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27 de mayo de 1998 en El Nuevo Herald
Zafra podría ser la peor en 50 años
PABLO ALFONSO Redactor de El Nuevo Herald
A pesar de los
anunciados planes de recuperación cañera, la producción
azucarera cubana de este año podría ser la más baja en los últimos
50 años, de acuerdo con declaraciones formuladas en La Habana el martes
por el vicepresidente del Consejo de Estado, Carlos Lage.
"Este es un año difícil, un año de dificultades,
un año de zafra baja'', declaró Lage a la prensa, coincidiendo con
la reunión del Consejo de la Organización Internacional del Azúcar
(OIA) , que por primera vez se celebra en la isla.
Lage, miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba,
a cargo de la política económica del país, evitó
precisar la cifra de la producción azucarera de este año.
"Pasará de tres millones, pasará de tres millones cien
mil, pasará de tres millones doscientas mil, vamos a ver, todavía
hay centrales moliendo'', indicó.
La industria azucarera cubana, que a mediados de la década del 50
estabilizó su producción aproximadamente en 6 millones de
toneladas de azúcar, sufrió una drástica caída
productiva a partir de 1991 y llegó a su punto más bajo en 1993
cuando sólo alcanzó 3.3 millones de toneladas.
El año pasado, según las cifras oficiales, Cuba produjo sólo
4.2 millones de toneladas de azúcar, 190,000 toneladas menos de las
previstas, aunque economistas independientes pusieron en duda esa cifra, señalando
que la produccion fue mucho menor.
"Es un desastre, un verdadero desastre para la economía del país'',
dijo Ernesto Betancourt, especialista en asuntos cubanos, que reside en
Washington. "Según nuestras informaciones puede que ni lleguen a los
tres millones, que es lo que producía Cuba en los años 20''.
Betancourt, que dirige una oficina de asesoramiento económico y fue
director de Radio Martí, dijo que el intento de Lage de restar
importancia a la baja producción azucarera "es una tomadura de
pelo'', porque la industria azucarera todavía sigue siendo el corazón
de la economía cubana.
En sus declaraciones a la prensa en La Habana, Lage dijo que el azúcar
"ya no es el sector más importante'' de la economía cubana.
"El más importante es el turismo, que está creciendo muy
bien, más que en años anteriores'', dijo el vicepresidente cubano,
quien aseguró que a pesar del fracaso azucarero la economía cubana
crecerá este año 2.5 por ciento mas que en 1997.
Las declaraciones de Lage, fueron en cierta forma rebatidas por el ministro
cubano de Comercio Exterior, Ricardo Cabrisas, actual presidente del Consejo de
la OIA, quien declaró en la reunión de ese organismo que "el
azúcar ha sido, y seguirá siendo, el primer producto de exportación
de Cuba'', aunque en estos momentos haya sido desplazado por el turismo como
principal fuente de divisas.
Cabrisas afirmó que más de un millón y medio de
trabajadores cubanos participan de manera directa o indirecta en la industria
azucarera que ha marcado al país desde la época de la colonia.
"La industria azucarera incluso constituye un elemento intrínseco
en la formación de la nacionalidad cubana'', dijo Cabrisas.
Betancourt, quien coincidió con esos planteamientos de Cabrisas, dijo
que "todo lo que Lage está diciendo sobre el turismo es para reducir
el impacto que esta pésima zafra tendrá sobre el país''.
"Cuba no podrá cumplir sus compromisos de exportación de
azúcar, tendrán que apretarse más el cinto y buscar en
otros sectores las divisas necesarias para pagar los préstamos obtenidos
en los últimos años con altísimos intereses'', subrayó
Betancourt.
Bahamas inflexible; deporta a otros 71 cubanos
CYNTHIA CORZO Redactora de El Nuevo Herald
Bahamas se mantiene inflexible en su política de deportar a cubanos.
