro.
Mas Canosa llegó a segundo teniente del ejército, pero renunció
al ver que no había planes de atacar a Cuba.
En esos años trabajó arduamente para sacar adelante a su
familia. También participaba en las actividades del grupo anticastrista
Representación Cubana en el Exilio (RECE), que planificaba infiltraciones
a Cuba, financiado por José "Pepín'' M. Bosch, uno de los
propietarios de Bacardí.
Sus correligionarios de RECE recuerdan que Mas Canosa se dedicó
intensamente a recaudar dinero, obtener embarcaciones y armas y a planear
estrategias. Voló a Guatemala y a República Dominicana en busca de
bases para las acciones del grupo. Consiguió que un viejo B-26 fuera
acondicionado para atacar refinerías cubanas. A través de un
amigo, logró que un general estadounidense los asesorara en el
lanzamiento de misiles desde pequeñas embarcaciones.
El fracaso de la última misión de uno de los líderes de
RECE, Tony Cuesta, gravemente herido en la isla y luego condenado a prisión,
fue un punto de viraje para Mas Canosa. Uno de sus compañeros de
organización le abrió las puertas del mundo de los negocios.
En 1968 contribuyó a que la empresa puertorriqueña Iglesias y
Torres viniera a Miami. A los tres años, con un préstamo de
Republic National Bank, compró el negocio y lo convirtió en Church
& Tower of Florida. La compañía era el equivalente en inglés
del apellido del socio de Mas Canosa, Héctor Torres, y del ex socio de
Torres en Puerto Rico, Iglesias. Y Church & Tower progresó.
Al año, con poca experiencia y sin dinero ni garantías, obtuvo
con la licitación más baja un contrato de Southern Bell para cavar
zanjas en el Condado de Broward. Dos años después, la compañía
telefónica le concedió un importante contrato en el Condado de
Dade. Cavando zanjas, poniendo cables, construyendo alcantarillas y erigiendo
postes de teléfono, alcanzó ingresos de $1 millón.
Church & Tower se convirtió en una compañía de
acciones públicas en 1994, con la adquisición de Burnup &
Sims, empresa de construcción de telecomunicaciones representada en
NASDAQ, índice de acciones tecnológicas de la bolsa de valores.
En un intercambio de acciones, la familia Mas adquirió 10.3 millones
de acciones, o 63.8 por ciento, de Burnup & Sims. El nombre de la compañía
inmediatamente cambió a MasTec Inc., y las oficinas se trasladaron de
Plantation a Miami. Jorge Mas, Jr., ocupó la presidencia; Mas Canosa tomó
la presidencia de la junta directiva.
El crecimiento de MasTec, Inc. ha sido extraordinario. De un negocio
familiar con ventas de $30 millones hace cinco años, se elevó a
uno con $500 millones en entradas para este año. El valor de las acciones
pertenecientes a la familia asciende a unos $780 millones.
A pesar de su triunfo empresarial, Mas Canosa continuó dedicando gran
parte de sus energías a la lucha anticastrista. Comprendió que había
pasado la época de tratar de derrocar a Castro con incursiones armadas a
la isla y discursos en Miami. En Estados Unidos, apoyó a senadores y
representantes interesados en apretar las clavijas económicas a La
Habana. En el ámbito internacional consiguió que muchos
gobernantes, desde el ruso Boris Yeltsin al argentino Carlos Menem, pidieran pública
y privadamente a Castro que iniciara un proceso de reformas democráticas.
"Podemos derrotar a una tiranía comunista en nuestra esfera de
influencia sin disparar un tiro'', dijo Mas Canosa en abril de 1988.
La Fundación creó una formidable maquinaria de cabildeo que
hasta hoy influye en las decisiones políticas que toma Washington con
respecto a La Habana. Entre sus ramas más activas están el Consejo
Cubano Americano de Asuntos Públicos, que se ocupa del cabildeo, y el
Comité de Acción Política Coalición Nacional por una
Cuba Libre (PAC). Con sus influencias, recursos y conexiones, ya a mediados de
los 80 la Fundación había traducido el éxito económico
de los cubanos en una fuerza política que debía ser tomada en
cuenta.
Entre 1981 y 1982, Mas Canosa y su esposa donaron $36,000 a campañas
políticas nacionales, según los registros de la Comisión
Federal de Elecciones. En 1986 y 1987, el PAC dio $5,000 en contribuciones al
senador Bob Graham y al representante Dan Mica, ambos demócratas por la
Florida; al senador Ernest Hollings, demócrata por Carolina del Sur; al líder
de la mayoría del Senado, Robert Byrd, demócrata por Virgina; al
ex candidato presidencial demócrata Richard Gephardt; al senador George
Mitchell, demócrata por Maine; al senador Jeff Bingaman, demócrata
por Nuevo México; al senador Lloyd Bentsen, demócrata por Texas, y
al senador Grank Lautenberg, demócrata por Nueva Jersey.
