CUBANET ...INDEPENDIENTE

Julio 29, 1999



El Roble, "modelo de centro de reeducación en Cuba"

Reinaldo Cosano Allen, presidente dela Coalición Democrática Cubana

LA HABANA, 27 de julio - Del mucho infierno que resultan los centros de reeducación en Cuba, El Roble no es excepción. Tampoco es el peor. De él, ofrezcamos unas pinceladas.

Casi de esclavos es el trato que reciben. El reo es obligado a trabajar excesivas horas a cambio de un ridículo salario, o sin salario alguno, muy al contrario de lo que expresamente fija la ley. Y en las peores condiciones laborales. Les roban el dinero y es inútil cualquier queja. Pero todo lo soportan a cambio de no perder su reglamentario pase mensual, aunque por cualquier nimiedad o capricho de los jefes les es retirado, si no devueltos a la celda.

El cobro supuesto por la labor realizada debe ser quincenal. Pero, intencionadamente dejan acumular varias quincenas, y el cobro que reciben no corresponde siquiera al de una quincena. Aunque esto sucede a todos, traemos el caso del convicto Ramón Antonio Reytor Guerra, de la localidad de Guanabo en ciudad de La Habana.

Reytor Guerra trabajó tres quincenas en la durísima labor de cortar y transportar al hombro caña de azúcar. Le pagaron 4, 50 pesos, equivalentes a algo menos de 25 centavos de dólar. Reclamar el dinero que le pertenece es perder el tiempo y, peor aún, que lo traten mucho más recio. Por eso no protesta. ¿Al bolsillo de quién va a parar todo el dinero hurtado a los presos?

El trabajo en las arroceras es en extremo duro. Por lo general esa labor hay que realizarla dentro de campos anegados en agua, sin botas porque no las hay, en el fango y bajo el inclemente sol de casi todo el año en Cuba, o con el agua muy fría, si es en invierno. Sin embargo, la brigada de presos que trabaja en las arroceras no percibe jornal alguno por ese trabajo. El Primer Teniente Pol, jefe del campamento de reeducación de El Roble, ubicado a tres kilómetros del pueblo de Madruga, en la provincia Habana, y centro correccional dependiente de la prisión Melena II, sencillamente firmó contrato con cierta empresa estatal arrocera para que un número de reos realicen el trabajo agrícola que nadie quiere realizar. El contrato necesariamente fija un monto en dinero por concepto de salarios, pero al preso no llega ni un centavo. Entonces, ¿al bolsillo de quién va a parar ese dinero mal habido?

Algunos presos en proceso de "reeducación" son destinados a centros manufactureros. Pero sucede siempre lo mismo. A ninguno la empresa paga directamente por la labor realizada, sino a cierta contaduría de la prisión donde se "esfuma" el dinero.

La mayoría realiza las faenas agrícolas en harapos y descalzos, por carecer de ropas apropiadas y calzado.

La dieta es pésima. Por desayuno reciben un trocito de pan y agua caliente con azúcar diluida, para dar la impresión del tradicional, aunque desaparecido, café con leche del cubano.

Almuerzo y cena están constituidos por transparentes caldos, cuatro cucharadas de arroz, alguna vianda -por lo general papa, boniato o plátano hervidos- y en ocasiones picadillo de pescado. Pero pescado de presa, con su característico sabor a tierra. Pero sépase que se emplea el pescado íntegro hecho picadillo.

El mencionado Reytor Guerra, días atrás, en plena labor agrícola bajo un sol que raja piedras, se desmayó. Como hacía 25 días que ni el enfermero ni la enfermera se aparecían por el campamento a realizar su trabajo, y como en el botiquín médico del campamento no hay ni aspirina, el joven preso fue trasladado al policlínico de Madruga, donde lo trató un médico que le diagnosticó "hambre", y le recetó reposo y alimentos. Al otro día, ya repuesto de su "enfermedad" debió volver a las faenas del cañaveral.

