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¡Caballeros, este hospital hay que cerrarlo! 

Ignacio Estrada Cepero

LA HABANA, Cuba, octubre (www.cubanet.org) – La frase que da título a este artículo la escuché en el hospital regional de Sagua la Grande, provincia Villa Clara, y acaparó la atención de algunos pacientes y visitantes.

La mujer se encontraba en el cuarto de un familiar ingresado, y la frase surgió espontáneamente cuando se percató de la comida que servían a los pacientes: agua por sopa, de aspecto fangoso, adornada con algunos granos de arroz en la superficie, y rebanadas de plátano, cocinados quién sabe con qué aceite milagroso. "¡Caballeros, este hospital hay que cerrarlo!" –exclamó la mujer, arriesgándose a que la acusaran de agente enemigo.

Los que escucharon su comentario la apoyaron con gestos y murmullos, pero nadie tuvo el valor de llevar la queja a los médicos de guardia. Las empleadas que sirven desayuno, almuerzo y cena  dijeron, cuando pregunté, que ellas sólo entregan a cada paciente lo que el dietista y la administración ponen en manos de los cocineros. “Esta candela a mi no me toca, a mí que me registren, porque nada tengo que ver con la comida de los enfermos, sólo servirla” –expresó en voz baja una de ellas.

Según conoció este reportero, lo narrado sobre la alimentación de los enfermos no es nada, comparado con otros comentarios que se escuchan a diario en los pasillos y habitaciones del centro médico, situación que se extiende a los hospitales de Corralillo, Quemado de Guiñes y Cifuentes, en la propia provincia.

Mientras cuidaba a un familiar el pasado domingo 10 de octubre, vi morir a una anciana por negligencia de los médicos, mientras uno de los médicos maltrataba verbalmente a la acompañante de la fallecida (nerviosa, vuelta un mar de lágrimas), porque no contestó correctamente las preguntas que le formulaba. La anciana falleció al amanecer. Pacientes y acompañantes acudieron a los gritos de la señora, mientras médicos, enfermeras y paramédicos dormían o deambulaban por otras salas. Una enfermera acompañaba a su novio, que también estaba de guardia.

Un solo enfermero permanecía en la sala, y, por su falta de experiencia, se turbó ante el drama que se desarrollaba.  

Paradójicamente, hace unos días, el vicepresidente primero de los Consejos de Estado y de Ministros, José Ramón Machado Ventura, recorrió varios centros de salud de Villa Clara, elogió el trabajo que realizan y exhortó a médicos y administrativos a “continuar por ese camino”.  Me pregunto: ¿A dónde habrán llevado al Vicepresidente?   

estradacepero@yahoo.es