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jueves, 24 de julio 2014

Un rebelde en la Asamblea de Dios

¿Qué ha pasado con el grupo que lleva casi un año en retiro espiritual en una Iglesia habanera?

Iglesia Fuente de Vida, ubicada en Infanta, entre Santa Marta y Manglar, en La Habana.

Iglesia Fuente de Vida, ubicada en Infanta, entre Santa Marta y Manglar, en La Habana.

LA HABANA, Cuba, junio, 173.203.82.38 -Debo confesar que llegué a la iglesia con la idea de entrevistar a un fanático. Esperaba enfrentarme a doctrinas extremas sobre el fin del mundo, expresadas por un grupo de religiosos que, desde el 21 de agosto del 2011, se encuentran en retiro espiritual en la iglesia Fuente de Vida, ubicada en Infanta, entre Santa Marta y Manglar, en La Habana.

Sin embargo, me encontré con reformadores cuya modernidad rompe dogmas y tradiciones religiosas. Es el caso de Braulio Herrera Tito, y de su hijo, William Herrera, líderes de la comunidad. Precisamente este último accedió a responder para Cubanet algunas preguntas relacionadas con el ya extenso retiro espiritual que realizan.

CubaNet: ¿Próximo a cumplirse un año del retiro espiritual que iniciaron en este templo, junto a 63 miembros de la comunidad, continúan con los mismos propósitos?

William Herrera: Es conocido lo que pasó en los primeros días de nuestro retiro. Muchos rumores circularon en las calles. Personas con malas intensiones hablaron de actividades que supuestamente tenían lugar aquí. El gobierno intervino porque unos familiares trataron de romper una puerta. Una situación muy desagradable, ocurrida el 9 de septiembre pasado. Funcionarios del gobierno estuvieron aquí, hicieron todas las investigaciones que hace la Seguridad  del Estado. Se demostró que nada de lo que decían estaba pasando aquí adentro. Al principio, comenzamos el retiro 63 personas, metidas en este lugar que es bien grande. Hay varios baños y habitaciones, hay mucho espacio. El propósito es netamente religioso. Luego de eso, el retiro fue tomando su curso y las metas que teníamos se han ido cumpliendo, y ahora somos 16 personas. Por ahora seguimos los 16, más otros miembros de la comunidad que vienen todos los días.

CN: ¿O sea que el templo está abierto?

W H: No está abierto a la calle, no como un templo católico. Los domingos nos reunimos los miembros de la comunidad, más de doscientas personas. Y durante la semana, muchos de los hermanos vienen. Algunos que trabajaban en el templo, otros que siguen trabajando pero sin salario. Vienen a ayudar en lo que haga falta. Nos reunimos aquí todos los días por la mañana, desayunamos juntos, hasta treinta personas. Almorzamos, algunos se quedan a comer, otros no. Continuamos en nuestra práctica espiritual y con un entrenamiento espiritual que entendemos que Dios nos está dando. En este grupo cada uno tiene sus habilidades, uno arregla zapatos, otros hacen función de albañil, plomero, electricista. Convergemos aquí todos los días, en la mañana, y si nos avisan de necesidades para levantar una pared o arreglar un techo, incluso personas fuera de nuestra comunidad, sale el grupo de hermanos que tengan las habilidades para resolver el problema. Estamos dedicándonos a la ayuda de la comunidad y a personas fuera de la comunidad religiosa. Esto es más o menos la continuación del retiro.

CN: Has planteado que el retiro lo hacían por un tiempo, para santificarse. ¿Ese tiempo tiene límites?

Izquierda, William sentado, Braulio detrás

Izquierda, William sentado, Braulio detrás

W H: No. Si vamos al contexto bíblico, la santificación la entendemos como una práctica de vida permanente. No algo que se hace un día. Entendemos que la Biblia es bien clara con el ejemplo de Jesús cuando vino a la tierra. Él se dedicó a ayudar a los demás, vivir para los demás. Eso es lo que nosotros queremos hacer. Y los seguidores de Cristo también vivieron eso, la Iglesia en los primeros tiempos vivió lo mismo. Una comunidad que se volcó a la gente, para ayudar a quien le hiciera falta, esa es la santificación de que hablamos.

CN: Tengo entendido que han sumado personas a la comunidad. Esto en cierto sentido desmiente lo que plantean algunos sobre tu papa, el Pastor Braulio, líder de esta comunidad. Según se ha publicado, fue expulsado y debía entregar el templo, propiedad de la Asamblea de Dios.

