Julio 21, 1998

El abogado de Félix Bonne, del «Grupo de los Cuatro», pide asilo en España


ABC, 21 de julio de 1998

Madrid. Alberto Pérez Giménez

«Un puñado de hombres de leyes lucha por el Estado de Derecho en la isla» era el título de una crónica publicada por un enviado especial de ABC a Cuba el 22 de octubre de 1994. Hoy, casi cuatro años después, estos abogados agrupados bajo el «Movimiento Agramontista» están machacados por el régimen: su principal figura, René Gómez Manzano, en la cárcel, y Juan Escandell acaba de pedir asilo en España tras meses de hostigamiento.

Hijo de un militar español que emigró a Cuba por motivos políticos en 1946, Juan Escandell ejercía la abogacía en Cuba, en el bufete de San Antonio de los Baños, del Movimiento Agramontista, un grupo de abogados que se dedica a defender a los acusados de delitos políticos. «No es que hagamos eso en exclusiva –explica este hombre enjuto, muy delgado, que habla pacientemente–, es que la gente no quiere que les defendamos en una causa común porque pueden "marcarles" por ser nuestros clientes».

La presión se fue haciendo cada vez mayor hacia este abogado, sobre todo, después de hacerse cargo de la defensa de Félix Bonne, uno de los cuatro miembros del Grupo de Trabajo de la Disidencia Interna que, junto a René Gómez Manzano, Vladimiro Roca y Martha Beatriz Roque, firmaron el documento «La Patria es de Todos» el 28 de junio de 1997. Escandell clama por la arbitrariedad de la detención de estos cuatro activistas, denunciados por una oscura funcionaria, Ileana M. Lemus, jefa del Secreto Estatal de la Agencia de Contratación a Representaciones Comerciales, organismo que tiene la exclusiva de proporcionar la mano de obra a las empresas extranjeras que trabajan en Cuba. Lemus recibió un fax remitido a los representantes extranjeros en Cuba en el que, según consta en la denuncia a la que ha tenido acceso ABC, «al leer este documento se percató que se trataba de los derechos humanos; lo que debían hacer los cubanos, sus derechos a tener acceso a todos los lugares comerciales tales como los hoteles... en otra parte se refería a la jornada de trabajo, la cual debía ser al decir de ellos de 8 horas y las extras debían ser pagadas... trataba incluso de las mejoras de vida del trabajador del medio ambiente en que vivivimos...». La denuncia continúa: «Señala que, al conocer de estos elementos, son de interés de los Órganos de Seguridad del Estado y que los mismos pueden ser constitutivo de delitos, y decidió hacer la correspondiente denuncia en nuestro Órgano y realizar la entrega del fax recibido».

De lo escrito por Roca, Bonne, Gómez y Roque, la Seguridad del Estado entendió que sus «fines declarados y evidentes son la destrucción del Estado Socialista cubano y la imposición en nuestro país de un sistema neocolonial capitalista». En resumen, los cuatro fueron detenidos el 16 de julio «por propaganda enemiga».

Esa fecha comenzó el calvario para estos cuatro disidentes. Escandell asume la defensa de Félix Bonne y denuncia que «pese a que no ha sido juzgado, comparte celda con tres presos ya condenados, lo que viola la ley cubana. Además, en octubre del pasado año, en Villa Marista me informaron de que las investigaciones ya habían concluido y que el fiscal tenía el expediente. Según la ley, la Fiscalía tiene 10 días para elevar su escrito de acusaciones y han pasado nueve meses y el proceso sigue parado. ¿Por qué? Está claro que lo que quiere el régimen es que los cuatro se exilien. Ha ido a visitarle a la cárcel el coronel Nelsón de Armas, que se ocupa exclusivamente de los presos políticos, y así se lo ha insinuado. No quieren juzgarlos porque hay mucha presión internacional y los cargos no se sostienen». Físicamente, su ex abogado asegura que «está bien, pese a que es diabético. Come poco, muy poco, como todos los presos. Sólo unos días antes de la llegada del Papa le llevaron al hospital, le aumentaron un poco la comida... Entonces tuvo esperanzas de salir. Ahora, todo está igual que antes».

El calvario particular de Juan Escandell comenzó en octubre. «Me montaron una acusación penal por ultraje sexual. Tenía que ir todas las semanas a firmar a comisaría. Después iniciaron una causa política por incitación a la rebelión. Lo soporté todo menos que involucraran a mi familia. Cuando detuvieron a mi esposa y la acusaron por tráfico de drogas comprendí que no iban a parar. En noviembre solicité el visado para España».

«Regalo al Rey»

El 25 de junio, Juan Escandell llegaba a Madrid junto a su familia. Han solicitado asilo político. Como era de esperar, en cuanto acudió a las autoridades cubanas con la visa para España, se archivó la causa por ultraje sexual. «Habían conseguido lo que querían». Sobre el futuro de su ex cliente, este abogado piensa que «los cuatro son un objeto de canje para Castro. Yo les llamo "el regalo regio". Sólo la visita del Rey Juan Carlos les devolverá la libertad. Será el «obsequio» de Fidel».

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