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Noviembre 26, 1997 | |
«Apala» y nueve etarras más llegaron a Cuba tras escapar de otros países | ||
| ABC, Madrid. J. M. Z. / J. P. 26 de noviembre de 1997 La mayoría de los etarras que se encuentran en Cuba proceden de Cabo Verde, a donde fueron deportados desde Francia en 1986. Algunos de estos pistoleros aprovecharon la presencia de tropas cubanas en Angola durante la guerra civil para huir a ese país africano y, posteriormente, utilizando los transportes militares del régimen castrista, viajar hasta la isla caribeña. Otros miembros de ETA llegaron desde Panamá,Togo y Nicaragua. Diez de los etarras que están o han estado en Cuba han llegado a la isla caribeña por su propia voluntad y al margen de cualquier acuerdo entre gobiernos. Éste es el caso de los seis terroristas procedentes de Cabo Verde. Se trata de Elena Bárcenas Argüelles; su marido, José Ignacio Rodríguez Muñoa; Amaya Eguiguren Arrasate y José Ignacio Echarte Urbieta, que todavía permanecen en Cuba. Los otros dos son Ramón Sagarzazu Olazaguirre, que se encuentra actualmente en Venezuela tras haber huido a Francia, y José Miguel Bustinzar Yurrebaso, que viajó a Francia y, desde allí, se incorporó al «comando Vizcaya». Murió el pasado mes de septiembre en un enfrentamiento con la Guardia Civil en Bilbao. A Bárcenas Argüelles, «Tigresa», y Rodríguez Muñoa, «Zippo», se les imputan, entre otras acciones criminales, el secuestro y asesinato del capitán de Farmacia Alberto Martín Barrios. Algunos de los etarras que llegaron a Cuba desde Cabo Verde huyeron en primer lugar a Angola, cuando tropas del régimen de Castro combatían en este país africano, y desde allí, aprovechando los transportes militares cubanos, viajaron hasta la isla caribeña. Éste es el caso, al menos, de José Ignacio Rodríguez Muñoa que, sin embargo, protagonizó un extraño incidente en Algola ya que fue detenido y, según algunas fuentes, estuvo a punto de ser fusilado al ser confundido con un espía. Desde Nicaragua Otros etarras que han llegado a Cuba por su propia voluntad, en este caso procedentes de Nicaragua tras la derrota en las elecciones de los comunistas del régimen sandinista, son Miguel Ángel Apalategui Ayerbe, «Apala»; Ramón Echevarría Garitacelaya, «Okotz»; y Francisco Javier Pérez Lécue. Desde Togo, llegó a Cuba Luciano Eizaguirre Mariscal ya que sufría graves problemas sicológicos como consecuencia del alcohol. Finalmente,otros etarras que están en la isla llegaron desde Panamá, a donde habían sido enviados desde Francia. Por los datos de que se dispone, éstos son los únicos terroristas que están en Cuba como fruto de la política de deportaciones que en la década de los ochenta emprendió el Gobierno socialista. Se trata de Jesús Abrisqueta Corta, José Ángel Urtiaga Martínez, José Miguel Arrugaeta San Emeterio, que permanecen en la isla; José María Larrechea Goñi, ya fallecido; Carlos Ibarguren, detenido en Francia a donde había huido; y José Luis Ansola, que reside en territorio galo al igual que José Antonio Múgica. Fuentes antiterroristas han subrayado el hecho de que los terroristas de ETA gozan de total libertad en Cuba, hasta el punto de que uno de ellos, José Miguel Bustinzar Yurrebaso, «Iván», pudo viajar a Francia sin ningún problema se supone que con documentación falsa, ya que este individuo estaba reclamado judicialmente y allí se incorporó al «comando Vizcaya» que había entrado en España para una campaña de acciones criminales, entre ellas la repetición de un atentado como el que sufrió Miguel Ángel Blanco. Es decir, el secuestro y posterior asesinato de un concejal del Partido Popular. Total libertad de movimientos A este respecto, se recuerda un documento que fue encontrado en la operación en la que fueron detenidos en Francia Carlos Almorza Arrieta, «Pedrito de Andoain», y José María Dorronsoro Malasecheverría. Se trataba de una «autoentrevista» que se hacían los etarras que viven en Cuba. «¿Tenéis libertad de movimientos?», se preguntaba en la «entrevista» y los pistoleros contestaban: «Total y absoluta. Dentro de Cuba nosotros podemos movernos donde queremos. No hay ningún problema, al contrario, a nivel humanitario el trato es impresionante, muy bueno. Desde el primer día nos dan ayuda económica». Asimismo, se referían a los viajes que a la isla realizan miembros de Askapena, organización de KAS para la «solidaridad internacional»: «Con las brigadas de solidaridad de Askapena, con las que siempre mantenemos un contacto, hacemos una comida con ellos, charlamos». Los pistoleros están completamente seguros de que el régimen de Castro no va a entregar a la Justicia española a ninguno de ellos: «Estamos en Cuba y pensamos, estamos absolutamente convencidos de que por parte de los cubanos no va a haber una colaboración represiva en contra nuestra. Es un país de principios. (...)Nos consta que la palabra que nos ha dado Cuba es inmutable, inamovible». | ||
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