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domingo, 23 de noviembre 2014

¿Es peor el remedio que la enfermedad?

Existe disgusto por las pésimas condiciones higiénico-sanitarias en la mayoría de los centros asistenciales del país

LA HABANA, Cuba, agosto, 173.203.82.38 -La publicación en el periódico Granma del supuesto costo de los servicios de salud provoca encontradas opiniones entre los pobladores de la capital cubana.

Bajo el título “Tu servicio de salud es gratuito, pero, ¿cuánto cuesta?”, el órgano oficial del partido comunista de Cuba intenta sensibilizar a la ciudadanía sobre las bondades de la “madre revolución”, y las ventajas de tener una atención médica subsidiada por el Estado.

Sin embargo, muchas personas de diversas edades opinan a favor o en contra de un privilegio que desde hace muchos años dejó de ser un referente de excelencia a nivel nacional. La pérdida de los subsidios del extinto campo socialista y la falta de personal debido a las llamadas “misiones médicas” enviadas al extranjero, son culpadas por los deficientes servicios de salud que reciben los cubanos en la actualidad.

Hoy casi nadie se pone de acuerdo en si es peor el remedio (los servicios gratuitos) que la enfermedad, al menos, en los niveles primarios de atención. Muchos piensan que sería mejor que los servicios médicos se mantuvieran al alcance de todos, pero que a su vez se admitiera la práctica privada para que cada cual elija su mejor opción.

Una de las razones fundamentales para que la gente piense así sobre los servicios primarios de salud, es el contraste que existe entre la facilidad para acceder al consultorio del médico de la familia y lo difícil que resulta materializar el plan de atención recomendado por el médico.

Según expresó una señora que aguardaba en un consultorio de Centro Habana por la llegada de la enfermera para tomarse la presión arterial, el médico le indicó en mayo un fondo de ojo y el turno para el examen fue  asignado para octubre, período de tiempo que dice no poder esperar.

“Si hacerme un fondo de ojo le cuesta al Estado alrededor de 15 pesos cubanos (menos de un dólar), ¿por qué tengo que esperar cerca de seis meses para que me lo hagan? Yo podría pagarlo. Además, si pago por la “izquierda” me lo hacen enseguida; pero tengo que pagar diez veces más que el costo anunciado en la prensa oficial”, señaló.

Igual sucede con la realización de diversas pruebas e indicaciones médicas como resonancias magnéticas, rayos X, estomatología y  análisis de todo tipo, para los cuales, quien no tenga dinero o un amigo en la institución de salud, debe esperar mucho más que un tiempo racional.

Argumentan algunos que la excelencia en la atención de salud sólo se consigue en Cuba en centros de difícil acceso para la población, como el Hospital Clínico Quirúrgico Hermanos Ameijeiras, y en clínicas  para extranjeros, que aún controladas por el Estado “protector”, sin ser privadas, excluyen a la inmensa mayoría de los cubanos.

Otro de los problemas cuestionados al sistema de salud actual, es la pérdida de sensibilidad mostrada por enfermeros, médicos y especialistas, lo mismo en los consultorios de la familia que en los hospitales.

Las llegadas tarde, la desatención, el maltrato, la negligencia y el desinterés para con los pacientes, son motivos constantes de quejas y denuncias en las secciones habilitadas para la población en los periódicos del país. No pocas veces se lee sobre la expulsión de un médico, un técnico o una enfermera de un centro asistencial.

También existe disgusto por las pésimas condiciones higiénico-sanitarias en la mayoría de los centros asistenciales del país, y por la falta de muchos medicamentos recetados por los médicos.

Una joven con cinco meses de embarazo a quién se le recetó algo tan sencillo como vitamina C, tuvo que pagar alrededor de ocho dólares –más de una semana de sueldo promedio en Cuba- por 30 tabletas del medicamento en la farmacia internacional del Hotel Sevilla, porque no lo había en la red farmacéutica nacional.

“Sólo me alcanza para un mes, expresó, ¿y después? ¿De dónde saco más? Para nada me sirve que la atención médica sea gratuita, si tengo que pagar las medicinas y sobornos en divisas, y soportar la desatención de quienes me tienen que atender en este consultorio médico nada familiar”.

Un anciano a quien, por dolores en las articulaciones, el médico le recetó masajes con mentol, tuvo que pagar en la farmacia internacional del Hotel Habana Libre alrededor de cuatro dólares por un pote, que según expresara trae tan poco que no le alcanzará ni para empezar.

Estas y otras quejas sobre los servicios primarios de salud se escuchan por toda La Habana. El pueblo quiere más. Mientras unos agradecen (no sin quejarse) la atención gratuita, otros abogan por ampliar al sector privado los servicios de salud.

Cuando para tantas personas el remedio es peor que la enfermedad, es preciso buscar otras opciones. Posibilidades existen y recursos también. Lo que falta es conciencia y la voluntad para frenar el deterioro de la atención médica en el país.

vicmadomingues55@gmail.com

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Acerca del Autor

Víctor Manuel Domínguez
Víctor Manuel Domínguez

Periodista independiente. Reside en Centro Habana. vicmadominguez55@gmail.com

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