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40 DIAS DE AYUNO DE
OPOSITORES PACIFICOS Tamarindo
#34: Una prueba de fuego
Armando Añel Guerrero, Grupo de Trabajo Decoro
LA HABANA, junio 15 - En la esquina que conforman las calles Tamarindo y
Calzada de 10 de Octubre un señor de avanzada edad exhibe libros de uso
que casi nadie se detiene a comprar. A su lado, bajo el portal de ruido, un
adolescente ha extendido su saco de yute repleto de diminutos limones "a
dos por peso" -anuncia- mientras mueve nerviosamente la cabeza de una lado
a otro.
Más allá, en el apartamento 5 de Tamarindo #34, un grupo de
hombres y mujeres está dando la batalla del ayuno por un poco de espacio
que le niega la última dictadura del continente. Afuera, bajo el tintineo
de una lluvia tardía, nada deja adivinar lo que ocurre adentro. Adentro,
mientras recibe el apoyo de los visitantes o responde las preguntas de los
periodistas, la avanzada que integran Oscar Elías Biscet y Rolando Muñoz
Yyobre, de la Fundación Lawton; Marcos Lázaro Torres, del Partido
Democrático 30 de Noviembre; William Herrera Díaz, de la Liga Cívica
Martiana y Aida Valdés Santana, de la Coordinadora de Presos y Ex Presos
Políticos, pide libertad para los presos de conciencia y respeto a los
derechos fundamentales consagrados en la Declaración Universal. El grupo
debe cumplir 40 días con sus noches sin probar alimentos sólidos.
El ayuno comenzó el lunes 7 de junio.
El apartamento 5 Tamarindo #34 no es un apartamento. Apenas es un local de
dos habitaciones en deplorable estado. Se respira aire de recogimiento y
humildad. A la entrada, un cartel con la Declaración Universal de los
Derechos Humanos acompaña otro que reza "Jesucristo por todos y para
todos" rematado por una cruz superpuesta al mapa de Cuba. La pared de la
derecha exhibe los retratos de Ghandi, Martin Luther King, el Padre Varela,
Wallenberg y Andrei Sajarov, junto a la leyenda "Nuestro Sueño Vive".
Al centro, una foto de Jorge Mas Canosa promete: "Vive, seguiremos adelante".
Un grupo de recién llegados se apelotona en la primera habitación,
otro conversa al fondo del pasillo que da acceso al lugar. El constante ir y
venir provoca que Ohalys Víctores, encargada de atender al público,
se mueva como en una cuerda floja.
Ohalys Víctores, miembro de la Fundación Lawton, ha venido
alternándose en labores de atención al público con una
serie de ayunos parciales: Se ha mantenido sin comer ocho y diez y trece horas
según el caso. Con sólo 21 años, esta mujer se encarga de
demostrar que juventud no es sinónimo de ligereza. Haciendo un aparte
responde a mis preguntas con expresión reconcentrada.
"Hasta ahora han pasado por aquí cerca de 400 personas entre
ayunantes, gentes de pueblo que se solidariza, periodistas, etc.-una cifra
extraordinaria si se tiene en cuenta el alto grado de desinformación y de
temor a las represalias que padece el pueblo cubano; esto en sólo ocho días
de ayuno. Por supuesto, allá afuera la mayoría no sabe que estamos
aquí y lo que hemos venido haciendo".
- ¿Consideras entonces que ha habido una respuesta favorable si se
considera esto último?
"Muy favorable", concuerda Ohalyis, mientras consulta el cuaderno
donde aparecen los nombres y apellidos de los visitantes. "En realidad no
esperábamos que acudiera tanta gente a brindarnos su apoyo, e incluso de
otras provincias. Se han dado casos verdaderamente emocionantes, como el de la
anciana de 78 años que el viernes estuvo con nosotros, que lloró
por nosotros".
- ¿Se han sumado nuevos ayunantes?
"Constantemente: el tiempo de los ayunos parciales fluctúa entre
las 6 y las 48 horas, en ocasiones más. Por ejemplo, Juan Gregorich, del
Partido Democrático 30 de Noviembre, hizo seis horas el lunes 7, pero a
partir del martes se incorporó de manera permanente, es decir, permanecerá
39 días sin comer".
- ¿Qué sentido tiene todo esto?
"La gente viene y ayuda, el pueblo, el ciudadano de a pie. Gente que
inlcuso no pertenece a ningún partido, a ningún movimiento. Eso
tiene mucho sentido. Es un acto de reafirmación, pero sobre todo, una
llamada a la esperanza".
Marcos Lázaro Torres Lemus, de 32 años, es el coordinador
nacional del Partido Democrático 30 de Noviembre, pero en la ausencia del
presidente y la vicepresidente, ambos encarcelados, se encarga de dirigirlo. El
martes 8, vistiendo un pullover que en grandes letras negras pedía
libertad para los presos políticos, se dirigía a una cabina telefónica
cercana a Tamarindo #34 cuando fue detendido. A Torres Lemus le detuvieron desde
las 2 hasta las 5 de la tarde en la estación policial de Acosta,
municipio de 10 de Octubre. Un oficial que respondía al nombre de José
Luis le advirtió que de continuar el ayuno podía perjudicar a
Maritza Lugo, su vicepresidente en prisión".
"Me dijeron que no iba a salir de allí hasta que no me quitara
el pullover", refiere Torres Lemus. "Me lo cambiaron por una camiseta
muy sucia".
- ¿Ha habido algún otro acto de represión contra ustedes?
"No ha pasado nada del otro mundo", responde con voz queda. "Al
principio nos cortaron la luz, sólo a esta casa en toda la cuadra, las
demás no tuvieron problemas. Pero en esencia estamos acostumbrados a un
tipo de respuesta agresiva por parte del régimen, de manera que no nos
van a sorprender".
- ¿Esperas que el gobierno acceda a algunas de las demandas que ustedes
le han hecho?
"No se le pueden pedir peras al olmo".
- ¿Entonces?
"Nuestro ayuno quiere llamar la atención sobre varios puntos. El
mundo debe saber que en Cuba se está luchando pacíficamente por
establecer una sociedad civil, pero al mismo tiempo debe quedar claro que lo
hacemos con independencia. No respondemos a una política trazada por
Estados Unidos ni mucho menos, ni siquiera por el exilio de Miami o el español.
Es eso un mito fabricado por el gobierno para desacreditar a la disidencia
interna. Este ayuno es una prueba de ello. La pesadilla tiene que terminar, ya
ha durado demasiado".
"Recuérdense de los presos y de los que sufren" (Hebreus
13:3), reza en una de las paredes de la segunda habitación en la que los
principales ayunantes han establecido su cuartel general. Las fotos de Pablo
Morales, Armando Alexander, Carlos Costa y Mario de la Peña, los pilotos
civiles asesinados por los Mics de la Fuerza Aérea Cubana, coronan en
otra de las paredes la leyenda "Los justos muertos condenan a los impíos
vivos". En la tercera pared aparecen los nombres de los trece niños
que perecieron el hundimiento del remolcador 13 de Marzo el 13 de julio de 1994.
Sus victimarios aún se pasean por las calles de La Habana.
"Socialismo o muerte", la consigna esgrimida en los últimos
años por Fidel Castro parece no tener cabida en Tamarindo #34: "Nuestro
sueño vive" la ha sustituido y quizás, tal vez, a lo mejor,
quién sabe, muy pronto llegará el día en que estos hombres
y mujeres no tengan que ayunar para defenderla.
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