Uno de los mayores logros de la Fundación fue la creación de
Radio Martí, que trasmite noticias y programación informativa a
Cuba desde el 20 de mayo de 1985, al cabo de una intensa batalla de dos años
en el Congreso. La emisora quebró el monopolio de la información
noticiosa que tenía el gobierno de Castro.
Para Mas Canosa fue un logro personal. Mucho después de haber dejado
a un lado el control de su negocio y de otros aspectos de la Fundación,
siguió al frente de la Junta Presidencial de Asesoramiento sobre
Trasmisiones a Cuba, que le otorgó considerable influencia sobre Radio
Martí.
Al cabo de cinco años salió al aire TV Martí. Aunque su
señal ha sido bloqueada por las autoridades cubanas, la estación
se ha mantenido en pie, sin dejar de obtener fondos congresionales para su
operación.
La programación de Radio Martí, sin embargo, llega a los casi
11 millones de residentes en la isla. Sus informaciones sobre la actualidad
cubana e internacional han sido vitales para dar a conocer a los activistas de
la disidencia interna y los cambios ocurridos tras el derrumbe del mundo
comunista.
La Fundación fue igualmente un factor influyente en la concesión
de ayuda estadounidense a los rebeldes angoleños que peleaban contra un régimen
marxista apoyado por Cuba. Otra de sus conquistas políticas fue el
nombramiento, en 1988, del ex preso político Armando Valladares como
embajador de Estados Unidos ante la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas en Ginebra.
Desde ese foro, Valladares denunció ante la opinión pública
mundial las violaciones de Castro en materia de derechos humanos. La Habana ha
recibido condenas de la comunidad internacional por sus abusos, y se halla bajo
el constante escrutinio de un relator especial de Naciones Unidas.
El liderazgo de Mas Canosa tocó directamente las vidas de miles de
exiliados que vieron realizados sus sueños de emigrar a Estados Unidos
mediante el programa Exodo, de la Fundación. Unos 10,000 que estaban en
terceros países lograron convertirse en residentes permanentes. A
principios de este año, la familia Mas otorgó a 12 estudiantes
miamenses $100,000 en becas para cursar estudios universitarios.
A pesar de que siempre contó con enemigos políticos, incluso
en las mismas filas anticastristas, y de que en ocasiones era visto como un político
de talante autoritario, hubo encuestas que le concedían un 80 por ciento
de popularidad entre los exiliados. Además, estos sondeos mostraban que
era el más conocido y confiable de sus líderes.
"No estoy participando en un concurso de popularidad'', dijo Mas Canosa
en una entrevista en 1988. "Sucedió que soy el hombre más
popular en la comunidad cubana, porque cuando uno está en un papel de
liderazgo tiene que educar a la gente. Si las personas no creen en ti desde el
principio, tienes que demostrarles que tienes razón y hacer que te
sigan''.
Su batalla contra The Miami Herald, con cuyas posturas editoriales y
cobertura frecuentemente estaba en desacuerdo, llegó a ocupar la atención
nacional. Después que en 1992 el Herald publicó un editorial
criticando una iniciativa de Mas Canosa, él acusó al diario de ser
un instrumento de Castro y de actuar contra los intereses cubanoamericanos. A
continuación, pidió públicamente la renuncia de los
cubanoamericanos Roberto Suárez y Carlos Verdecia, entonces editor y
director, respectivamente, de El Nuevo Herald. Además, retó a éstos
y a David Lawrence, Jr, editor y presidente de la junta directiva de The Miami
Herald, a un debate público sobre la cobertura de ambos diarios sobre
Cuba y los exiliados cubanos.
Con el apoyo de algunas figuras de la comunidad, entre ellas el alcalde de
Miami Xavier Suárez, creó la Liga Contra la Difamación y
encabezó una campaña cuyos carteles rezaban: "Yo no creo en
El Herald''.
La campaña se tornó violenta cuando hubo amenazas de muerte
contra ejecutivos de ambos periódicos y sus estanquillos fueron
vandalizados. La disputa atrajo atención nacional de la prensa, grupos
de derechos humanos y entidades que abogan a favor de la libertad de prensa,
entre éstas la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que emitió
un comunicado de apoyo a los diarios.
En 1988, el hermano menor de Mas Canosa, Ricardo, lo demandó ante los
tribunales. Según este último, el líder lo había
difamado en una disputa comercial para despojarlo de contratos con Southern
Bell. Un jurado obligó a Mas Canosa a pagar $900,000 por daños.
