LA HABANA, 6 ago (Reuters) - Cuba defendió el viernes con firmeza al
estelar atleta y héroe popular Javier Sotomayor por la acusación
contra éste por dopaje con cocaína en los Juegos Panamericanos,
diciendo que la CIA pudo contaminar su comida.
Sotomayor, dueño del récord mundial de salto en altura con
marca de 2,45 metros, perdió el miércoles la medalla de oro que
había ganado en la ciudad canadiense de Winnipeg, luego que fueran
encontrados rastros de cocaína en su muestra de orina.
La prensa local informó el viernes que el presidente Fidel Castro, un
gran aficionado al deporte al que le gusta ser asociado a los triunfos de los
atletas cubanos, llamó al popular Sotomayor, de 31 años, para
expresarle su apoyo.
El diario Granma, órgano oficial del partido comunista, publicó
un extenso artículo en la primera plana en apoyo a Sotomayor y sugiriendo
que agencias de espías estadounidenses o grupos de exiliados
anticastristas pudieron haber realizado un complot en su contra.
"Confiamos de forma absoluta en la palabra de Javier Sotomayor porque él
se ha ganado el derecho a que se lo crea, mucho más de lo que pueda
creerse en laboratorios", dijo el artículo firmado por el periodista
cubano Enrique Montesinos.
Dijo que en los Juegos Panamericanos hubo oportunidades en "servicios
alimentarios y otros donde las manos de la CIA o de la mafia anticubana pueden
introducir una dosis de sustancia prohibida en cualquier alimento o líquido
que consuma un atleta, simplemente con sobornar a una sola de las numerosas
personas que tienen acceso a lo que el atleta ingiere".
Granma, voz oficial del gobierno de Castro, preguntó: " ?En qué
laboratorio o en qué instituciones responsabilizadas de garantizar la
total pureza y objetividad de las pruebas antidopaje no pueden penetrar los
servicios de inteligencia del Norte?"
Tradicionalmente, Cuba se refiere a Estados Unidos, su archienemigo político
desde la revolución de 1959, como "el Norte", aunque Castro
recientemente también incluyó a Canadá bajo ese término.
La madre de Sotomayor, Aurora Sanabria, dijo en su casa de Limonar, en la
provincia de Matanzas, en el oeste de Cuba, que ella había recibido una
llamada del presidente de la Federación Internacional de Atletismo
(IAAF), el italiano Primo Nebiolo.
Ella dijo que Nebiolo le aseguró que el caso no estaba cerrado y que
seguiría siendo investigado porque él cree en la inocencia de su
hijo.
"Todos lo estimulan porque es un atleta cariñoso y muy querido
en el mundo", declaró Sanabria.
"Estamos conscientes de su inocencia, esa es una trampa tendida a Cuba,
una más, porque saben que Javier es una gloria de la isla y ejemplo,
porque es uno de los atletas favoritos del pueblo y al desprestigiarlo a él
se daña también al país", agregó.
Granma, que tituló el artículo "El lodo de Winnipeg jamás
podrá mancharnos", se quejó de que los atletas cubanos fueron
maltratados por la prensa, por los organizadores y por los buscadores de
talentos en los Juegos Panamericanos.
La noticia del dopaje de Sotomayor dio la vuelta al mundo por "las
agencias internacionales, en su sedienta ansiedad de dimensionar los hechos que
pudieran ser negativos para Cuba", dijo el artículo.
La acusación misma fue una "profanación", y "esta
nueva patraña contra nuestra pequeña y continuadamente agredida
nación" intenta hundir a Sotomayor y vincular a Cuba injustamente
con el tráfico de drogas.
El caso es crucial políticamente para Cuba porque Sotomayor es uno de
los mejores productos de su sistema deportivo socialista, como también un
fiel defensor del gobierno de Castro.
Bajo las reglas de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF),
si el dopaje es ratificado, Sotomayor enfrentará una suspensión
automática de dos años a nivel internacional -- algo que
probablemente pondría fin a su carrera -- aunque todavía tiene el
derecho de presentar una apelación. REUTERS GFM JCV/
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