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Entrevista al escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, ganador del Premio
Miguel de Cervantes 1997
CONTACTO Por JESUS HERNANDEZ CUELLAR
Sus padres
fueron fundadores del Partido Comunista en Gibara, en el oriente de Cuba, pero
este hombre de prosa irreverente probablemente nunca imagino que viviría
exiliado de un régimen marxista-leninista casi la mitad de su vida, hasta
ahora.
Guillermo Cabrera Infante nació el 22 de abril de 1929, y con su
familia se traslado en 1941 a La Habana, la ciudad que ha marcado rigurosamente
el mundo anecdótico de su obra literaria.
Hoy día, después de 32 años en el destierro, vive en
una de las ciudades menos tropicales del mundo: Londres. Y los círculos
intelectuales y académicos lo consideran el escritor cubano vivo mas
importante. En diciembre de 1997 se le concedió el Premio Miguel de
Cervantes de Literatura, considerado el Nobel en español.
Sus libros Tres tristes tigres, La Habana para un infante difunto, Vista del
amanecer en el trópico y otros son ya parte de la historia de la
literatura en lengua castellana.
No es solamente un gran escritor, es también -es obvio que no lo
puede evitar- un anticastrista empedernido.
Desde su exilio en la capital británica, Cabrera Infante, que recibió
en Los Angeles un homenaje del Instituto de la Cultura Cubano Americana en
abril, concedió la siguiente entrevista a la revista Contacto:
J.H.C.- Dentro de Cuba ha surgido un movimiento en favor de los derechos
humanos y la democracia, como es el caso de Concilio Cubano y diversas agencias
de prensa independientes, bajo el acoso de la Seguridad del Estado. También
se sabe de algunos artistas contestarios que critican cuando pueden. ?Cree que
esto es síntoma de alguna apertura, un estallido de ciertos sectores que
han llegado al limite pese a la represión, o pura debilidad del
castrismo?
G.C.I.- Puede haber diferentes motivos (no razones: Fidel Castro es cada vez
mas irracional) para el comportamiento del régimen. Uno de ellos es que
ni la KGB ni la Stasi existen mas como consejeros del diablo. Pero las amenazas
contra cualquier disidente y las ultimas detenciones de periodistas
independientes permiten creer que las palabras apertura y Castro son
incompatibles. El régimen, es evidente, se tambalea. Pero hay que creer
el viejo proverbio chino: "Lo peor del dragón esta en la cola".
J.H.C.- ?Como evalúa la presencia de ese "nuevo exilio"
intelectual cubano en Europa? ?Es monolíticamente anticastrista, hay
matices o hay una tendencia, con excepciones, a consagrar el castrismo en el
extranjero?
G.C.I.- El régimen de Castro invento una nueva modalidad de lo
invisible: los "quedados". Se trata de exiliados que viven en el
extranjero pero no están en el exilio. Han salido de Cuba con permiso
pero con una condición: podrán ganarse la vida en el extranjero, y
no serán hostigados ni hostilizados por los minones de Castro dentro o
fuera de Cuba. Pero que no se les ocurra siquiera criticar al régimen
castrista. En esa categoría hay varios cubanos conocidos (o desconocidos)
que cumplen rigurosamente el acuerdo con Castro como un pacto con el diablo.
J.H.C.- Zoe Valdés ha sido finalista del Planeta en 1996. ?Que opina
de su labor literaria y de sus posiciones políticas respecto a Cuba?
G.C.I.- Ha habido una reacción negativa con (o contra) Zoe Valdés,
motivada en parte por la envidia y en parte porque Zoe se ha mostrado mas
valiente que los "quedaditos" que ahora la atacan. No quiero cometer
la grosería de decir que ella ha evolucionado hacia un contra-castrismo,
sino que a medida que su voz se ha hecho mas fuerte su mensaje es cada vez mas
claro. Como sucede con todo cubano decente ese mensaje es cada vez mas enemigo
de lo que ella ha llamado el Comediante en Jefe.
Zoe nació en 1959. Esa fecha sirve para distinguir a los que nacieron
bajo Castro de los que conocían la Cuba de antes y han mentido por interés
personal o por lo que es peor - por miedo. Todos estos escritores (y no
escritores), toda esta generación fue engañada no solo por Fidel
Castro y sus secuaces, sino también por sus padres, madres y maestros que
conocían otra Cuba y presenciaron su destrucción en silencio. Como
cómplices. Para ellos, para la gente de Zoe Valdés, dentro o fuera
de Cuba, tengo, si están adentro, compasión y comprensión,
si están afuera y si han sabido liberarse de la larga mano de Castro,
tienen toda mi simpatía y, si puedo, mi colaboración: presente a
Zoe Valdés en la entrega de los premios Planeta y la hubiera presentado
con gusto si ganara el premio Cervantes. Solo tengo que añadir que
literariamente, no se merecía el segundo premio, se merecía el
primero -y ahí esta de best-seller.
J.H.C.- ?Ciertos sectores académicos, intelectuales y artísticos
de Occidente siguen haciendo oídos sordos a los reclamos de democracia y
libertad de expresión para Cuba, o no tanto últimamente? En
cualquiera de los dos casos, ?por que ocurre esto?