Mas Canosa insistió en que las acusaciones se hicieron para
perjudicarlo políticamente y que no tenían que ver con las
finanzas ni con los negocios de la compañía.
En ocasiones, Mas Canosa se vio involucrado en disputas con cercanos
colaboradores. Raúl Masvidal, banquero y político miamense que
estuvo entre los fundadores de la Fundación, rompió con él
en 1985. Aunque el distanciamiento fue abrupto y muy comentado, ninguna de las
dos partes esclareció los motivos.
En mayo de 1987, el ex director ejecutivo de la Fundación Frank Calzón,
uno de los artífices de los vínculos de la organización en
el Congreso, renunció a su cargo. En aquel momento, Calzón dijo
que estaba en desacuerdo con el involucramiento de la Fundación en la política
local, entre otras diferencias.
"El director ejecutivo de la Fundación debe estar completamente
de acuerdo con los objetivos políticos y las tácticas, y en lo que
se refiere a los objetivos todos estamos de acuerdo'', dijo entonces Calzón.
"La cuestión es: ¿cómo llegamos a ese punto?''.
Mas Canosa reiteró en aquella ocasión que Calzón y él
eran amigos personales, y agregó que la renuncia se debía a que éste
quería hacer algo diferente tras pasar cinco años en la Fundación.
En 1990, Ernesto Betancourt, que dirigió Radio Martí por cinco
años, alegó que fue sacado de su puesto por resistirse a presiones
de la Fundación para influir sobre la información que la emisora
trasmitía a Cuba. En un memorando, Betancourt dijo que la Fundación
quería que Radio Martí aumentara la cobertura de la organización
en sus trasmisiones.
Mas Canosa negó entonces que hubiera intentado influir en la
programación o que desempeñara papel alguno en la salida de
Betancourt. También se refirió al memorando como "un montón
de evidencia circunstancial''.
"No hay evidencia de que Jorge Mas hubiera llamado alguna vez a alguien
o que Ernesto Betancourt pueda decir que yo alguna vez lo llamara para verlo
sobre algo relacionado con Radio Martí'', dijo.
La participación de la Fundación en la política local
también trajo algunos roces a Mas Canosa.
En un episodio que ha pasado al folclor miamense, el entonces comisionado de
Miami Joe Carollo acusó a Mas Canosa en 1986 de usar su influencia para
obtener un contrato de la ciudad de Miami. Mas Canosa acudió a una
radioemisora y lo llamó "cobarde'', al tiempo que lo retó a
un duelo con armas de fuego o espadas, a selección de Carollo.
"Voy a demostrar a los cubanos que eres un payaso y un cobarde'',
prometió Mas Canosa por Radio Mambí. "Tu bravuconería
en Miami ha terminado, porque te has encontrado con un hombre con una H mayúscula,
una H muy grande''.
El duelo nunca se realizó.
El mayor reto político de Mas Canosa le llegó en la cúspide
de su poder. Después que la Fundación había sido alentada
durante una década por líderes republicanos, un demócrata,
Bill Clinton, se aproximaba a la Casa Blanca.
En un acuerdo de conveniencia, Mas Canosa, amigo de republicanos, pidió
el apoyo de Clinton para el entonces proyecto de Ley de Democracia Cubana, que
recrudece el embargo contra Cuba y castiga a compañías extranjeras
que comercien con propiedades confiscadas allí. A cambio, prometió
instar a los exiliados a que votaran por los demócratas.
"Me gusta'', dijo Clinton, que obtuvo una sustancial cantidad del voto
cubano en el sur de la Florida en las elecciones de 1992.
No obstante, dos años más tarde, la alianza con Clinton se
enfrió cuando la administración ordenó alojar a más
de 30,000 balseros cubanos en campamentos para refugiados en la Base Naval de
Estados Unidos en Guantánamo. En 1995, un acuerdo secreto entre
Washington y La Habana para repatriar a los balseros interceptados en alta mar
echó más leña al fuego.
Clinton seguía sin firmar el proyecto de ley. Con las elecciones de
1996 en el horizonte, Mas Canosa consiguió el apoyo del candidato
republicano Bob Dole. Pero el 24 de febrero de ese año cazas cubanos
derribaron dos avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales,
matando a sus cuatro tripulantes. Clinton firmó la ley, que pone el
embargo en manos del Congreso, donde Mas Canosa cuenta con sólido
respaldo en importantes comisiones.
Paradójicamente, el gobierno cubano dio a Mas Canosa una de sus
principales victorias. El Canal 51-WSCV concertó un debate entre Ricardo
Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Mas
Canosa. En una insólita movida, Cuba reconocía de manera tácita
la legitimidad de Mas Canosa como principal voz de los exiliados.
