CUBANET

Diciembre 28, 1998

Conflicto del artista adolescente, en Cuba


por Mario Marrero, periodista independiente

LA HABANA, diciembre - Armada rompe el hielo: "Es siempre un riesgo para la obra la vinculación, la proximidad, con los acontecimientos relatados".

Borges se agita nerviosamente en su butaca: "Yo creo que si uno escribe cuando algo insiste en que uno escriba, el resultado puede no ser desdeñable".

"Habría que pasarlo por el detector" -opina Hemingway con sobriedad, mientras observa el hielo sumergido en su trago.

"Quizás, quizás. Pero para juzgar si una obra es literatura o no -dice Elliot- debe medírsela con patrones artísticos". Y agrega sonriente, como quien puede permitirse una diablura: "Ahora, para determinar si es gran literatura debe medírsela con patrones extra artísticos".

"Yo lo referiría mejor a la novela" -se miran los mellizos, y considera Ortega: "La novela es el género que mayor cantidad de elementos ajenos al arte puede contener" . "Y el más capacitado para asimilar e interpretar las peripecias de un instante dado en la evolución humana" -lo completa Gasset.

"Siempre que no concurra la intención política" -viene a puntualizar Octavio Paz.

Borges mueve de un lado a otro la cabeza y me recuerda a Steve Wonder: "Ustedes saben que yo descreo de la literatura comprometida. Pero esa literatura puede ir más allá de la intención del autor y entonces..."

"Entonces nada" -gruñe Hemingway y vacía de un golpe el vaso. "¡Un daiquiri! ¡Un daiquiri!" clama y prosigue: "De lo único que se puede estar seguro en el caso de un escritor politizado es de que si su obra perdura el lector tendría que pasar por alto su contenido político cuando la lea".

Doris Lessing envía una mirada de "young angry woman" al autor de "Los asesinos": "Pues yo no veo razón por la cual un escritor no pueda, si está decidido a emprender ese camino, escribir novelas de protesta y de denuncia".

"Claro que no" -exclama Goddard. "Yo, por ejemplo -sonríe con suficiencia- en vez de hacer una denuncia hago una película introduciendo en ella una dimensión crítica".

Arnold Hausser abandona su asiento y se acerca a Goddard con aparente indiferencia. "Las obras de arte son provocaciones" -dice y le da una bofetada. "Nosotras no las explicamos -se fricciona las manos- sino que polemizamos con ellas".

Todos quedamos expectantes pero disimulamos, como si nada hubiera sucedido.

"Estoy de acuerdo" -se sorprende Goddard, una mano morada como la flor en la mejilla y se encima a la riposta con un magnífico "upper cut".

"Por favor, calma, calma" -me escucho decir yo, mas no logro impedir el intercambio de trompones.

Henry James, sin embargo, observa la pelea con ecuanimidad. "La discusión -señala mientras estrella entre sus pies un primoroso jarrón de murano-, la discusión, la sugerencia y la formulación son cosas estimulantes si son francas y sinceras".

Se oye el traqueo un hueso roto.

"La discusión de ideas políticas -vuelve a incidir Octavio Paz-, pues en literatura es..."

"Si uno escribe poesía política para hacer propaganda los resultados serán malos desde el punto de vista estético y desde el punto de vista político. Simple literatura panfletaria".

Se escucha un alarido de dolor, Goddard o Hausser.

"¿Y qué hay de malo en el planfeto?" -exclama Beatriz Maggy, en tanto Hemingway junto a ella indica a los intelectuales como deben boxear. Y continúa Maggy acalorada: "Pues quien niega al panfleto su condición artística, literaria, sobre la base de su pugnacidad, está implícitamente presumiendo que todo lo otro, que la verdadera literatura es indiferente, flemática, pastosa, viscosa, mocosa y beatíficamente purulenta".

"¡Voto por el panfleto!" -aplaude Félix Pita. Sí, con las dos manos. Una tercera mano lo agarra por el cuello y lo arrastra a la fulca, ahora como son tres deviene en una trifulca.

Henry James observando aquella confusión de brazos y de miembros en agresiva incontención, expresa con filosofia: "La vida es desorden y caos".

Updike asiente con cara de conejo, los ojos extraviados, mientras chupa con fruición un cigarrillo de papel de estraza. Un libro muy voluminoso, germinal, vuela desde un estante y golpea a Henry James sobre la nuca. Este lo atrapa de rebote y lo examina con incredulidad. "La literatura es reordenamiento y selección" -redondea su idea de no muy buen talante.

"Carnavalización" -suspira Bajtin, oliéndose este texto.

"Bueno -dice Lijachov, cumplimentando a Henry James-, más bien es la literatura conciencia y alma de la sociedad".

"El honor y la dignidad del escritor -ya a gritos- consisten en decir la verdad y defenderla bajo las condiciones más adversas".

"Para algo existen mis diez mandamientos" -susurra con modestia Bertolt Bretch.

"¡Merde! ¡Merde!" exclama Zola. "Yo acuso".

"Por Dios, monsieur Zola" -interrumpe Henry James adoptando una guardia del marqués de Queensberry.

Los contendientes rompen los muebles a patadas, estrellan los adornos, acaban con la casa.

"No se exalten muchachos" -le señalo a la gresca- que con ellos tenemos suficiente".

"¡Pues yo quiero pelear!", exclama Hemingway y despide hacia arriba su copetín de daiquiri.

"¡Y yo!".

"¡Y yo!".

"¡Y yo!".

Llueven trocitos de la lámpara.

"¡Yo también! - chilla Joyce, quien abomina hablar sobre literatura.

Se lanzan unos contra otros, se golpean, se abruman, se entrincan en gustosas zacadillas.

"¿Y la opinión sobre mi obra?" -pregunto a los que quedan, aterrado.

"Canta a la hierba" -me espeta Doris Lessing, armándose de un candelabro.

"Pues yo no expreso mi opinión" -anuncia Susan Sontag haciendo una bocina con las manos -porque la interpretación de una obra es un producto de la arrogancia".

Noam Chomski la besa. "Y yo no veo ninguna razón especial por la cual el enunciado de un gran intelectual", sonríe a la chica, "deba ser tomado seriamente".

Pero se acerca Bernard Shaw, de entrecejo fruncido. "¿Quieres de veras mi opinión?", brama y me suelta un bastonazo.

Yo desde el suelo lo contemplo, incluso con admiración. Cada arte tiene la crítica que merece.

Y continúa una contienda cuyo final se hace inminente. Las paredes en ruinas, los muebles destrozados, el piso sepultado bajo los escombros. La batalla declina, es evidente. Apenas queda qué romper.




CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores y autoriza la reproducción de este material informativo, siempre que se le reconozca como fuente.




SECCIONES EN CUBANET

prensa indp. | news | prensa intl. | prensa oficial | cartas | debates | opiniones | documentos
archivos | correo electrónico | búsquedas | centro | cuba fotos | pinturas | anillas de tabaco
enlaces | suscripciones | Agencia Medio Ambiente | agro - cooperativas
Bibliotecas Independientes | Movimiento Sindical Independiente

CubaNet