Septiembre 14, 1998

De los humildes y para los humildes


Por Oswaldo de Céspedes, Cooperativa de Periodistas Independientes

LA HABANA, septiembre --La última década para la nación cubana ha sido de ruina económica, improductividad sostenida e ineficiencia indiscutible, que ha traído como consecuencia pobreza extrema, destrucción progresiva y un suministro a la población que mucho dista de los requerimientos mínimos necesarios para la subsistencia de un pueblo.

Paralelamente a esto, como hijo de la misma madre, ha crecido y desarrollado la estafa, la especulación y la usura, lo que ha tenido que enfrentar el hombre de a pie sin soporte financiero que alivie en algo su excesivo peso. La asfixia económica ha traspasado el límite de lo permisible, lo que conspira permanentemente contra la estabilidad del individuo y de su núcleo básico, la familia. Los perjudicados han sido no menos del 70% de los habitantes de esta nación antillana; beneficiados, algunos miles de ciudadanos inescrupulosos que aprovechando la coyuntura del desastre económico han inflado sus bolsillos a costa del sudor ajeno, y el estado que además de haber propiciado la gran crisis a partir de su inoperancia e improductividad ha creado un mercado usurero que depreda la economía doméstica y estimula los precios inflacionarios en el mercado interno a partir de sus precios abusivos e irrespetuosos en el mercado dolarizado y en el de moneda nacional, que han creado un verdadero caos financiero insostenible para la mayor parte de nuestro pueblo y que se agudiza progresivamente sin perspectiva futura de mejoría.

Enfrentar los precios que sin excepción hoy ostentan todos los productos es como nadar en un mar embravecido y tratar de asirse a una tabla para salvar la vida. La bolsa negra te hiere, el incipiente mercado privado (agromercado) profundiza más la herida, y el del estado, tanto el de la moneda nacional como el dolarizado, completa el degüello. Los precios son irracionales y las ganancias para estos caballeros del mercado son tan desproporcionadas con relación al verdadero costo de las mercancías que la relación comercial se establece a nivel de usura.

Actualmente así está el mercado:

Agromercado

Una libra de carne de cerdo 23 pesos, una libra de manteca 20 pesos, una libra de frijoles 20 pesos, una cabeza de ajo 3 pesos, una libra de arroz 5 pesos, una libra de jamón 45 pesos, una libra de malanga 3.00 pesos.

Mercado estatal dolarizado y convertido a moneda nacional a razón de un dólar por $21.00 pesos

Un litro de aceite 45 pesos, una libra de pollo 26 pesos, una libra de frijoles 32 pesos, una libra de pan 19 pesos, un litro de puré de tomate 40 pesos, una barra de guayaba 20 pesos, una libra de carne de res 90 pesos, un pantalón 400 pesos, un par de zapatos 600 pesos.

Para qué seguir hablando de productos y precios, cuando en este país el salario medio no llega a los 200 pesos y el estado no es receptivo a esta situación que cada día va asfixiando más al hombre de a pie.

El paternalismo inicial de una utopía socialista se convirtió en una máquina demoledora de la economía doméstica de un pueblo, en la que subsistir forma parte del precio que hoy hay que pagar por la credibilidad que se dio a una frase que nunca se cumplió: "Esta revolución es de los humildes y para los humildes".



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