Desde los primeros minutos, el debate se fue caldeando. Mas Canosa dominó
el terreno y se mantuvo a la ofensiva, con sobriedad e informaciones precisas.
Alarcón hacía irónicos gestos y evadía algunas
preguntas. En una declaración que significaba todo un vuelco en la
estrategia de la Fundación, Mas Canosa dijo que estaría dispuesto
a negociar con Alarcón u otros funcionarios cubanos comprometidos con
devolver la democracia a la isla siempre que Castro abandonara la escena política
cubana.
"Soy un hombre mal entendido'', afirmó Mas Canosa en una
entrevista en 1992. "Nunca me he asimilado. No tengo intenciones de
hacerlo. Soy cubano primero. Vivo aquí sólo como una extensión
de Cuba''.
El redactor de El Nuevo Herald Christopher Marquis contribuyó a esta
información.
Copyright © 1997 El Nuevo Herald
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Deceso deja profundo vacío en exilio cubano
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald CYNTHIA
CORZO Redactora de El Nuevo Herald
El deceso de Jorge Mas Canosa deja un profundo vacío en un exilio
históricamente fragmentado cuyas ansias de llevar la democracia a Cuba él
supo unir, muchas veces, en una sola voz.
A la cabeza de la Fundación Nacional Cubano Americana, Mas Canosa
logró elevar al plano internacional la causa anticastrista. Su influencia
se hizo sentir en los pasillos del Congreso y en la Casa Blanca, así como
en las cancillerías más importantes de Europa y América
Latina.
"Cualesquiera que sean las diferencias políticas, su muerte es
un serio revés a los esfuerzos de los cubanos libres en Estados Unidos de
lograr una política estadounidense fuerte contra Fidel Castro'', afirmó
Frank Calzón, director del Proyecto Cuba de Freedom House, y ex director
ejecutivo de la Fundación. "Los cubanos vamos a tener que pensar muy
seriamente cómo lidiar con una pérdida de esta magnitud''.
Un ex funcionario del Departamento de Estado que no quiso ser identificado,
expresó que no hay ni habrá nadie que pueda sustituir a Mas Canosa
como defensor de la causa cubana.
"Tenía una inigualable combinación de inteligencia,
determinación y persistencia en luchar por lo que creía que eran
los objetivos de la comunidad cubanoamericana'', dijo.
Añadió que si la Ley Helms-Burton no hubiera sido firmada, en
respuesta al derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate por cazas cubanos,
la Fundación no estaría desempeñando, como lo está
ahora, un papel tan importante en las decisiones políticas con respecto a
Cuba.
"En los últimos cinco años, Jorge fue una influencia
moderada en las políticas del exilio'', precisó el ex funcionario.
"Mientras Hermanos al Rescate provocó confrontación y el
Movimiento Democracia causó una muerte, Jorge fue el que debatió
con Ricardo Alarcón en televisión. No creo que exista otro líder
del exilio que acepte ese reto''.
Jaime Suchlicki, profesor de estudios cubanos de la Universidad de Miami, señaló
que Mas Canosa ha representado una importante voz entre los que favorecen una línea
dura contra Castro. Ha sido decisiva su influencia ante la política
estadounidense en el Congreso y ante gobiernos internacionales.
"Usó su influencia para que le presten atención a la
causa de Cuba'', precisó Suchlicki. "El era de una personalidad
extremadamente fuerte, dinámica y activa que va a ser difícil
reemplazar''.
Aunque no será fácil hallar un líder que tome la
antorcha de Mas Canosa, Suchlicki estimó que hay otras personas dentro de
la comunidad cubana que podrían seguir su labor.
"Hay otra gente, pero no del calibre de él. . . en Washington,
dentro de la Fundación, hay gente que puede'', dijo Suchlicki. "La
Fundación no se va a desmoronar por su muerte''.
El mayor impacto de la muerte de Mas Canosa, apuntó Damián
Fernández, profesor de la Universidad Internacional de la Florida, se hará
sentir en lo relativo a su sucesión y a la transición bajo la
dirección de un nuevo líder.
"¿Quién va a reemplazar a una figura de autoridad que ha
sido tan prominente y tan influyente?'', dijo. "Es algo muy difícil'',
comentó Fernández. "Mas Canosa aprendió el juego político
como ningún otro''.
Este vacío, según Fernández, podría abrir las
puertas a otros puntos de vista sobre la democratización de Cuba no
presentados hasta ahora.
"Siempre ha habido cierta preocupación sobre qué diría
Mas Canosa. La política de la comunidad exiliada ha estado muy
personalizada alrededor de Mas Canosa, y es hora de hablar de temas'', precisó.
