Por el rescate de una auténtica democracia
Oswaldo de Céspedes, CPI
LA HABANA, 10 de junio - En cualquier nación del mundo exponer un
cartel, una pancarta, una tela, o cualquier medio para exigir algo razonable no
implica ningún acto hostil o represivo hacia la persona que lo ejecute
siempre que ella conduzca su actuar de forma civilizada. Eso es democracia.
Pero la democracia se escribe con "minúscula y en tinta roja"
en Cuba, donde su matiz socialista elimina todo aquello que sea exigencia o
desafio pacífico. Esta es la explicación de lo ocurrido al
opositor Marcos Lázaro Torres León, de 36 años de edad y
Coordinador Nacional del Partido democrático 30 de Noviembre, que efectúa
un ayuno de 40 dias en demanda de la libertad de los presos políticos y
el respeto integro a los 30 artículos de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos en nuestra Patria.
Torres León declaró a la CPI que en el mediodía del
martes último acudió a una llamada telefónica para
coordinar una entrevista con la Sra. Coomaraswamy, Relatora Especial de la ONU
para la violencia contra la mujer, y en su apuro por contactar con ella no se
percató de que llevaba puesto una sencilla camiseta que en su parte
posterior se podía leer: "Libertad para los presos políticos"
y en su parte delantera fotografias de los prisioneros políticos Jesús
Chamber Ramírez y Rafael Ibarra Roque así como los nombres de
varias decenas de presos y ex-presos políticos cubanos.
La actual "democracia cubana" no pudo permitir "tal insulto"
y a escasas cuadras de donde radican los ayunantes Torres, fue detenido por
oficiales de la "Policia Nacional Revolucionaria" y conducido hacia la
décima Unidad Policiaca en el municipio 10 de octubre, donde lo interrogó
el oficial de la Seguridad del Estado que se dice llamar José Luis que
además de cuestionar al pacífico opositor le expresó que lo
que estaba realizando en ese momento perjudicaría a la prisionera política
Maritza Lugo, quien cumple 2 años de encarcelamiento por el supuesto
delito de cohecho en la Prision de "Manto Negro" ubicada en esta
ciudad.
Según declaró Torres a la CPI, le quitaron el "pulover
de intolerables letreros" y le entregaron una camiseta raída y sucia
- que se negó a usar - para que se la pusiera cuando lo liberaron luego
que le advirtieron amenazadoramente: "... hay cosas que se admiten pero
otras no" - concluyó diciendo Torres.
Indudablemente, la falta de democracia en nuestra patria hace ver fantasmas
donde no los hay e infundir preocupación ante un simple pulover.
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