Atemorizados y frustrados, 71 balseros que lograron huir del régimen de
Cuba fueron deportados el martes de Bahamas, donde estuvieron varios meses
retenidos en un campo de detención.
A las 6:35 a.m., el tercer grupo de refugiados devuelto en la última
semana subió a un vuelo de Cubana de Aviación con destino a La
Habana. En el Centro de Detención de Carmichael Road, situado cerca de
Nassau, quedan 59 cubanos que podrían ser repatriados en los próximos
días.
"Algunos se iban llorando, otros me dijeron que hiciera algo por ellos.
¿Qué yo iba a hacer si ahí había una partida de
guardias armados con ametralladoras?'', dijo José García, testigo
de la deportación, durante una entrevista telefónica con el
programa En Vivo con El Nuevo Herald que se trasmite por Radio Unica.
García, de 50 años, visitaba a sus coterráneos cuando
un autobús sacó del centro de detención al grupo que sería
deportado.
"Yo miraba impotente. Fue una cosa muy triste'', agregó.
"Esto es una gran arbitrariedad, una gran injusticia'', afirmó
García, que hace dos meses recibió asilo político en
Bahamas. "Salimos de Cuba buscando la libertad; sin embargo, este país
nos trata cruelmente y nos deja en manos de un dictador tan cruel como Fidel
Castro. ¿Cómo es posible que esto suceda?''
Al deportar el martes a los 41 hombres, 22 mujeres y ocho niños,
Bahamas desdeñó nuevamente una oferta de visas humanitarias que
hizo el gobierno de Nicaragua la semana pasada para evitar la devolución
de los balseros. Desde que el presidente Arnoldo Alemán presentó
su oferta, 132 cubanos han sido repatriados por las autoridades bahamenses.
"El gobierno de Bahamas ahora tiene un gran interés de deportar
a los cubanos. Creo que tienen una gran amistad con Fidel Castro'', comentó
García.
Sin embargo, añadió el cubano, el exilio en Miami hizo todo lo
posible por ayudar a los balseros retenidos en Bahamas, pero no contaron con
suficientes recursos para sacarlos de allí.
"El exilio no es un gobierno, no podía llegar y rescatarnos no
podía decirle a Bahamas: `Entréguemelos' '', afirmó García.
Los cubanos de Miami no se han quedado tranquilos con la decisión de
Bahamas y prometen mantenerse así. Un boicot de turismo a Bahamas, pedido
por la Fundación Nacional Cubano Americana, continúa cobrando
fuerza, según sus dirigentes.
La Asociación de Constructores Latinos (LBA) canceló su torneo
anual de pesca en Bímini y se espera que el Big Five Club tome la misma
decisión en los próximos días.
"Estamos conversando con otras organizaciones que realizan torneos de
pesca en Bahamas y hemos recibido llamadas de grupos privados que tenían
planificados viajes a allí que los están cancelando y se van a
otros lugares'', dijo Ninoska Pérez Castellón, directora de la
Fundación. "Ha llamado cantidad de gente que nos está
respaldando''.
José Basulto, presidente de Hermanos al Rescate, dijo que reunirá
el apoyo de otras organizaciones del exilio para comenzar a cabildear en
Washington a favor de un cambio en la política estadounidense hacia los
balseros, que según él, es el que establece la pauta para que
gobiernos como Bahamas deporten a los cubanos.
En 1996, Cuba y Bahamas firmaron un acuerdo migratorio que estipula la
deportación de todo cubano que llegue ilegalmente a las islas bahamenses
y no reúna las condiciones de refugiado político establecidas por
el Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR). Este acuerdo fue
interrumpido por Cuba el pasado diciembre tras otorgar Bahamas asilo político
al pelotero Orlando "El Duque'' Hernández y le permitiera viajar a
Costa Rica con visa humanitaria.
Hace tres semanas, funcionarios de Bahamas se reunieron con sus colegas
cubanos en La Habana y se acordó reanudar las deportaciones. En el último
año, Bahamas ha deportado a más de 300 cubanos y ha otorgado asilo
político a unos 75 que ACNUR designó como refugiados políticos.
