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Entre la palanca y el tornillo

José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba, marzo (www.cubanet.org) - Dentro del juego sucio de la politiquería, la semántica suele ser como aquella palanca que quiso manejar Arquímedes. Alguna vez tendremos que levantarle monumento en Cuba, no a la semántica, que ya lo tiene, tampoco a los politiqueros, quienes se los levantan solos y casi a diario, sino a Arquímides, o más bien a su forma punto menos que mágica de palanquear la bola. 

Ahora sucede que los compatriotas de afuera que han venido a La Habana esta semana para reunirse con representantes gubernamentales, no son ya emigrados ni exiliados. Son "cubanos residentes en el exterior que están contra el bloqueo y el terrorismo".

Al igual que aquel viejito griego de la bañadera, los voceros del régimen hallaron al fin una palanca para mover la bola a su favor, sin ponerse en entredicho con sus amigos por convocar sólo a los (mal) llamados emigrados económicos, y sin concederle argumento a sus críticos excluyendo de plano a los exiliados.

Claro que contra el bloqueo y contra el terrorismo se alinea hoy la inmensa mayoría de los opositores al régimen, vivan dentro o fuera de la Isla. Todavía más, una de las razones que tienen para oponerse al régimen es la de estar contra el terrorismo y el bloqueo. Pero esa verdad parece no venir contemplada entre los signos lingüísticos del régimen y de sus cómplices internacionales. 

Precisamente otra de las demostraciones de Arquímedes es que el real volumen de una esfera ocupa dos tercios del volumen del cilindro que la circunscribe. Los voceros del régimen también deben haberlo tenido presente a la hora de suponer que todo el volumen propagandístico que se están gastando para moldear este asunto les cabe holgadamente dentro de la bola.

Ello no ha impedido -sino al contrario, les facilitó- que al fin se viraran con ficha declarando que los temas de esta reunión con los cubanos residentes en el exterior son el rechazo al embargo norteamericano y al terrorismo, además del apoyo a la liberación de cinco agentes condenados por espionaje en Estados Unidos, o sea, son el visto bueno a la política del régimen. Y que sólo como un acápite de segunda serán recogidos, dicen, “las propuestas y el sentir" que viertan en la reunión estos compatriotas.

De haberse divulgado con anticipación este anuncio, con todo lo que de amañado contiene, la susodicha reunión no hubiese llegado jamás a ser noticia.

Como indudablemente no lo serán sus resultados, una vez que conocemos ya, por lo que están tratando de ocultar, más que por lo que enseñan, como siempre, los dos tercios del volumen que envuelve esta bola de los voceros del régimen. 

Por cierto, además de su proverbial palanca, al viejito Arquímedes se le acredita el invento del tornillo sin fin. Aunque luego la vida ha demostrado que todo tornillo, como todo, tiene comienzo y fin, escrito por la mano de Dios. Sobre todo si son tornillos totalitarios, que mientras más aprietan más se entierran.