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por Aurora García del Busto, Cooperativa de Periodistas
Independientes
LA HABANA, agosto - El amor es perdonar todas las faltas. Los disidentes
cubanos aman por una u otra causa, de una u otra forma algo en común:
CUBA. En Cuba por encima de todo lo racional continúa como presidente el
Dr. Fidel Castro, que observa, en silencio o hablando, el hecho de que su país
se hunde a poquito y a diario en el furioso mar que lo rodea. No importa, él
se mantiene allí pidiendo cuentas de su vida al prójimo sin
aceptar ni rendir cuentas a las lágrimas que han vertido por su causa y
durante años hombres, mujeres y niños de su pueblo.
Los cubanos opositores a tal situación se han ido agrupando en el
exterior o en la Isla de acuerdo a sus ideas y su programa político, unos
partidarios del bloqueo económico actual, otros en contra; unos creyendo
que el diálogo entre el Dr. Castro y su gobierno sería una posible
solución, otros negándolo, pero todos con un fin común: la
libertad de la Patria, la democracia.
Qué hacemos, qué logramos con seguir planteando alternativas.
Creo que nada. Castro no dialogará con los cubanos disidentes y así
lo ha reiterado. Para el hombre "superior y excepcional", según
se infiere de su autovalorización al expresarse, no hay tónica política
que considere valiosa ante su soberbia personal. Por todo ello, se hace
necesario que los opositores al régimen dictatorial cubano se agrupen
cual en un árbol genealógico y dialoguen.
Este diálogo es entre nosotros aquí y los emigrantes allá.
De nuestro diálogo mundial, local y regional habrá de salir la
solución. Se hace tarde para la libertad continuar esperando un diálogo
con un gobierno que nunca dialogará. De nuestro diálogo tiene y
debe brotar lo que no emerge de nadie más. Uniendo criterios y voluntades
llegaremos a un dictamen conciliatorio que aúne nuestra doctrina. Cómo
andar en pleitos en medio de este caos. Lo contrario es seguir machacando sobre
personas trabadas en una ideología que frena todo un país. Lo
contrario es acatar el ultimátum perpetuo del Dr. Castro que es el de no
hay nada que decir: comunismo y no más.
Disidente, tú y yo, tú y aquél, somos parientes en
nuestro pensamiento. No discutamos, no soñemos más y dialoguemos.
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