W H: Nosotros pertenecíamos a la Iglesia Evangélica Pentecostal de Cuba, Asamblea de Dios. Comenzamos a enseñar verdades de la Biblia que a mucha gente no le conviene practicar, sobre todo a los líderes que se enriquecen con los feligreses. No les conviene que los feligreses escuchen ese tipo de enseñanzas del propio Cristo, que están ahí, en la Biblia. Porque necesitan seguir teniendo sus comodidades. Necesitan seguir teniendo un automóvil pagado por la iglesia que pastorean. Necesitan tener una serie de comodidades, viajes al extranjero y demás. Mi papá renuncio a eso desde hace muchos años. Hicimos un compromiso de jamás llegar a ser “señores” sobre las gentes que pastoreamos. El líder que muestra la Biblia es un líder que es ciervo. Cuando comenzamos a dar estas enseñanzas, enseguida hubo una reacción por parte del ejecutivo nacional de la Iglesia. Llegaron hasta aquí y le pidieron a mi papá que no continuara enseñando esas cosas, porque ellos no las enseñaban y había que estar de acuerdo en todo. Mi padre dijo que si él era pastor al frente de una congregación, enseñaría lo que la Biblia dice, para que la gente tuviera el conocimiento pleno de la Biblia. Aunque eso hiciera que la gente dejara de creer en las mentiras que le habían enseñado hasta ese momento.

CN: Entonces ¿él renuncio antes de ser expulsado?

W H: No, mi papá nunca renunció al pastorado en este lugar, pero no dobló el brazo ante la amenazas. Ellos vinieron acá un día, sin previo aviso, se reunieron con mi papá y le retiraron sus credenciales frente a la Asamblea de Dios y como pastor. Todo eso para poder tomar la próxima medida, no sé por qué estaban tan apurados por sacarlo de este lugar. Un domingo vinieron a anunciar la medida frente a la congregación de más de seiscientas personas. La congregación, en pleno, se puso de pie, exceptuando unas veinte personas. La mayoría le dijo al superintendente de la Asamblea de Dios en Cuba, que es Héctor Junco, que no, que ellos eran los que habían elegido al pastor Braulio. La comunidad tiene el voto libre de elegir a su pastor. Cuando los de la Asamblea vieron esa reacción, idearon poner al pastor Braulio en litigio con las autoridades. Así lo anunciaron. Dijeron que lo acusarían porque estaba ocupando ilegalmente la casa pastoral del templo, y que las autoridades decidirían el curso a seguir. Mi padre fue a juicio, pero no tuvo lugar, porque quien acusaba no se presentó. El superintendente estaba en los Estados Unidos, con un infarto. Las autoridades continuaron investigando y se dieron cuenta de que no podían sacarnos a la fuerza. El gobierno desestimó las acusaciones. Incluso, lo que han provocado con sus acciones los dirigentes de la Asamblea de Dios es que más de trescientas cincuenta Iglesias, templos como este, dejaran de pertenecer a la Asamblea, y se afiliaran a otras denominaciones. Un descrédito total de sus líderes.

CN: Veo su espíritu de rebeldía ante lo que ustedes consideran injusto, en todo lo que ha sucedido. Sin embargo, ustedes han declarado que los ciudadanos que se manifiestan en contra de los gobiernos están manejados por el anticristo. ¿De veras lo cree así?

W H: Los gobernantes son personas elegidas por Dios y es Dios quien decide cuándo quitarlos. En nuestro caso, el interés no es suprimir a nadie, es que la palabra escrita en la Biblia se cumpla y queremos hacerla cumplir mediante la ayuda a la comunidad. La Oficina Nacional decidió separar esta iglesia de la Asamblea de Dios, hicieron un anuncio público aquí mismo. Plantearon que los que siguieran al Pastor Braulio serían expulsados de la Asamblea de Dios. Trataron de meterle cosas en la cabeza a la gente, sobre todo lo de la supuesta ocupación ilegal del Templo. Aún más, trataron de usar el contexto espiritual para decir que lo que hacíamos estaba en desacuerdo con Dios, en rebeldía y desobediencia. Se dieron casos de personas, casi la mitad de la congregación existente en aquel momento, que se alejaron y no vinieron más. Pero al pasar el tiempo se han acercado con el interés de regresar. No todos son admitidos, eso no lo decide el pastor, es la comunidad quien lo decide. Nosotros no vamos en contra de ningún enemigo. Sumamos con la palabra de Dios hacienda el bien a los demás. No tenemos enemigos, aunque se declaren en nuestra contra. La verdad por encima de todo, esa es nuestra arma.

acesar2004@gmail.com

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Acerca del Autor

Augusto Cesar San Martin
Augusto Cesar San Martin

Augusto Cesar San Martin. Nació el 20 de abril de 1967 en Ciudad de La Habana. Fue captado por el Ministerio del Interior y estudió Ciencias Penales en el Instituto Hermanos Martínez, en el que se graduó. Por discrepancias con los militares, pidió la baja permanente de ese organismo, solicitud que le fue denegada durante un año. En ese tiempo estableció contacto con los opositores pacíficos y fue encarcelado en 1994. Lo declararon preso de conciencia en 1996, y a su salida de la cárcel colaboró con la agencia Cuba Press de 1997 a 1999. En el año 2006 fundó el Centro de Información José Lezama Lima.

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