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por Reynaldo Cosano Alén
LA HABANA, agosto - Por si alguien tenía dudas que el castrismo ha
estratificado al pueblo cubano en categorías sociales, una noticia
aparecida en el periódico oficial "Granma" viene a confirmar
los estratos sociales, a pesar que la propaganda del régimen propugna una
falsa igualdad ciudadana.
En efecto, con grandes letras y marcado en rojo para resaltar la noticia,
apareció recientemente este titular. "Una iniciativa de Silvio Rodríguez:
inauguran Estudios Abdala, inversión necesaria y justa".
Seguidamente, el gacetillero de Granma expone: "Como una inversión
necesaria y justa a tono con el desarrollo de la música cubana y su lugar
en el mundo, calificó a los estudios de grabaciones Abdala inaugurados
anoche Carlos Lage --el párrafo continúa-- iniciativa promovida y
en gran medida financiada por Silvio Rodríguez permitirá a la
industria fonográfica cubana situarse en igualdad de condiciones con los
más exigentes del hemisferio occidental, considerados por los expertos
entre los mejores del mundo".
De lo que se desprende --quiero añadir yo-- que demasiado grande debió
ser la inversión como para poder competir con las más poderosas y
multimillonarias casas de la industria discográfica del mundo, según
se afirma, incluso Estados Unidos. Una frase deslizada como por descuido dice:
en gran medida financiada por Silvio Rodríguez.
Es precisamente esta línea de la información la que muestra la
entraña hipócrita del régimen político instaurado en
Cuba por casi ya cuatro décadas. Expone el hecho cierto, aunque siempre
negado por el gobierno, de que a los cubanos los ha dividido en castas sociales,
una la de los altos dirigentes del gobierno y del partido, quienes han hecho de
Cuba su finca particular y sus propios paraísos terrenales. La otra clase
social, la de los dirigentes y funcionarios intermedios, quienes se benefician
de prerrogativas vedadas al resto de los cubanos.
Una clase social más, si bien no residente en el país, es la
constituida por los cubanos paradójicamente expulsados del país o
que se vieron precisados a marchar, los que retornando de visita disfrutan de
prerrogativas especiales sobre el resto de sus conciudadanos. Son los otrora
vilipendiados gusanos que gracias a la magia de traer en sus carteras jugosos dólares,
el régimen los ha metamorfoseado en verdes mariposas.
Finalmente, nosotros el pueblo, el último escalón social. La
masa irredenta plagada de obligaciones, pero nula de derechos. Ahora la insólita
noticia trae a la luz pública confesado lo que era ya un secreto a voces:
los nuevos millonarios cubanos engarzados en la cúpula del poder, como el
cantautor cubano y parlamentario, además, de la Asamblea Nacional, Silvio
Rodríguez. La inauguración del millonario estudio fue incluso
santificado, con su presencia en la ceremonia, por Gabriel García Márquez
y otros altos jerarcas del gobierno.
En fin, Silvio pone la idea y la plata. Listo que es el chico. Loas pues, a
Silvio Rodríguez por su iniciativa de desarrollar la música, loas
por ser un autor y cantante de reconocidos méritos, loas a Silvio por sus
millones que a nadie los hurtó, loas a Silvio, quien, como bien dice la
noticia confía en la recuperación del capital invertido (con
plusvalía y todo, añado yo). En fin, aplausos para Silvio Rodríguez,
pero cese el embuste de que los cubanos vivimos parejos en igualdad de derechos.
Lo que dijo Don Quijote a Sancho merece ser repetido.
"Nos os asombréis de nada, amigo Sancho, muchas otras cosas veréis".
Reynaldo Cosano Alén es el Presidente de la Coalición
Democrática Cubana y Vice-Delegado Nacional de Concilio Cubano
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