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Por Manuel David Orrio, Cooperativa de Periodistas Independientes
LA HABANA, 13 de julio - Cada sábado en la noche tienen los románticos
de La Habana la oportunidad de bailar boleros. Cual espacio, cual escondrijo
para amantes, existe un "Rincón del Bolero" en los jardines de
la oficiosa Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a cargo de uno
de los más destacados actores de la isla: Alden Knight.
Allí, en los jardines de la otrora residencia del banquero Gelats,
frente por frente a la antigua mansión de la familia Chibás --hoy
ciudadelas de miserias--, gozan los enamorados cada sábado en la noche.
Boleritos de prosapia, como Orestes Macías, Mundito González y
Alfredo Martínez, o estrellas de nueva generación como Raquel
Soyazas, van como que se matan a hacerle compañía a Alden Knight.
A cantar y a pasarlo bien. Si usted baila allí apretado a su pareja y
mira para la izquierda, lo más probable es que divise a Mundito
en
lo mismo.
Precios aceptables para la era del picadillo de soya, personas decentes,
mesas para cuatro bajo las sombras de los árboles y la noche, un
sonidista de primera, cuyo nombre es Pierre, la animación del negro
Alden, ajustada a la ocasión, ¿qué más pedir? Hasta
los solitarios tienen su chance, porque abundan las solitarias, no precisamente
jineteras. Es que la gente quiere encontrarse y amar y desea seguir bailando al
son de la canción "Reloj". Eso es Cuba, señores, y no
hay quien lo cambie.
El Rincón del Bolero tiene sus tradiciones: una de ellas es no hablar
de política y otra es la de presentar al público a quien va por
primera vez. De modo que el actor de filiación castrista Alden Knight no
lo pensó dos veces. Fiel a su espectáculo, con la flema de un
caballero inglés, mencionó dos nombres iniciados en la noche del
11 de julio. Y hasta les fue a saludar a la mesa, a sabiendas, porque así
se estila. Nada de juego en la UNEAC los nombrecitos: Leonel Morejón
Almagro y Manuel David Orrio, más esposa y novia.
"Bolero entre dos poetas" fue esa noche del 11 de junio, porque un
día 10 nació Nicolás Guillén y Pablo Neruda el 12.
De este último habló el presidente de la Asociación de
Escritores de Chile allí presente, y del fundador de la UNEAC se ocuparon
Alden Knight y Pierre, quienes centraron la conmemoración en la poesía
amatoria de Guillén. El actor inició el espectáculo
declamando las estrofas del célebre "Digo que no soy un hombre puro",
cuentan que agresiva defensa del poeta de su derecho a tener amante estando
casado. Después Pierre ofreció al público una selección
grabada en la voz del propio Guillén. Leonel y yo aplaudimos. Lo bueno es
bueno, tenga el color que tenga. Y honrar honra, escribió el Apóstol.
Morejón y yo conversamos mucho en esa noche de boleros. Quienes "se
quedan" han de estar conscientes de que la carrera es de fondo, convinimos.
Es menester acumular fuerzas, saber vivir una vida normal en medio de la
anormalidad; ver a los hijos crecer y obtener las mejores notas en la clase, no
importa sea con una pañoleta de pionero por el comunismo al cuello. Ya la
vida dirá. Lo único en verdad definitivo es que para ellos también
haya boleros.
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