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por Haydeé Rodríguez, Instituto Democracia y Cultura
SANTIAGO DE
CUBA, marzo - A lo largo de mi vida de más de 6 décadas y media
nunca había visto y escuchado cosa más absurda, que parece sacada
de la ciencia ficción o de un cuento de mal gusto. En el periódico
Granma del miércoles 26 de Febrero pasado leo: "Se realizó la
plenaria nacional del plátano".
¿Cuándo hubo que llevar el plátano a una plenaria
nacional? Sin embargo las plazas del mercado, los múltiples ventorrillos
que existían en la ciudad ofrecían permanentemente el plátano
verde, pintón y maduro, a gusto del consumidor. Ahora que esta vianda ha
escalado tal categoría a penas se ve en los "mercaditos".
Cuando se oferta en los mercados agropecuarios --que es pocas veces-- es a
altos precios y no precisamente la clase de plátanos que siempre nos
acostumbramos a ver. Este es de una especie que se conoce como plátano
burro, fongo, cambute, malteño, según la región o zona,
pero cualquiera que sea el nombre que se les de, antes sólo se utilizaba
como alimento para los puercos, a no ser como "tostón" por su
mejor textura.
Ahora a este nuevo engendro lo llaman Cemsa, que parece más bien un
producto de laboratorio, que con tanta química perdió el sabor, y
que no debe ser producto de una clonación pues sería idéntico
a su padre, el plátano tradicional, al que éste no se parece ni en
el tipo ni en el sabor.
¿De dónde salió esta extraña vianda? Según
el libro de biología de las plantas, el plátano cultivado
principalmente en Cuba es la especie "Musa paradisiaca L.", con sus
variedades macho, burro y hembra. Debajo leo, biofábrica, microplantas.
Ahora sí entiendo: éste es un plátano de laboratorio. Este
que ha sustituido al viejo y agradable plátano en franco período
de extinción.
Aunque no lo dice la periodista, mucho gasto habrá ocasionado esta
plenaria con el traslado de los delegados de zonas tan alejadas como la
provincia de Guantánamo, alojamiento, alimentación, y todos los
gastos que se derivan de estas actividades. Y todo para discutir asuntos tan
inverosímiles como: "hay que defender el cultivo del plátano,
que se cuiden las matas, que no falte una, ni se caigan o roben los racimos, que
cuando no haya cordeles para amarrarlas se sujeten con varas de marabú
cortadas por los mismos trabajadores".
Ahora tienen que inventar muchas cosas, se precisó, pues los obreros
están vinculados directamente a lo que produzca la plantación, y
los que antes se cruzaban de brazos por falta de cordel, ahora tendrán
que inventar...
Hasta ahora yo no sabía que había que ser un científico
para inventar cómo una mata de plátano podía producir un
racimo. Entonces me doy cuenta de la inteligencia natural de nuestros antiguos
campesinos, que no necesitaban ir a la Universidad, ni tener un título de
Ingeniero Agrónomo para cultivar el plátano y las demás
viandas que abastecían a toda la población.
Un asistente a esta plenaria, el Ingeniero Agrónomo Frank López,
Jefe del Grupo Platanero de la Habana, traído desde Guantánamo
para trasladar la cultura técnica hacia esta región, y cambiar la
mentalidad de los agricultores de esta zona occidental del país.
pronunció estas palabras, que fueron el criterio unánime de los
presentes según reportó la prensa oficial:
Dijo López que lo que más daña los platanales no son sólo
los problemas climáticos ni la falta de recursos, sino las indisciplinas
laborales y tecnológicas, y que en la Habana era grande y difícil
y que no ha podido curarse de un mal, cuando viene la cosecha de papas, se le
saca el "plug" al plátano, se mueven todos los recursos hacia
el otro cultivo, luego se acuerdan de esa plantación en la primavera
cuando ya están deterioradas por la hierba y la falta de riegos.
Según la periodista Raisa Pagés, en el encuentro se reconoció
que debe presionarse más sobre la disciplina tecnológica y que los
contratos se hagan por el grupo provincial del plátano, no por Acopio,
que sólo viene a buscar el producto. "Los que damos los recursos
somos los que podemos exigir a los productores y prohibir que vayan al mercado
agropecuario los que no cumplan con los requerimientos pactados en los contratos".
Lo mejor de este encuentro platanero agregó fue que junto a las voces
autorizadas como especialistas tuvo la sapiencia que da la vida, el criterio de
los mejores obreros, campesinos y boyeros dedicados a este cultivo.
¡Cómo ha avanzado la ciencia, caballero! Ya el plátano
tiene una gran categoría, lo malo es que ni con estos avances se logra
satisfacer las grandes necesidades de la población. Espero leer algún
día sobre la plenaria nacional del boniato o de la yuca, aunque parece
que los científicos todavía no se han preocupado por ellos, tienen
altos precios en los mercados agropecuarios, sin olvidar al señor ñame,
que parece que por no tener corbata está en período de extinción,
aunque por ahí anden muchos ñames dirigiendo en el país sin
la necesidad de utilizar este atuendo tan elegante para el género
masculino. |