G.C.I.- Son los que miran al régimen de Castro como el ultimo
arcoiris y creen ver la utopía cuando no es mas que una de las mas
crueles distopias del siglo --y solo Dios sabe las distopias que hemos sufrido
en nombre de la utopía. ?Les dicen algo los nombres de Hitler, Stalin,
Mussolini, Franco? Hay mas. Recuerdo a los intelectuales franceses yendo en
peregrinación a la China de Mao y a los que celebraron a Pol Pot como un
enviado de Dios cuando sabían que era un emisario del diablo. Los
videntes a distancia creen menos en el amanecer de Castro cuando mas se
convierte en el crepúsculo de un solo dios. Castro tiene todavía
sus defensores distantes, gente que sabe la verdad de su régimen, aunque,
como dice Aldous Huxley en Brave New World: "Grande es la verdad, pero
todavía mas grande, desde el punto de vista practico, es el silencio de
la verdad".
J.H.C.- ?Existe una cultura cubana del castrismo, y si existe que
legitimidad tendrá cuando se escriba la historia del arte y la literatura
de Cuba, hechos en los últimos 38 años?
G.C.I.- Como enseña esa gran novela cubana del presidio, Hombres sin
mujer, de Carlos Montenegro, existe una cultura de la cárcel. Toda Cuba
es una enorme cárcel. Es legitimo que exista una cultura en la Cuba de
Castro. Pero es, inevitablemente, una cultura cautiva.
J.H.C.- ?Le molestaría que su nombre estuviera junto al de Carpentier
y Nicolas Guillen en los libros de historia de la literatura cubana?
G.C.I.- En absoluto. Los dos son escritores cubanos. Nativo uno, adoptivo el
otro. Algún día se vera que a Nicolas Guillen le hizo un daño
irreparable hacerse comunista. Hasta entonces había sido un poeta de "vuelo
popular". A partir de entonces fue un escritor al servicio del Partido
Socialista Popular. Carpentier en sus últimos años, no solo era un
funcionario acomodaticio (vicepresidente de la Unión de Escritores,
director de la Imprenta Nacional, consejero cultural en París) del
gobierno castrista, sino que en sus ultimas novelas se hizo un oportunista
literario. Pero sus primeras novelas hasta El siglo de las luces, a pesar del
lenguaje elitista y rancio, son obras maestras, sobre todo Los pasos perdidos.
J.H.C.- ?Que ha significado la literatura para Guillermo Cabrera Infante?
?Cual es su mejor libro?
G.C.I.- Un vasto campo de juego. Tal vez Exorcismo de estilo porque ahí
lleve el lenguaje cubano y el juego a extremos que nadie había hecho
antes en español. (O tal vez debiera hacer una excepción con Gómez
de la Serna. Aunque había antecedentes en francés, como Jarry,
Satie y Queneau y en ingles con Lewis Carroll y Joyce). Por otra parte, Un
oficio del siglo XX es no solo mi ultimo libro (y mi primer libro libre)
publicado en Cuba. Ahí están los segmentos como elementos de Tres
tristes tigres y por supuesto de Exorcismos.
J.H.C.- ?Hay un próximo libro de Cabrera Infante, pronto? ?De que se
trata?
G.C.I.- Trabajo desde hace tres años en un libro que se titula, por
ahora, La ninfa inconstante, después de haber tenido otros atroces títulos
antes. Es un ensayo en autobiografía, como otras veces, distanciado el
recuerdo por la escritura: las palabras haciendo un cerco a Nemosine, la diosa
de la memoria - que perdona pero nunca olvida.
J.H.C.- ?Que significa ser un escritor exiliado?
G.C.I.- Para mi es esencialmente un escritor que ha perdido su lector
natural, que es el lector de Cuba. Tengo, es verdad, mis lectores repartidos por
el mundo. Incluso lectores cubanos en Estados Unidos y otras tierras. Pero el
lector cubano es el que esta sometido a otras presiones, no solo políticas
sino vitales y lingüísticas, para quienes mis libros son una conexión
con el pasado que es presente y no sujetos de la nostalgia, que es la prisión
de la memoria. Espero, como ocurrió con Martí y Cirilo Villaverde,
que mis libros se puedan leer en Cuba libre un día sin zozobras, como son
comprarlos en bolsa negra o leerlos con los agentes de Seguridad del Estado ahí,
mirando por encima del hombro- leyendo sin mover los labios.
J.H.C.- Si Fidel Castro y el castrismo desaparecieran mañana, ?podría
Cabrera Infante insertarse en La Habana de hoy, otra vez?
G.C.I.- Me preguntan a menudo si volveré "con la frente marchita"
y siempre contesto: No en el primer avión. Lo único cierto es que
llevo viviendo treinta años (que se cumplen en noviembre) en esta casa de
Londres. Es probable que pueda cambiar de dirección pero no de sentido.
Esa es una ley de física. He aprendido que la física es mas
importante que la metafísica. |