Junio 25, 1997 |
Venturas y Desventuras de los 150 Años de los Chinos en CubaLucas Garve/ APIC | |
Jamás olvidaré la tienda de Raúl "el chino" en la misma esquina que forman la calle Gloria y Parque Vidal, en Santa Clara, casi en pleno centro de la isla. También recuerdo a dos cuadras de ésta, en Luis Estévez, entre Santa Rosa e Independencia, la heladería de una familia china, donde pude disfrutar de los helados de frutas más deliciosos de mi infancia.Los chinos de Cuba se ocuparon de especialidades como cocinar, vender dulces en las calles y atender comercios de frutas, según atestiguó James W. Steel, en Cuban Skecht, un libro editado en 1881 en New York.La importación de culíes chinos a Cuba comenzó en 1847. "En número de 600 llegaron a la ciudad los primeros chinos", anotó Eduardo Anillo Rodríguez en Cuatro Siglos de Vida (imprenta "El Avisador Comercial", 1919, La Habana). Fueron traídos a Cuba primero de las Filipinas. Por eso se les conocían por chinos de Manila. Luego de Suatao y Hamoi, de He Nan, Hu Nan y Si Chuan, aunque la mayoría eran cantoneses.La trata de chinos se extendió hasta 1871. Oficialmente contratados como braceros, su condición real fue de hecho la de simples esclavos, incluso en condiciones peores que la de los mismos negros. Los chinos, para escapar de tan oprobiosa condición, se suicidaban por montones.Después de la abolición de la trata de culíes chinos, nacionales del país asiático siguieron llegando a Cuba desde China y Formosa, y también desde los E.U., de la región de California. Estos chinos californianos con algún dinero en el bolsillo fueron los que desarrollaron la presencia urbana de la cultura china en la Isla, sobre todo en La Habana.Vale significar que en cuanto al aspecto rural, según Mary Turner en su artículo "Chinese Contact Labor in Cuba", publicado en la revista Caribean Studies, aproximadamente el 45 % de los chinos de Cuba vivían en el triángulo azucarero de la provincia de Matanzas, formada por Colón, Matanzas y Cárdenas en el siglo XIX. En La Habana el desarrollo cultural urbano se realizó en la zona céntrica de las calles Zanja, Reina y Galiano, con la presencia de casinos, teatros, establecimientos comerciales y sociedades de recreo, dando lugar al barrio chino, surgido a partir de 1880 con su estampa sui generis.Una clase media de chinos se formó, pues, sobre la base del comercio de víveres, ropa, artículos suntuarios y gastronomía. Muchos chinos vinieron a Cuba ya en los años 50 escapando al comunismo maoísta. Esos, en su mayoría ya contaban con familias instaladas en la Isla.Con las intervenciones estatales después 59, el gobierno de Castro acabó con el comercio chino, que sobrevivió hasta el 67-68, cuando le asestó el golpe definitivo. Solamente a partir de los 90 el languideciente barrio chino, en realidad unas cuantas calles entre Galiano y Escobar, tomando como eje a Zanja y Dragones, dio muestra de cierta revitalización.La reapertura de los mercados libres contribuyó mucho a esto, pues los hábitos comerciales de los chinos se reactivaron y el mercado del cuchillo de Zanja, un callejón entre Rayo y San Nicolás, junto a la revigorización de las sociedades de recreo que sobrevivieron aportaron un soplo de aire fresco a lo que fue el barrio chino. La ayuda brindada por el gobierno de la República Popular China decidió también mucho en esta vuelta a la vida de la zona en cuestión.
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