En 1994, La Habana y Washington firmaron un acuerdo inmigratorio para poner
fin a la ola de balseros que llegó a Estados Unidos ese veran. Todos los
balseros interceptados en alta mar son entrevistados por funcionarios de
inmigración especializados en casos de asilo político. Sólo
quienes demuestren temor creíble de persecución son llevados a la
Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, donde esperan a que un tercer
país los acepte en calidad de refugiados. Los demás son devueltos
a Cuba.
"Esa es la raíz del problema, la política de la
administración Clinton que le ha negado asilo en Estados Unidos a
personas que son refugiados políticos'', afirmó Basulto.
Poco después que los deportados el martes pisaran suelo cubano, un
escampavías del Servicio Guardacostas devolvió a 14 balseros al
puerto de Cabañas en Cuba. Los cubanos eran parte de dos grupos
interceptados en alta mar el viernes. Uno de ellos fue llevado a Guantánamo
por cuestiones médicas y otro por demostrar un temor bien fundado de
persecución si era devuelto a Cuba.
El secretario permanente de Relaciones Exteriores de Bahamas, Luther Smith,
comentó el martes que su gobierno se propone evacuar completamente su
centro de detención la próxima semana. Esta última
deportación refuerza la nueva política de Bahamas de desalentar a
los cubanos que usan su territorio como escala en su fuga hacia Estados Unidos.
"Bahamas no quiere abrir las compuertas a más cubanos'', precisó
el funcionario.
Presentan obra de purga académica
ALEJANDRO LORENZO Especial para El Nuevo Herald
Mañana jueves a las 7:00 p.m. se presentará en la librería
La Universal de esta ciudad el libro del investigador italiano Maurizio
Giuliano, El caso CEA que ha suscitado las más encontradas opiniones en
las comunidad exiliada cubana.
El 27 de marzo de 1996 el periódico Granma publicó el Informe
del Buró Político presentado al Comité Central, por Raul
Castro, Ministro de las Fuerzas Armadas, donde se atacaba duramente a los
especialistas de los distintos Centros de Estudios creados por el Partido
Comunista de Cuba y los servicios de inteligencia del Ministerio del Interior
cubano, acusándolos de agentes del imperialismo, quintacolumnistas y de
plantear alternativas a la línea oficial de gobierno. Este proceso culminó
con la destitución del director del Centro de Estudios de América
(C.E.A.), y la de buena parte de sus miembros.
Maurizio Giuliano, investigador italiano licenciado en 1996 en la
universidad de Oxford, narra en su libro los sucesos anteriores y posteriores al
desmembramiento del referido centro.
"Creí que el proceso contra ese grupo de intelectuales debía
darse a conocer'', dice el investigador. "Tomé mis precauciones
tratando de que no descubrieran quién me entregó toda la
documentación que aparece en el libro''. Y afirma: "si por la
publicación de estos documentos emprenden una cacería de brujas
contra esos académicos, es un riesgo inevitable que había que
correr. Pero soy optimista. Pienso que las condiciones en la isla han cambiado,
la visita del Papa, el auge de la iglesia, el surgimiento de una generación
nueva de militantes del partido con una mentalidad más democrática
y muchos otros factores internos y externos, hacen que cualquier represión
sea, muy costosa para el gobierno''.
"No creo que el gobierno cubano supiera quién me proporcionó,
ni de qué forma yo conseguí esos documentos'', asegura el
investigador.
"Aplicarles a estos intelectuales medidas más severas, tendría
un costo político muy grande. La mayoría de estos investigadores y
académicos goza de un gran prestigio tanto dentro como fuera del país.
Además, si aplican las tradicionales sanciones, en lugar de potenciales
Gorbachevs, se convertirían en opositores. Serían Los Sajarovs,
los Havels de Cuba''.
La presentación del libro estará a cargo de la académica
María Cristina Herrera.
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