En el próximo año, Fernández vislumbra un cambio de
guardia en el cual una nueva generación de líderes
cubanoamericanos tendrá que surgir y asumir el reto de continuar el
proceso de luchar por la libertad de Cuba.
El exilio no es el único que va a sentir el vacío que deja la
muerte de Mas Canosa, apuntó. Cuba, de hecho, se queda sin su temido
archienemigo, a quien la propaganda gubernamental culpa de los principales males
que agobian a la isla, así como de querer llevar el país a un
desenfrenado y pernicioso capitalismo.
"Sin su némesis, Fidel va a tener que buscar un contrincante de
la estatura de Mas Canosa'', puntualizó. "Y eso no va a ser fácil.
Durante años La Habana lo ha pintado como el demonio y ahora van a sentir
su pérdida''.
Otros aseguran que la muerte de Mas Canosa no tendrá un impacto
significativo en la política estadounidense hacia Cuba, ni tampoco en la
labor de cabildeo que se lleva a cabo en Washington.
"Las cosas realmente no cambiarán, porque las ideas de Jorge Mas
Canosa son ideas que muchos mantienen con gran fervor'', dijo Phil Peters, ex
funcionario del Departamento de Estado y ahora principal asociado del Instituto
Alexis de Tocqueville, en Washington, D.C. "Su genio fue que creó
una institución que presenta y argumenta a favor de esos ideales en todos
los foros disponibles. . . y eso no va a desaparecer''.
Casi todos coinciden en la necesidad de seguir adelante con la labor que
inició Mas Canosa hace casi dos décadas, para mantener la causa
cubana en la palestra pública internacional y conseguir apoyo a favor de
la democratización de la isla a todos los niveles.
"La mejor forma de honrarlo es llevar adelante su visión hasta
llegar a una Cuba libre sin Castro'', afirmó Rafael Peñalver,
abogado cubanoamericano. "Quizás, con este vacío, el exilio
va a tener que reexaminarse y ver cómo entre todos llevamos adelante esta
posición''.
Lula Rodríguez, subsecretaria adjunta de asuntos públicos del
Departamento de Estado, exhortó a la comunidad cubanoamericana a hallar
fuerzas en el dedicado ejemplo de Mas Canosa.
"Jorge ha inspirado a suficientes personas'', afirmó Rodríguez.
"Estos pueden seguir lo que él empezó''.
Las interrogantes son quién y cómo. Hasta ahora, no se han
barajado nombres de posibles sucesores, y muchos afirman que reemplazar a Mas
Canosa sería punto menos que imposible.
Las características personales de Mas Canosa, su hábil
interpretación de la realidad y de la política, su dinamismo y su
dedicación, son cualidades de un "verdadero líder'' difíciles
de hallar, explicó Julio Estorino, comentarista radial.
"Tenemos que unirnos más para que el sueño de Jorge Mas
Canosa de una Cuba libre pueda hacerse realidad'', comentó.
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Muchos en Miami confiaban en recuperación de Jorge Mas
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald CYNTHIA
CORZO y RUI FERREIRA Redactores de El Nuevo Herald
La noticia del fallecimiento de Jorge Mas Canosa, presidente de la junta
directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana, dejó
sorprendidos a muchos en Miami que albergaban esperanzas de que se recuperaría
de su enfermedad.
"Es el líder más grande que ha tenido Cuba después
que Fidel Castro cogió el poder'', dijo Ernesto Fernández, biólogo
de 27 años. "El pueblo cubano tenía la esperanza depositada
en la Fundación. Ahora ella tiene que desarrollar un nuevo líder.
Más Canosa siempre quiso al pueblo cubano de verdad, sin revanchismo''.
En la Feria Internacional del Libro, en el downtown de Miami, la noticia se
dio a conocer cuando la escritora cubana Zoé Valdés comenzó
la presentación de su nuevo libro.
"Me enteré del fallecimiento del señor Jorge Mas Canosa
viniendo para acá, y quiero manifestar públicamente mi más
profundo pésame a su familia y sus amigos'', afirmó Valdés
antes de iniciar su presentación.
Un audible suspiro colectivo inundó la sala donde se habían
congregado unas 1,000 personas.
"No estaba de acuerdo con mucho de lo que él dijo, pero creo que
hizo mucho por la comunidad cubana'', dijo Oscar G. Mendoza, ingeniero residente
en Miami.
En el restaurante Versailles, de La Pequeña Habana, un ambiente fúnebre
sobrecogió a empleados y comensales por igual. Algunos empleados se
desplazaban lentamente por el local como si estuvieran en estado de shock.
