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40 DIAS DE AYUNO DE
OPOSITORES PACIFICOS
Viaja 40 kilómetros para conocer a los
ayunantes
LA HABANA, 13 de julio (Oswaldo de Céspedes, CPI) - Es domingo, el séptimo
día de ayuno en Tamarindo 34. Entre visitantes y personas que vienen a
ayunar temporalmente, han pasado por la vivienda de Migdalia Rosado 40 personas,
23 a mostrar solidaridad con los que allí permanecen, continuando su acto
de protesta no violenta en demanda de respeto a los derechos humanos y la
liberación de los presos políticos.
Entre los seis visitantes del pueblo, personas no afiliadas a ninguna
organización opositora, destaca Andrés González Curbelo, de
62 años, residente de la calle Novena 815 entre 8 y 14, Canasí,
provincia Habana. No es afiliado a ningún movimiento opositor. Es un
simple cubano que llega al domicilio de Migdalia Rosado para expresar su
solidaridad con los cinco ayunantes de La Habana.
OC: Señor González, ¿cómo se enteró
de que aquí, en Tamarindo 34, se está llevando a cabo este ayuno?
AGC: Me enteré escuchando Radio Martí. Supe por Radio
Martí que aquí, en casa de Migdalia, en Tamarindo 34, apartamento
número 5, se estaba desarrollando este ayuno en demanda de la liberación
de los presos políticos y el respeto a los derechos humanos.
OC: ¿Qué lo motivó a solidarizarse con los
ayunantes, viniendo desde tan lejos, a pesar de las dificultades del transporte
que todos sufrimos?
AGC: Esta es la primera vez que hago contacto con alguna organización.
Escuchando Radio Martí he oído de algunos grupos, pero este grupo
me conmovió. Se habla de Oscar Elías Biscet, de la actividad que
iban a celebrar en el Parque de Lawton, de la otra frente al hospital. Su
firmeza, su decisión, su valentía me llamaron la atención.
Pero hubo una palabra que me llegó: que dijo que él no se iba del
país. Eso fue lo que más me impactó, porque de los demás
grupos, todos defienden los derechos humanos, los derechos de la mujer, los
derechos del niño, luchan contra el hambre y la miseria que estamos
sufriendo, pero muchos se han ido de Cuba. Si el pastor deja a las ovejas, nunca
se va a consolidar un frente.
OC: ¿Es usted religioso?
AGC: Sí.
OC: ¿Qué religión profesa?
AGC: Profeso el palo y tengo hecho santo.
OC: ¿Usted cree que sean justos los reclamos para los presos
políticos y el respeto a los derechos humanos?
AGC: Por eso es que estoy aquí, por ver la lucha de los que
están sufriendo por los que están detrás de una reja. Si
nosotros, que estamos en la calle y luchamos para sobrevivir, ¿qué
trabajo no estarán pasando los que están detrás de una reja
injustamente? Porque cuando uno sabe que está haciendo algo por lo que
tiene que pagar, uno paga y muere por ella. Pero cuando es diferente cuando es
por injusticia. A veces los familiares les quieren llevar algo y no se los dejan
pasar, si las autoridades se enfadan, suspenden la visita. Mandan a los presos
lejos de sus familiares y es muy difícil, con las dificultades del
transporte, llegar a los lugares a donde envían a los presos, y cuando
van a visitar al preso, pueden decirle que no hay visita y hay que regresar, sin
tener a dónde reclamar. Yo creo que no es necesario, habiendo tantas
prisiones, llevar a los presos lejos de sus familiares.
OC: ¿Usted conoce de los atropellos que sufren los presos?
AGC: Lo he vivido bastante cerca, porque el esposo de una hermana mía,
Francisco Camber, que murió en el exilio, cumplió 25 años
de una condena de 30. Yo tenía que ayudar a mi hermana para que ella
pudiera ir a Boniato, a Isla de Pinos, a los lugares que lo enviaban a cumplir
su sentencia.
OC: ¿Usted cree que en Canasí haya compatriotas que se
solidaricen con esta causa?
AGC: Yo creo que no sólo en Canasí, sino que todas las
personas que conozcan de esta protesta tienen que solidarizarse, porque son
derechos justos, es un reclamo humanitario. No debería ser yo el único
que venga a unirme a estos muchachos, deberían venir más parte del
pueblo. Todos estamos sufriendo y se espera que vengan a apoyar esta causa.
OC: ¿Usted ha hablado con sus vecinos?
AGC: Claro que sí. Sería muy bonito que mañana
yo pudiera venir con más personas, para presentarle a Oscar más
personas que vinieran aunque sea para conocerlo.
OC: ¿Usted conocía a algunos de los ayunantes?
AGC: No, no. Yo ni me imaginaba quién era Migdalia, a quien
he oído mencionar muchas veces. Yo decía "¿quién
será Migdalia, quién será Oscar?" Hice el comentario
con una sola persona allá en mi pueblo, en Canasí. Le dije: "Voy
a resolver otro problema, pero voy a llegarme a conocer a Oscar y a participar
un rato del ayuno". Se me echó a reir, y me dijo: "Cuando
vengas, voy a visitarte". Le dije: "Ven a visitarme; sin falta, voy a
ver a esos muchachos".
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