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Por Oswaldo de Céspedes, Cooperativa de Periodistas
Independientes
LA HABANA, septiembre --La última década para la nación
cubana ha sido de ruina económica, improductividad sostenida e
ineficiencia indiscutible, que ha traído como consecuencia pobreza
extrema, destrucción progresiva y un suministro a la población que
mucho dista de los requerimientos mínimos necesarios para la subsistencia
de un pueblo.
Paralelamente a esto, como hijo de la misma madre, ha crecido y desarrollado
la estafa, la especulación y la usura, lo que ha tenido que enfrentar el
hombre de a pie sin soporte financiero que alivie en algo su excesivo peso. La
asfixia económica ha traspasado el límite de lo permisible, lo que
conspira permanentemente contra la estabilidad del individuo y de su núcleo
básico, la familia. Los perjudicados han sido no menos del 70% de los
habitantes de esta nación antillana; beneficiados, algunos miles de
ciudadanos inescrupulosos que aprovechando la coyuntura del desastre económico
han inflado sus bolsillos a costa del sudor ajeno, y el estado que además
de haber propiciado la gran crisis a partir de su inoperancia e improductividad
ha creado un mercado usurero que depreda la economía doméstica y
estimula los precios inflacionarios en el mercado interno a partir de sus
precios abusivos e irrespetuosos en el mercado dolarizado y en el de moneda
nacional, que han creado un verdadero caos financiero insostenible para la mayor
parte de nuestro pueblo y que se agudiza progresivamente sin perspectiva futura
de mejoría.
Enfrentar los precios que sin excepción hoy ostentan todos los
productos es como nadar en un mar embravecido y tratar de asirse a una tabla
para salvar la vida. La bolsa negra te hiere, el incipiente mercado privado
(agromercado) profundiza más la herida, y el del estado, tanto el de la
moneda nacional como el dolarizado, completa el degüello. Los precios son
irracionales y las ganancias para estos caballeros del mercado son tan
desproporcionadas con relación al verdadero costo de las mercancías
que la relación comercial se establece a nivel de usura.
Actualmente así está el mercado:
Agromercado
Una libra de carne de cerdo 23 pesos, una libra de manteca 20 pesos, una
libra de frijoles 20 pesos, una cabeza de ajo 3 pesos, una libra de arroz 5
pesos, una libra de jamón 45 pesos, una libra de malanga 3.00 pesos.
Mercado estatal dolarizado y convertido a moneda nacional a razón de
un dólar por $21.00 pesos
Un litro de aceite 45 pesos, una libra de pollo 26 pesos, una libra de
frijoles 32 pesos, una libra de pan 19 pesos, un litro de puré de tomate
40 pesos, una barra de guayaba 20 pesos, una libra de carne de res 90 pesos, un
pantalón 400 pesos, un par de zapatos 600 pesos.
Para qué seguir hablando de productos y precios, cuando en este país
el salario medio no llega a los 200 pesos y el estado no es receptivo a esta
situación que cada día va asfixiando más al hombre de a
pie.
El paternalismo inicial de una utopía socialista se convirtió
en una máquina demoledora de la economía doméstica de un
pueblo, en la que subsistir forma parte del precio que hoy hay que pagar por la
credibilidad que se dio a una frase que nunca se cumplió: "Esta
revolución es de los humildes y para los humildes".
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