Cubanet
Prensa Independiente desde 1994
jueves, 17 de abril 2014

Soñar en Cuba con un bistec

Se convierte en pesadilla. El sueño termina en la cárcel. Amargura para siempre, como narra esta historia

Pedro Yanez- Foto de Tania Diaz CastroLA HABANA, Cuba, diciembre, www.cubanet.org -Pedro Yánez, hombre honrado y decente, llevaba una vida tranquila, con su mujer y sus dos hijos pequeños, en una humilde casita construida casi toda por él, en la calle 19, en Santa Fe. Igual que casi todos los pobladores de este barrio costero del oeste de La Habana, criaba puercos para vender a los vecinos. Tenía una chiva que daba leche y aves de corral para los cumpleaños.

Pero un día su vida cambió. Comenzó a soñar que se comía un bistec de res con papas fritas, con un olor y un sabor espectaculares. Tan real le pareció el sueño que una noche se levantó de la cama como un bólido y corrió hasta la cocina, seguido de su mujer, extrañada por el comportamiento de su marido.

-¿Qué te ocurre?

-Nada –respondió Pedro-, es que acabo de soñar que me comí un bistec.

-Vamos, no sueñes con imposibles. Regresa a la cama –trató de tranquilizarlo.

Pero la historia no terminó ahí. A la noche siguiente, Pedro tuvo el mismo sueño, un sueño que se comenzó a repetir cuando menos lo esperaba, hasta convertirse en pesadilla.

Al confiarle a un amigo su problema, éste le dijo:

-Eso es grave, Pedrito. En este país, donde no se puede comer carne de res, porque no la hay, soñar con un bistec es casi un delito. Olvida eso. Figúrate si te da por matar una vaca… ¡Te pudres en la cárcel, compadre! Mira, mejor mata la chiva, o un pollo.

-No, no es lo mismo –respondió el buen hombre-; el olor del bistec  de ternera no se me va de la mente.

Tan obsesionado estaba con la idea de comerse un buen bistec con papas fritas, que una noche, allá por los años noventa, sin pensarlo mucho, se fue al campo y ayudó a un viejo amigo a matar una vaca que andaba suelta por la carretera.

El final de su historia es el mismo que el de miles de cubanos que han sido condenados a prisión por cometer el delito de “Hurto y Sacrificio de Ganado Vacuno”, penado por las leyes cubanas con ocho años de cárcel, o más si la res es robada en un potrero estatal.

Hoy, Pedro es un hombre triste, amargado. Se lamenta de haber estado ausente de su casa durante ocho años, preso como un criminal, y no haber podido ver crecer a sus hijos Yadiel y Anyi.

A Yadiel, su hijo mayor, lo traté dos años atrás; un muchacho robusto y jovial que se lanzaba en balsas rudimentarias para llegar a La Florida, pese al mar infestado de tiburones. Al séptimo intento logró llegar a Estados Unidos.

Hoy, Yadiel Yánez vive y trabaja en Houston, Texas, como constructor de casas. Seguramente sus amigos de allá le han escuchado contar esta historia.

Acerca del Autor

Tania Díaz Castro
Tania Díaz Castro

Tania Díaz Castro nació en Camajuaní, Villaclara, en 1939. Estudió en una escuela de monjas. Sus primeros cuatro libros de poesía fueron publicados por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y dos por Linden Ediciones Line Press y ZV Lunaticas. A partir de 1994 trabajó como reportera en revistas y periódicos de Cuba y escribió durante ocho años guiones de radio. En 1989 y 1990 sufrió prisión por pedir un Plebiscito a Fidel Castro. Comenzó a trabajar en CubaNet en 1998 y vive con sus perros y gatos en Santa Fe, comunidad habanera.

Envie su Comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan la opinión de Cubanet Noticias. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario que viole alguno de los términos y condiciones del reglamento será inhabilitado para volver a comentar. El espacio para comentarios se cierra automáticamente 15 días después de ser publicada la nota. Enviar un comentario implica la aceptacion del reglamento. Servicio proporcionado por DISQUS.


comments powered by Disqus