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El País, Madrid, Martes 17 noviembre 1998
A. C., Madrid
Cuando Roger Salas (Holguín, Cuba, 1948) recibió la primera
versión del cuento del guionista y escritor Senel Paz, en el que está
basada la película Fresa y chocolate, empezó a escribir los
primeros párrafos de la que sería la otra versión de la
amistad entre ambos.
Helados de pasión es uno de los 13 cuentos incluidos en Ahora que me
voy (Libros del Alma), que hoy se presenta en la FNAC madrileña. "Es
la otra cara de la moneda", aclara Salas al referirse a un relato en el que
ha tratado de reflejar "los verdaderos sufrimientos del personaje" que
popularizó en el cine el actor Jorge Perugorría. Lo más difícil
de Helados de pasión, según Salas, ha sido construir una historia
que tuviera vida propia tras el enorme éxito del filme de Gutiérrez
Alea.
La mayor parte parte de los relatos incluidos en Ahora que me voy fueron
escritos y reescritos a lo largo de 17 años, los mismos que lleva el
autor en el exilio, aunque algunos se iniciaran en la isla. "Hay mucha
biografía metida en esos relatos, pero también muchas historias
sacadas con lágrimas de sangre de la vida de los travestis cubanos
exiliados en Barcelona o en Tánger ", aclara Salas, que es crítico
de danza de EL PAÍS. De hecho, la vida de uno de los travestidos, que
aparece en uno de los cuentos del libro, Olvidín Topacio, será el
germen de la novela que Salas está escribiendo actualmente.
Una buena parte de los cuentos incluidos en Ahora que me voy refleja también
el comercio de chaperos en algunos barrios de La Habana, donde en una ocasión
se llegó a intercambiar un zurbarán robado por un visado de salida
de la isla. "No he pretendido endurecer la vida secreta de La Habana. Al
contrario, a veces he dulcificado algunas situaciones", aclara el autor.
Salas, que no se confiesa deudor literario de la última generación
de escritores cubanos, afirma también que, pese a que Cuba se respira en
cada línea de Ahora que me voy, no siente ninguna nostalgia de La Habana
porque la lleva dentro. "Ni siquiera echo de menos el amor que podría
haber encontrado o dejado allí dado que me lo traen cada día los
vuelos de Iberia".
El libro, que de momento no se va a vender en Cuba, va a ser traducido al
francés y al inglés para su distribución en Estados Unidos.
Salas, que trabajó hasta 1981 en el Museo de Bellas Artes de la capital
cubana, alterna su trabajo de periodista con el diseño de escenografías
y vestuarios de ballet. |