La labor entre las cañas es sencillamente abusiva. Al preso le destinan los peores campos, a los que no hay acceso por lo irregular del terreno, por el lomerío o por lo intransitable de los caminos. Ni siquiera la carreta tirada por bueyes puede llegar. El reo está encargado de derribar la caña de azúcar a golpe de machete, a limpiarla de paja, a amontonarla, y por último transportarlas al hombro a considerable distancia. Uno de esos trabajadores obligados es Ascibel Chávez Rodríguez, de 21 años de edad, de Ciego de Avila. Su mamá es una anciana que en casi cinco años no lo ha podido visitar ni éste a la madre en su ciudad natal; no le alcanza a Chávez ni el dinero ni el tiempo para la visita. Eso en nada importa a los jefes de la prisión. Pero sí fue castigado duro al ser sorprendido intentando comer un trozo de caña, de las tantas arrobas que carga día a día al hombro para transportarla a distancia.

Los presos tiene que soportar todo tipo de vejámenes, abusos y chantajes atentorios a la condición humana por parte de los jefes. Son tratados con groserías, malas palabras, insultos. Castigados a la menor infracción del reglamento, o sin infracción alguna. La violencia es constante por parte de jefes a presos sin que falte la violencia entre presos hastiados de esa vida cruel. Tampoco son raros los casos de autoagresión para obtener algún tiempo extra de descanso ni los suicidios. Los trabajos más inhumanos son reservados a los presos. La jornada comienza cada día, excepto domingos, a las 5 de la mañana. Sólo el domingo es de relativo descanso, y el "de pie" es a las 7 del día. Es el día de que dispone el preso para lavar la ropa de la semana y de cama, asearse mejor, charlar con sus compañeros de infortunio, escribir cartas, leer algo. Recrearse hasta donde es posible en el infierno. A no ser que el omnipotente señor Pol, de modo caprichoso, ordene trabajos agrícolas o limpieza general. A bolina entonces todo descanso.

El preso vive -más bien malvive- agarrado a dos esperanzas. Una, que pase rápido el tiempo, extinguir la sanción, salir del infierno. La otra, su más inmediata esperanza, obtener el pase mensual. Pase que es de viernes por la tarde hasta el domingo a las 12 de la noche. Llegar hasta un minuto después equivale a perder el siguiente pase o a castigo aún más severo. Jamás tienen en cuenta que puede haber demoras por lo extremadamente díficil de la transportación, ni que tiene que invertir casi un día de su pase en salir y regresar al campamento. También, por cualquier nimiedad o absurdo pierden la salida. Con sus razones, el reo da el calificativo de "sangrado" a su pase mensual.

Para poder aspirar a obtener el traslado a un correccional se requiere, además de buena disciplina, haber extinguido tres cuartas partes de la sanción. Por cualquier infracción considerada grave, aunque no lo fuera, será devuelto a las rejas.

Los presos habitan en un campamento cercado y vigilado por hombres armados. También cuando trabajan en el campo.

Pero según el criterio de los presos de El Roble, no es ése el peor correccional del país.

Relatos escalofriantes, escenas de terror, llegan desde todas las prisiones y correccionales del país en las que priman el maltrato, la violencia, el chantaje, se juega con los sentimientos del preso. Los golpean, realizan las más penosas labores, los humillan. Están famélicos, desnutridos, y para colmo son obligados a corear lemas y loas al gobierno que los "reeduca" y que los estrangula.



CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material informativo, siempre que se le reconozca como fuente.


[ TITULARES ] [ CENTRO ]

SECCIONES

NOTICIAS
......Prensa Independiente
......Prensa Internacional
......Prensa Gubernamental

OTROS IDIOMAS
......Inglés
......Alemán
......Francés

INDEPENDIENTES
......Cooperativas Agrícolas
......Movimiento Sindical
......Bibliotecas
......MCL
......Ayuno

DEL LECTOR
......Cartas
......Debate
......Opinión

BUSQUEDAS
......Archivos
......Búsquedas
......Documentos
......Enlaces

CULTURA
......Artes Plásticas
......Fotos de Cuba
......Anillas de Tabaco

CUBANET
......Semanario
......Quiénes Somos
......Informe 1998
......Correo Electrónico


CubaNet News, Inc.
145 Madeira Ave, Suite 316
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887