|
40 DIAS DE AYUNO DE
OPOSITORES PACIFICOS Pasos
hacia la redención Cuba-Verdad
José Antonio Fornaris, Agencia Cuba-Verdad
LA HABANA, junio - Setenta y dos pasos separan la acera de la calle
Tamarindo hasta el mismo sitio donde está desplegada una bandera cubana.
El emblema nacional está en un ángulo del apartamento 5. A su
alrededor, en las paredes están colocadas fotos de hombres símbolos.
También está la imagen del Redentor, de aquél que nació
en un pesebre, y pendiendo de un cordel -moviéndose cuando algún súbito
aire de un ocasional ventilador la toca- una dorada estrella de David.
La bandera está situada de forma que puede ver a los que permanecen
en este pequeño apartamento y a los que entran y salen de él, y no
como una representación, sino como una madre que observa y comparte el
sacrificio de un grupo de sus hijos que claman por la justicia y la libertad de
sus hermanos.
En este apartamento de la calle Tamarindo hay siempre un calor tremendo. La
gente, en un número que oscila por regla general en más de 50,
permanece ahí. Pero en este lugar, donde lo único que se está
ofreciendo es sacrificio, hay algo mágico, algo muy atrayente. Ese algo
parece ser el fuerte atractivo que tiene la libertad.
Allí, donde por el momento, se ayuna en favor del respeto a los
derechos humanos y de la libertad de los presos políticos, muchos han
sentido que son libres y se han convertido de esa forma, en alguna medida, en
verdaderos seres humanos.
Ir a Tamarindo 34 en este momento es como pagar una deuda de honor, y al
mismo tiempo recibir honor. Eso quizás suene extraño para los que
no sufren la tragedia de vivir sin libertad, que es como decir no vivir. Y esto
es también para algunos un poco inexplicable, porque allí sólo
se están levantando ideas, pero las ideas y la libertad es el tesoro
moral de la humanidad.
En ese ayuno nadie está buscando ser redentor, pero sin embargo los
que están allí parece que se redimen a sí mismos. El líquido
que allí se bebe es un elíxir que puede ser compartido con todos.
Los países no son libres cuando sus hijos son esclavos. El elíxir
de la libertad todos lo podemos beber. Lo único que tenemos que hacer es
decidirnos a adquirirlo.
Shakespeare dice en Otello que el tiempo está preñado de
sucesos, que parirá. Y los partos son, lo sabemos, inevitables.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y
autoriza la reproducción de este material informativo, siempre que se le
reconozca como fuente.
|