Paladares amargan la vida de restaurantes estatales
LA HABANA, 3 de septiembre (Jesús Zúñiga, CPI) - Una reunión de dos días a puertas cerradas, convocada por el Partido Comunista y el Poder Popular analizó entre otros el tema de los paladares en la ciudad de La Habana, que le están haciendo una
dura competencia a los establecimientos del estado y del sector turístico en esta capital, donde existen unos 466, según cifras oficiales, frente a 12,416 establecimientos de la red gastronómica y turística estatal.
La inquietud de los funcionarios gubernamentales por esa competencia fue discutida por los presidentes de los gobiernos municipales en una reunión presidida por Esteban Lazo, primer secretario del Partido Comunista en la capital, según pudo conocer la Cooperativa de Periodistas
Independientes de fuentes vinculadas al órgano partidista.
En la reunión se mencionaron violaciones de la ley por parte de los propietarios de esos negocios, que venden carnes y productos del mar prohibidos, además del cobro en dólares sin la autorización debida, y la contratación de personas ajenas al núcleo
familiar. Según la ley, los restaurantes privados autorizados bajo la compleja denominación "elaborador-vendedor de alimentos y bebidas mediante servicios gastronómicos", pero conocidos como paladares, deben ser negocios familiares con un máximo de 12 comensales
sentados, y cobrar en moneda nacional, a menos que se autorice el cobro en dólares, por lo cual el propietario debe pagar un impuesto en esa moneda.
La ventaja de los restaurantes privados reside en la casi inexistente oferta de los estatales y de sus precios más bajos en relación con los del turismo que venden en dólares, lo cual atrae a muchos visitantes extranjeros a esos lugares.
Muchos de estos restaurantes no son más que meros puestos de venta, que aprovechan puertas, ventanas y jardines de viviendas sin mayor pretensión. Otros, sin embargo, tienen un mayor profesionalismo y la aspiración de crecer tanto como lo permitan las leyes. Entre los
primeros, hay nombres como "Tierra o sangre", "Doña Bárbara", "Vale todo", y algunos originales, como "La guagua", que aprovecha la carrocería abandonada de un ómnibus. Los segundos están ubicados en casas residenciales del
Vedado, Miramar, Cubanacán y en algunos hasta se otorga trato preferencial a los periodistas extranjeros acreditados en la isla, asegurándose así una clientela propensa a la tertulia, la buena comida, el trago y hasta un poco de conspiración.
Aunque en la reunión se reconoció que la legalización de esos establecimientos es un proceso sin marcha atrás, la burocracia y la ineficiencia de la gastronomía estatal y el sector turístico continuará manteniendo la imagen favorable de los pequeños
restaurantes privados.
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