Agosto 5, 1998

Pertenecer o no pertenecer: esa es la cuestión


Por Monike de Motas, especial para CubaNet

LA HABANA, agosto - "Tenemos un número de profesores que no quieren pertenecer a la Juventud, y eso se contradice con su condición de formadores de valores", ha dicho el máximo líder de la Unión de Jóvenes Comunistas luego de haber señalado que es en la salud donde más urge elevar el trabajo ideológico de la organización.

Esto da la medida de que es ésa la cuestión más conflictiva que en la actualidad debe enfrentar la juventud cubana: pertenecer o no pertenecer; o es que la disyuntiva de ser o no ser perdió su encanto cuando el cubano descubrió que si no es, no existe, y así es imposible vivir en paz.

El Pequeño Larousse define al profesor como la persona que enseña una ciencia o un arte, pero los conceptos generales aplicados en todo el orbe, en Cuba poseen significaciones particularísimas que sólo nosotros podemos entender. Por eso aquí el profesor es un "formador de valores", lo que puede traducirse como adoctrinador político.

Es muy difícil desenvolverse en un sitio donde es la posición política la que define el valor de un individuo. Yo puedo ser el más brillante genio del universo, ser tan justa e intachable como el mismísimo Cristo, pero si no me interesa la política, ni deseo inmiscuirme en sus actividades, en Cuba valgo menos que un insecto, y por ende mi existencia como ser social no será más que un infinito rosario de frustraciones.

He conocido casos de profesores en asignaturas tan simples como la Educación Física que tras 10 ó 15 años de labor profesional incuestionable han sido expulsados del trabajo por negarse a la sindicalización, las labores agrícolas y la asistencia a los actos políticos.

En estos días, el obispo auxiliar de La Habana acusó a las autoridades cubanas de estrechez mental porque limitan la necesaria libertad de la Iglesia para difundir su culto; ¿no es signo también de ello la catalogación de los valores humanos partiendo únicamente de la postura política del hombre?

¿Por qué un estudiante ejemplar debe tener la obligación de militar en la UJC para ser socialmente aceptado? ¿Su ejemplaridad se desmerita porque se niegue a participar en reuniones, mítines, trabajos agrícolas y labores de adoctrinamiento?

¿Acaso un pedagogo o un catedrático con excelentes índices de promoción y calidad en la enseñanza de su materia tendrá que escoger entre la militancia comunista o el fracaso de su carrera profesional? ¿Un trabajador de la salud será peor médico, técnico o enfermero porque no desee afiliarse políticamente?

Razón, infinita razón le asiste a Monseñor Petit al decir que la apertura de Cuba no sólo debe ser hacia el mundo, sino en primera instancia hacia la propia Cuba. No puede progresar una nación que después de librarse de las ataduras externas enyugue a sus compatriotas bajo la esclavitud de las ideas.

La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos. Hemos de ser independientes de vicios sociales como el despotismo y la soberbia de nuestra opinión, la falta de respeto a la opinión ajena y el indómito señorío que, por hábito de él, queda como trastorno principal de las repúblicas.



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