"Lo que opina todo el mundo: que es una lástima muy grande, con
tanta gente mala en el mundo que debía morirse y se muere Más
Canosa'', comentaron María y Sarita, dependientas de Versailles.
Pocos querían hablar sobre lo sucedido.
"Es el golpe más duro que ha recibido el exilio en muchos años'',
dijo Isidro Ortega, de 67 años.
Agregó José Real, jubilado de 70 años: "Estoy
consternado. Acaba de morir una de las grandes glorias de Cuba''.
El domingo por la noche, el gobierno cubano no había emitido ninguna
reacción oficial a la muerte de Mas Canosa. Sólo la agencia
noticiosa Prensa Latina informó desde Washington sobre lo sucedido en una
breve nota.
La información de Prensa Latina calificó a Mas Canosa de ser "promotor
y partidario de acciones anticubanas''.
Sin embargo, algunos en Cuba ofrecieron sus comentarios respecto a la muerte
del destacado líder anticastrista.
"Deploramos la noticia del fallecimiento, independientemente de las
diferencias de enfoque. Era una persona que mantuvo un punto de vista en pro de
cambios en Cuba, pero totalmente diferentes a los nuestros'', dijo Elizardo Sánchez
Santacruz, vicepresidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y
Reconciliación Nacional.
El reverendo Adolfo Ham, ex presidente del Consejo de Iglesias de Cuba y
destacado teólogo, dijo: "Ha sido una persona muy controvertida, aun
dentro de su propia familia, pero su desaparición puede ayudar al exilio
a encontrar soluciones más sensatas que propicien un diálogo
nacional''.
El babalao Ricardo Guerra señaló que la muerte de Mas Canosa
había sido prevista por los dioses afrocubanos.
"Fue confirmada la predicción de la letra del año, que
anunciaba que una cabeza iba a caer este año'', afirmó Guerra.
De todas las esquinas del mundo llegaron condolencias y expresiones de
tristeza. La palabra de orden para muchos era "lamentable''.
"Hoy murió en Miami un gran patriota y todo el exilio cubano está
de luto'', dijo Manolo Martínez, secretario general en Puerto Rico de la
organización anticastrista Cuba Independiente y Democrática (CID).
Un grupo de activistas exiliados viajarán hoy desde Puerto Rico para
asistir a los servicios fúnebres de Mas Canosa.
Los exiliados cubanos en Venezuela quedaron "estremecidos'' con la
noticia del deceso de Mas Canosa, comentó en Caracas el presidente de la
Junta Patriótica Cubano-Venezolana, Salvador Romaní.
"La muerte de Mas Canosa constituye un fuerte revés en la lucha
contra la tiranía comunista de los hermanos Castro y es, al mismo tiempo,
un desafío más a la capacidad de resistencia del exilio cubano,
marcado injustamente por un síndrome de adversidad y retrocesos'', dijo
Romaní.
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Líderes de Fundación sabían que agonizaba
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald RUI
FERREIRA Especial para El Nuevo Herald
Los directores de la Fundación Nacional Cubano Americana que
asistieron a la cena anual de la organización ya sabían el sábado
por la noche que su líder agonizaba. Era la primera vez que Jorge Más
Canosa no estaba allí, y ellos no pudieron ocultar una profunda tristeza.
Aunque Jorge Mas Santos, hijo mayor del líder, trató de dar
una imagen de tranquilidad con su presencia, el senador demócrata por
Nueva York Robert Torricelli terminó confirmando lo que muchos no querían
escuchar:
"Sé que Fidel Castro está vivo y Jorge está
enfermo, pero tenemos de seguir adelante''.
Para quien tuviera alguna duda sobre la gravedad del momento, las primeras
señales surgieron al principio de la velada. La fundación
distribuyó entre los presentes un folleto donde se recoge una amplia
variedad de citas de Mas Canosa. De portada sobria, que invita a la lectura y a
la reflexión, el folleto trasmite un mensaje bien claro: divulgar un
pensamiento político a punto de transformarse en legado.
Y poco después se proyectó el vídeo titulado Por la
Libertad, Jorge Mas Canosa, un luchador incansable.
Por 15 minutos, durante los cuales no se escuchó más que la
voz que emanaba de la pantalla, la de Ninoska Pérez, vocera de la Fundación,
se sintió como la emoción se apoderaba de los asistentes a medida
que revivían los momentos más importantes de la vida y obra de su
líder, desde el nacimiento de la fundación hasta el duelo frontal,
polémico y brutal con Ricardo Alarcón, el presidente del
parlamento cubano.
Cuando terminó el vídeo y el salón se iluminó de
nuevo, había lágrimas en las mejillas de muchos de los presentes.
Torricelli, invitado de honor, hizo lo imposible para levantar los ánimos,
pero sus palabras dejaron en muchos un sentimiento amargo, el de la extremaunción.
