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martes, 21 de octubre 2014

El país del futuro

Los camaradas solidarios siempre hallarán el lado positivo de lo que queda de la revolución

LA HABANA, Cuba, junio, 173.203.82.38 -Últimamente varios ilustres visitantes, incluso funcionarios de organismos internacionales, no han escatimado los elogios al parque temático en forma de finca-campamento militar-marabusal que un buen amigo se empeña en llamar Castrolandia.

Han dicho que es el país más seguro del hemisferio, lo cual nadie duda. ¿Qué se puede esperar de un estado policial donde no se puede pescar una claria en una zanja mojonera o vender boniatos en una carretilla que no esté debidamente identificada por la ONAT,  sin que lo sepa inmediatamente Seguridad del Estado?

Más rebatible resulta decir que  Cuba es el mejor país para tener hijos, cuando las cubanas no quieren parir en espera de que vengan tiempos mejores, lo cual  amenaza con convertirnos en un país de viejos.

Peor: aseguran que el mundo debía aprender y tomar ejemplo de la agricultura cubana  o que –y esto sí debía ocasionarles un patatús   por  desvergonzados-  el sistema judicial cubano, esa fábrica de presos y abusos, es un portento de  jurisprudencia, y las cárceles, que no dejan ver a los relatores de derechos humanos, paraísos de rehabilitación, son casi sanatorios.

Han llegado a decir algunos que cuando tratan de avizorar un país del futuro, a la medida de sus sueños, piensan en Cuba.  ¡Vaya  sueño!

Un futuro de mugre, escaseces, apagones, chivatos y mítines de repudio. Un país de bajareques, llega y pones y edificios en estática milagrosa…hasta un día…Paradas de ómnibus atestadas de gente mal vestida, con  peste a grajo, hambreada, frustrada en todos y cada uno de sus planes,  sin esperanzas.  Y con muchas ronchas y picazones: Cuba se ha convertido, a pesar de las fumigaciones con petróleo aguado y del insecticida Lomaté que fabrican los presos para la empresa PROVARI del MININT, en el reino de los mosquitos, las santanillas y los piojos.

Pero los camaradas solidarios siempre hallarán el lado positivo de lo que queda de la revolución: las escuelas y los hospitales, que siguen siendo gratis, aunque cada día den más grima.

Sedientos de democracia real, envidiarán la suerte de poder aplaudir como focas amaestradas en las reuniones de rendición de cuentas del Poder Popular, que ya se sabe nada resuelven, pero qué van a resolver si está el rollo del  bloqueo.

Hartos de la globalización capitalista, se regocijarán de vivir sin Internet –esa babélica confusión- ni libertades, pero también sin Publix, Mc Donalds,  Walmart o El Corte Inglés. Sólo vendutas y timbiriches. Sin lumínicos, sin comerciales de TV ni vallas publicitarias. Sólo las que exijan la libertad para Los Cinco, pregonen a los que no se han dado cuenta todavía que “vamos por el camino correcto”, o  expliquen que revolución es “cambiar todo lo que deba ser cambiado”…Aunque no cambie nada. O casi nada, que no es lo mismo, ay Silvio, pero es igual…

Qué pena que pasen tan poco tiempo en Cuba, que tengan que regresar al despiadado consumismo y no puedan compartir nuestra cochambrosa  dicha. Pero siempre tendrán  abiertas las puertas del futuro, es decir, las de Castrolandia.  Sólo tienen que reservar pasaje en el primer vuelo.

Aquí lo acogeremos radiantemente pobres, pero solidarios. Compartiremos el vértigo de viajar apretujados  en una guagua china, sorteando los baches, al atronador ritmo del reguetón, a toda máquina hacia el desastre… Será feliz en una barbacoa de Centro Habana o un albergue de Cambute. Nos regocijaremos con él por seguir siendo eternamente miserables. Lanzaremos nuestras esperanzas a una fogata de basura sin recoger en una noche de apagón. O con las luces estrictamente necesarias de los bombillos ahorradores de 45 watts. Así recuperará lo que le robó la sociedad de consumo: el encanto de la noche total y la camaradería de la horda.

Brindaremos por tanta maravilla con chispa de tren, masas de claria y picadillo de soya. Por otro mundo mejor…chin-chin….Como Cuba. El país del futuro.

luicino2012@gmail.com

Acerca del Autor

Luis Cino Álvarez
Luis Cino Álvarez

Luis Cino Álvarez (La Habana, 1956). Trabajó como profesor de inglés, en la construcción y la agricultura. Se inició en la prensa independiente en 1998. Entre 2002 y la primavera de 2003 perteneció al consejo de redacción de la revista De Cuba. Es subdirector de Primavera Digital. Colaborador habitual de CubaNet desde 2003. Reside en Arroyo Naranjo. Sueña con poder dedicarse por entero y libre a escribir narrativa. Le apasionan los buenos libros, el mar, el jazz y los blues.

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