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viernes, 18 de abril 2014

No estamos tan iguales como nos dice Raúl Castro

Los centros de recreación, en Cuba, también forman parte del sistema de apartheid impuesto al pueblo

Playa Herradura - Foto de Moises Leonardo

Playa Herradura - Foto de Moises Leonardo

ARTEMISA, Cuba, septiembre, 173.203.82.38 -El presidente Raúl Castro dijo recientemente que “todos estamos iguales”, refiriéndose a la insuficiencia de los salarios de los cubanos para cubrir las necesidades básicas. Pero esta afirmación se desmoroná ante la realidad si, más allá de los salarios nominales, se consideran las prebendas de que gozan las élites del poder y sus sirvientes de más alto nivel.

Por ejemplo, entre la villa de recreación Guajaibón, del Ministerio del Interior, y las instalaciones populares en la playa La Herradura, ambas en la costa norte del municipio Mariel, actual provincia de Artemisa, hay un abismo que no aparece registrado en nómina alguna.

Hasta hace unos años, la Villa Guajaibón fue una unidad military, apenas divisable desde la carretera Panamericana que une a La Habana con el pueblo de Mariel. Actualmente es un conglomerado de nuevas y vistosas construcciones, destinadas a la recreación exclusiva de oficiales del Ministerio del Interior y sus invitados. Toma su nombre de un río que desemboca a unos metros de la villa.

En La Herradura se encuentran una zona de tráilers (remolques habitables), una base de campismo popular y la playa. Desde muy lejos, resulta fácil apreciar el entorno humilde.

La carretera de un kilometro que conduce a la Villa Guajaibón está bien pavimentada y posee las debidas señalizaciones. La que lleva hasta las instalaciones de La Herradura tiene 9 kilómetros y en su mayor parte ha perdido el asfalto que tuvo hace más de veinte años, cuando era utilizada eventualmente por Fidel Castro para visitar la cría de camellos y dromedarios que existe en esa zona. Los baches abundan tanto como el marabú, que casi cierra la vía en algunos tramos. No posee señal de tránsito alguna, ni circulan por ella vehículos del servicio público de pasajeros.

En la zona de tráilers y en la playa de La Herradura, el servicio gastronómico es brindado fundamentalmente por particulares, con o sin licencia, a precios fuera del alcance de quienes dependen de un salario. En contraposición, conozco el caso de una persona que pudo comer en la Villa Guajaibón, invitada por un oficial, junto a un grupo de otros 14 comensales. El almuerzo incluyó arroz, potaje, ensalada, con plato fuerte a escoger entre bistec de res (algo prácticamente vedado a los cubanos), puerco o pollo; además, postre, cervezas o refrescos enlatados, y café. Y el costo total del banquete fue de 120 pesos en moneda nacional (unos cinco dólares) .

Villa Guajaibon - Foto de Moises Leonardo

Villa Guajaibon - Foto de Moises Leonardo

Las cabañitas del campismo popular, en La Herradura, son rústicas y sólo algunas pocas tienen baño interior. El agua es salobre, por lo que hay que cargar la potable desde un tanque en la cocina. Quienes alquilan hospedaje allí deben llevar ventiladores desde sus casas, pues no existe otro modo de combatir el calor y los moquitos.

Las casas de la Villa Guajaibon, bonitas y de construcción sólida, poseen baño intercalado y aire acondicionado. En su interior hay refrigeradores con cervezas, refrescos y alimentos, que se incluyen en el costo general de la renta, a precios muy inferiores a los del mercado estatal para la gente de a pie.

Los bañistas de La Herradura deben conformarse con la depauperada playa y otras partes llenas de diente de perro. En Guajaibón existe una enorme piscina, que se mantiene siempre limpia y dispuesta para recibir a sus exclusivos bañistas. Y eso que está enclavada en un municipio que registra graves deficiencias en el suministro de agua para la población.

Aún admitiendo lo imposible, o sea, el supuesto de que todos los cubanos vivimos en igualdad, en lo que respecta a los salarios, ¿cómo justificar que el dinero de algunos posean mucho mayor poder adquisitivo que el de otros? ¿No es esto una forma más de apartheid, también en las opciones de recreación?

corrientemartiana2004@gmail.com

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Acerca del Autor

Moises Leonardo Rodriguez
Moises Leonardo Rodriguez

Moisés Leonardo Rodríguez, La Habana, 1947. Fue profesor de la Academia Naval y del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otros desempeños académicos a lo largo de su vida. Se inició en la prensa independiente en la agencia Grupo de Trabajo Decoro, es director y miembro fundador de la organización Corriente Martiana. También forma parte de la Asociación pro Libertad de Prensa.

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