"Vengo a hablarles menos de la causa, y más del hombre'', dijo
el senador. "Hay cosas que tienen que ser dichas por un sentido elemental
de justicia''.
Y citó a Churchill: "Se ha dicho que la historia no es más
que la biografía de grandes hombres, y yo creo en eso porque Dios predice
a los grandes hombres'', agregó Torricelli. Cuando el senador dijo que
Mas Canosa fue siempre una inspiración para él, alguien agregó
en voz alta:
"Y para todos nosotros''.
Jorge Mas Canosa llegó a este país sin camisa, dijo Toricelli,
y "nunca se dejó desalentar, por eso nosotros no nos vamos a
desalentar''.
También recordó cómo transformó la fundación
en una de las voces "más escuchadas'' en Washington.
Pero lo que más caló hondo en los asistentes fue cuando el
propulsor de la Ley por la Democracia Cubana recordó: "La primera
vez que nos vimos aquí, Fidel Castro tenía detrás de sí
una de los mayores imperios económicos del mundo, y ahora está al
borde de la indigencia''.
"Ustedes están preocupados'', dijo Toricelli, pero "Jorge
nunca lo estuvo; él siempre ha creído en la libertad de Cuba y
debemos seguir adelante con su ejemplo''.
Al final, Pérez negó que estuvieran despidiéndose del líder
de la organización.
"Estamos aquí para reconocerlo, para manifestarle nuestra
admiración y cariño'', dijo.
Ningún dirigente de la Fundación quiso comentar sobre la
velada. Al final, mientras bajaban por las escaleras rumbo a la calle, muchos
seguidores de Mas Canosa aun seguían creyendo que tenían, como
dijo uno, "líder para rato''.
Lo perdieron menos de 12 horas después.
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Reacciones de los líderes
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald
`Jorge fue un líder y un organizador natural cuya tenacidad, fuerza
de convicción y pasión admiré grandamente'. Presidente
Bill Clinton
`La Florida y todo el país han perdido un patriota valiente'. Gobernador
Lawton Chiles
`La vida del señor Mas Canosa servirá como inspiración
para nuestra comunidad'. Alex Penelas, alcalde de Miami-Dade
`Nuestro mejor tributo a su memoria es seguir la lucha hasta que Cuba sea
libre'. Rep. Lincoln Díaz-Balart
`Cuando se escriba la historia del síglo XX para el sur de la
Florida, seguramente habrá página tras página para Jorge
Mas. Su influencia se extendía mucho más allá de su
comunidad'. David Lawrence Jr., editor de The Miami Herald
`Sentimos mucho la pérdida de Jorge. Fue un hombre que dedicó
su vida, sus recursos y su talento a la causa de la libertad de Cuba'. Silvia
Oriondo, activista cubanoamericana
`Su muerte es un serio revés a los esfuerzos de los cubanos libres en
Estados Unidos de lograr una política estadounidense fuerte contra Fidel
Castro'. Frank Calzón, Freedom House
`Mas Canosa es irremplazable. Las características personales de Mas
Canosa tuvieron mucho que ver en lo que logró'. Francisco Aruca,
empresario cubanoamericano
`El exilio cubano y la comunidad hispana han perdido un gran líder.
Extrañaremos su presencia y respetaremos su memoria y la causa de una
Cuba libre por la que él luchó toda su vida'. Alberto Ibargüen,
editor, El Nuevo Herald
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Fundación mantendrá su unidad
Alberto Hernández asume el liderazgo
Publicado el lunes, 24 de noviembre de 1997 en El Nuevo Herald PABLO
ALFONSO Redactor de El Nuevo Herald
El fallecimiento del líder de la Fundación Nacional Cubano
Americana, Jorge Mas Canosa, no cambiará los destinos de esa organización,
considerada la más pujante e influyente del exilio cubano, aseguraron el
domingo sus máximos dirigentes durante una conferencia de prensa.
Francisco "Pepe'' Hernández, presidente de la Fundación y
uno de los colaboradores más cercanos del líder, señaló
con voz entrecortada por la emoción que con la muerte de Mas Canosa la
libertad de Cuba había perdido en los foros internacionales y en el
Congreso de Estados Unidos "la más alta de las voces y la más
grande de las voluntades''.
Para quienes puedan estar preocupados por el futuro de la Fundación,
dijo Hernández, hay que recordar que esta organización cuenta con
hombres y mujeres que desde el principio "fueron alentados por el
pensamiento, el aliento y la extraordinaria valentía de Jorge Mas
Canosa''.
Rodeado de la mayoría de los directores de la Fundación, Hernández
aseguró que esa organización mantendrá su unidad y los propósitos
por los cuales fue fundada bajo la inspiración de Mas Canosa.
