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40 DIAS DE AYUNO DE
OPOSITORES PACIFICOS
Breve entrevista a un prisionero de conciencia
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, 11 de junio - Reinaldo Alfaro García fue proclamado
prisionero de conciencia por Amnistía Internacional. El es vice
presidente de la Asociación de Lucha Frente a la Injusticia Nacional
(ALFIN) y actualmente se encuentra en libertad condicional, lo que no impidió
que participara temporalmente en el ayuno que se viene efectuando en la calle
Tamarindo 34 del barrio de Santos Suárez en esta capital.
Alfaro, que fue amenazado de ser enviado a la cárcel nuevamente por
su participación en el ayuno que se efectúa en demanda del respeto
a los derechos humanos y la liberación de los presos políticos en
Cuba, accedió a esta entrevista.
JAF - Alfaro, creo que el 28 de agosto de 1998, es decir cuando se
efectuó el juicio en su contra, marca un hito dentro de la desobediencia
civil en Cuba. Ese día se llevó a cabo una manifestación
en las afueras del Tribunal, cosa que no ocurría hacía mucho
tiempo. Fue una manifestación en favor de los derechos humanos de todas
las personas. ¿Qué opinión tiene usted de lo acontecido ese
día?
RAG - Esa protesta es el fruto de la madurez de los opositores que
allí se encontraban, fue una manifestación de solidaridad con mi
persona pero, principalmente, considero que fue una expresión muy
oportuna para indicarle al mundo que a pesar de la represión y otras
dificultades perseveramos en la causa de la libertad y la democracia para Cuba.
JAF - ¿Cuándo se enteró de lo ocurrido en las
afueras del Tribunal después de su juicio?
RAG - Me enteré cuando recibí la primera visita de mi
familia con posterioridad a la celebración del juicio, luego de
permanecer casi 60 días en la sede de la Seguridad del Estado en Villa
Maristas. Entonces es que me informan lo que había pasado allá.
JAF - Hay algunas incógnitas referentes a la forma en que
usted fue sacado de la sede del Tribunal Provincial de La Habana después
de terminado el juicio. ¿Cómo lo sacaron realmente de allí?
RAG - Terminado el juicio, los oficiales de la Seguridad del Estado
me trasladaron hacia una oficina cercana a la sala donde me juzgaron. Allí,
me hicieron algunas preguntas como para sacar de mí una conformidad con
respecto a la sentencia de 3 años que me acababan de aplicar. Yo,
simplemente les expresé que el solo hecho de detenerme - aunque hubiera
sido por unos breves instantes - por mis actividades políticas es una
tremenda injusticia. Terminando de decir esto, me conducen a la azotea del
edificio del Tribunal donde había un puente recientemente construido que
conducía al edificio colindante. Por allí me trasladan al otro
edificio, y puedo observar durante el recorrido un gran despliegue de la policía
política, agentes vestidos de civil que se comunicaban por pequeños
radios. Me introducen por unos 5 minutos en un ascensor hasta que mis
conductores reciben la orden de bajarme al sótano del edificio donde me
esperaba un automóvil rojo marca Lada en el que me sientan, y luego que
los agentes de la Seguridad del Estado situados en la calle dan la señal
de sacarme, soy rápidamente trasladado del lugar como en una huída.
JAF - Supe que hay algunas malas interpretaciones de declaraciones
suyas referentes al apoyo que ha recibido del exilio durante su permanencia en
la cárcel. ¿Qué ocurrió realmente?
RAG - Simplemente, son tergiversaciones de personas que parece que
pretenden afectar el proceso de unidad que irremediablemente se consolidará
dentro y fuera de Cuba. Mis declaraciones siempre han sido las que a continuación
ratifico aprovechando esta oportunidad: Me siento muy satisfecho por haber
recibido el apoyo más generoso y grande que pueda haber recibido un
opositor cubano. Durante mi cautiverio en prisión no me faltó ni
el apoyo moral ni el económico, incluyendo medicamentos, y para aquéllos
que gastan sus energías tratando de crear confusiones entre los
opositores, así lo declaro nuevamente.
JAF - ¿Cree usted que la oposición y la disidencia
interna han logrado todo lo que podían haber logrado?
RAG - Creo que la oposición cubana, de dentro y fuera de la
isla, tiene grandes retos por delante. Necesitamos consolidar aún esa
unidad que tanto estamos necesitando. Debemos reconciliar los objetivos
comunes. Considero que la oposición ha venido ganando en madurez, en
seriedad, a pesar del gran poderío del régimen imperante en
nuestro país. Realmente estoy muy esperanzado de que ciertamente
lograremos consolidarnos en las ideas.
JAF - ¿Qué futuro usted le augura a la oposición
cubana tanto interna como externa?
RAG - Todo estará en la medida de que logremos aumentar la
unidad tanto de las ideas como de las acciones que los objetivos comunes nos
imponen. Confío en que muy pronto la oposición cubana logrará
ser legalizada porque creo que a ello contribuirán las presiones internas
y externas.
JAF - Usted participó del ayuno que se está efectuando
en Tamarindo 34 para exigir la libertad de los presos políticos y el
respeto de los derechos humanos en Cuba. En términos generales, ¿cómo
usted ha visto el desarrollo de esa actividad, qué puede decir al
respecto?
RAG - Es una iniciativa que persigue objetivos muy nobles. Es una
acción a la que todos los cubanos amantes de la democracia y de la
libertad deben darle su apoyo. En Tamarindo 34 se ha podido observar la
presencia no sólo de disidentes, y de opositores, sino también de
simples personas del pueblo sin filiación de ningún tipo que se
unen y con su presencia colaboran a esa gran necesidad de democratizar a nuestra
patria.
Debo añadir que, con relación a mi presencia en el ayuno de
los 40 días, el pasado día 9 en la noche el Coronel de la
Seguridad del Estado que tiene a su cargo a los prisioneros políticos de
todo el país me hizo llegar una amenaza telefónica a través
de una hermana mía. Este oficial le expresó que yo estaba
arriesgando mi libertad por haber asistido a ese ayuno y por haber hecho
declaraciones públicas. Yo repito una vez más que mi presencia en
el ayuno de Tamarindo 34 más que un deber es una obligación porque
me solidarizo totalmente con las exigencias que allí se están
haciendo.
JAF - Muchas gracias, Alfaro. El mundo libre no está ajeno
del peligro que para usted representa el haber asistido a la protesta cívica
de Tamarindo 34.
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