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Por Monike de Motas, especial para CubaNet
LA HABANA, agosto - "Tenemos un número de profesores que no
quieren pertenecer a la Juventud, y eso se contradice con su condición de
formadores de valores", ha dicho el máximo líder de la Unión
de Jóvenes Comunistas luego de haber señalado que es en la salud
donde más urge elevar el trabajo ideológico de la organización.
Esto da la medida de que es ésa la cuestión más
conflictiva que en la actualidad debe enfrentar la juventud cubana: pertenecer o
no pertenecer; o es que la disyuntiva de ser o no ser perdió su encanto
cuando el cubano descubrió que si no es, no existe, y así es
imposible vivir en paz.
El Pequeño Larousse define al profesor como la persona que enseña
una ciencia o un arte, pero los conceptos generales aplicados en todo el orbe,
en Cuba poseen significaciones particularísimas que sólo nosotros
podemos entender. Por eso aquí el profesor es un "formador de
valores", lo que puede traducirse como adoctrinador político.
Es muy difícil desenvolverse en un sitio donde es la posición
política la que define el valor de un individuo. Yo puedo ser el más
brillante genio del universo, ser tan justa e intachable como el mismísimo
Cristo, pero si no me interesa la política, ni deseo inmiscuirme en sus
actividades, en Cuba valgo menos que un insecto, y por ende mi existencia como
ser social no será más que un infinito rosario de frustraciones.
He conocido casos de profesores en asignaturas tan simples como la Educación
Física que tras 10 ó 15 años de labor profesional
incuestionable han sido expulsados del trabajo por negarse a la sindicalización,
las labores agrícolas y la asistencia a los actos políticos.
En estos días, el obispo auxiliar de La Habana acusó a las
autoridades cubanas de estrechez mental porque limitan la necesaria libertad de
la Iglesia para difundir su culto; ¿no es signo también de ello la
catalogación de los valores humanos partiendo únicamente de la
postura política del hombre?
¿Por qué un estudiante ejemplar debe tener la obligación
de militar en la UJC para ser socialmente aceptado? ¿Su ejemplaridad se
desmerita porque se niegue a participar en reuniones, mítines, trabajos
agrícolas y labores de adoctrinamiento?
¿Acaso un pedagogo o un catedrático con excelentes índices
de promoción y calidad en la enseñanza de su materia tendrá
que escoger entre la militancia comunista o el fracaso de su carrera
profesional? ¿Un trabajador de la salud será peor médico, técnico
o enfermero porque no desee afiliarse políticamente?
Razón, infinita razón le asiste a Monseñor Petit al
decir que la apertura de Cuba no sólo debe ser hacia el mundo, sino en
primera instancia hacia la propia Cuba. No puede progresar una nación que
después de librarse de las ataduras externas enyugue a sus compatriotas
bajo la esclavitud de las ideas.
La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos
demuestren a cada uno de sus hijos. Hemos de ser independientes de vicios
sociales como el despotismo y la soberbia de nuestra opinión, la falta de
respeto a la opinión ajena y el indómito señorío
que, por hábito de él, queda como trastorno principal de las repúblicas.
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