"Todos unidos, a redoblar nuestro esfuerzo para hacer posible sus sueños
de libertad para Cuba'', expresó Hernández.
En lo que representa un símbolo de esa continuidad, Hernández
anunció que el doctor Alberto Hernández, vicepresidente de la
junta de directores de la Fundación, pasará a ocupar en lo
adelante el cargo de presidente, como está previsto en los estatutos.
"Desde este momento Alberto Hernández es el nuevo chairman de la
Fundación hasta que se celebren elecciones en el próximo
congreso'', subrayó.
Hernández no precisó cuándo será la fecha del
congreso que eligirá a la nueva directiva, ni tampoco aclaró quién
ocupará el puesto de vicepresidente que deja Hernández.
Tampoco se conoce qué cargo tiene Jorge Mas Santos, hijo de Mas
Canosa, ni el papel que puede desempeñar en el futuro de la Fundación.
Hasta la enfermedad de su padre, el mayor de los hijos de Mas Canosa se ocupó
principalmente de dirigir los negocios de la familia, alejado de las actividades
políticas, por lo menos públicamente.
Sin embargo, en las últimos meses ha aparecido en más de una
ocasión ante los micrófonos de la radio local, y sus declaraciones
políticas parecen tener la misma firmeza que las de su padre. El domingo,
Mas, hijo, habló como un comprometido dirigente político de la
Fundación en la conferencia de prensa ofrecida por el fallecimiento de
Mas.
Mas, hijo, dijo que la Fundación tiene un destino que se marcó
en julio de 1981, que es la libertad de Cuba. Y subrayó que la mejor
manera de honrar a su padre es continuar la lucha por ese destino, por la obra
que él no pudo terminar.
"Aferrados a su fe vamos a ser libres, a regresar a una Cuba libre, sin
odios, pero lo más importante: con Dios'', dijo.
Aunque con el mismo nombre de su padre y quizás también con
las motivaciones políticas que aprendió de él, pocos
consideran que Mas, hijo, pueda convertirse en un fuerte heredero de su
pensamiento político.
"No creo que tienen un heredero forzoso'', dijo Raúl Masvidal,
uno de los fundadores de la organización que se separó años
después por discrepancias de estrategia. "Mas Canosa hizo de la
Fundación lo que hoy es, y en el proceso se convirtió en el cubano
más conocido. Ninguna otra persona ha logrado eso''.
Por lo pronto, Mas, hijo, acompañado de Pepe Hernández,
recorrió la pasada semana las principales emisoras hispanas de Miami para
ratificar el liderazgo de la Fundación en el exilio cubano.
En una importante decisión política, la Fundación
decidió respaldar la marcha del 6 de diciembre por las calles de Miami
que fue convocada por varias organizaciones exiliadas, encabezadas por Unidad
Cubana, una alianza de grupos anticastristas que hasta entonces había
mantenido serias discrepancias políticas.
Hernández y Mas, hijo, acudieron incluso al programa La Mesa Redonda
que dirige el comentarista Armando Pérez Roura, en Radio Mambí,
para manifestar públicamente su respaldo a la marcha, calificada de "reafirmación
del exilio cubano y en contra de cualquier arreglo o negociación con el régimen
de Castro''.
La visita puso fin a disputas públicas sostenidas entre Pérez
Roura, uno de los inspiradores de Unidad Cubana, e importantes figuras de la
Fundación.
La reconciliación pública pareció encaminada a rehacer
la imagen pública de la Fundación, que en los últimos meses
pareció perder popularidad entre sus bases más populares según
analistas.
De cualquier modo, con la muerte de Mas Canosa la Fundación parece
decidida a mantener sus posiciones más conservadoras, apoyándose
en el pensamiento político de su desaparecido líder. Ese podría
ser uno de los principales objetivos de un folleto distribuido el sábado
por la noche durante una cena para conmemorar un nuevo aniversario de la
constitución de la Fundación.
El folleto, titulado Jorge Mas Canosa, ideario de la libertad, recopila
fragmentos de varios de sus discursos, desde el 10 de octubre de 1968 hasta el
13 de julio de 1997, cuando hizo el último de sus discursos públicos.
"El exilio cubano tiene que persistir, obsecadamente, con terquedad,
con vehemencia y con apasionamiento patriótico, en la lucha por
reconquistar las libertades patrias'', recuerda una cita de Mas Canosa que
aparece junto a su foto en el reverso de la portada.
Sólo los meses por venir podrán definir si la organización
que nació con la impronta personal de Jorge Más Canosa podrá
sobrevivir a su desaparición física y continuar adelante con vida
propia.
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